viernes, 30 de abril de 2021

La piel de la juventud



 Elena es una joven recién egresada de la universidad. Ella además de ser muy hermosa, es muy inteligente, ya que se graduó con el mejor promedio de su generación.  Al ser de las mejores alumnas, ella fue recomendada para trabajar en uno de los principales corporativos de la ciudad. Ahí ella comenzó a crecer rápidamente dentro de la empresa, comenzando de ser una becaria a tener un puesto de tiempo completo. 

Los jefes estaban muy contentos de tener a una persona tan inteligente con ellos. Otro punto a favor de Elena es que ella era muy joven y hermosa, razón por la que con frecuencia recibía piropos por parte de sus compañeros de trabajo y en la calle. 

A pesar de esto, ella siempre daba su mejor esfuerzo, logrando ascender de puesto rápidamente, llegando incluso a puestos de autoridad. Ella estaba feliz ya que su carrera profesional pintaba para ser exitosa.


Desafortunadamente, a la par de su éxito laboral, Elena comenzó a ser blanco de críticas y envidia por parte de sus compañeras. Siendo una de ellas Gabriela, una señora mayor que llevaba más de 30 años trabajando en la empresa y nunca había logrado trascender.  Por el contrario, poco a poco fue descendiendo en sus puestos y sueldos. Ella había empezado muy joven y se había colocado como asistente del director, sin embargo después de tantos años ella ahora no era más que una secretaria a la que ya nadie tomaba en cuenta. 

Al ver el éxito que la nueva joven estaba teniendo, Gabriela comenzó a sentir rencor por ella, pues envidiaba su juventud y belleza. Por eso mismo, ella comenzó a esparcir rumores de Elena en la oficina para hacerla quedar mal pero nadie le creía ya que sus compañeros la ignoraban con frecuencia y no la tomaban en cuenta. Incluso su jefe la planeaba despedir por su avanzada edad y por que se habia vuelto ineficiente en su trabajo. Gabriela pasaba más tiempo comiendo y maquillandose en su escritorio que trabajando en sus pendientes.

Gabriela se enteró que su tiempo en la empresa estaba pronto a terminarse, esto la deprimió ya que siempre pensó que el día que se retire sería un día en el que todos le aplaudan y reconozcan; pero ahora sucedería todo lo opuesto. Ella notó que Elena era el centro de atención, por lo que desde ese día comenzó a idear un plan.

Un día Gabriela recibió la mala noticia, su jefe la despidió ya que querían traer "sangre nueva" a la empresa. Ella lo tomó a mal y se prometió a sí misma que se vengaria. Ella culpó a Elena de su despido por lo que su plan era directo contra ella.

Gabriela investigó a Elena, averiguando en dónde vivia, sus horarios, etc. Ella había visitado un mercado negro en donde consiguió una daga cortacuerpos  la cual te permitía habitar la piel de alguna víctima. Ella no tenia nada qué perder, por lo que si incluso no funcionaba y la mataba, le daba igual. 


Una noche, Elena regresaba a casa muy cansada, al entrar a su casa notó que algo no estaba bien, pues sus cosas estaban revueltas y algunos muebles movidos. Ella pensó que entró un ladrón por lo que se dirigió a la puerta, solo para ser interceptada por Gabriela, quien en un movimiento rápido le clavó la daga en su espalda, haciendo que Elena cayera al suelo y poco a poco comenzara a desinflarse.

La imagen era horrenda y Gabriela se sintió aterrada, pero al mismo tiempo soltó una sonrisa de satisfacción.  Luego de unos minutos, el cuerpo de Elena se puso de pie, pero su mirada era distinta, simplemente sonrió mirándose en un espejo y diciendo "ahora eres mía, perra".

Gabriela se adaptaba a su nuevo cuerpo, era una sensación sumamente extraña ya que todos sus dolores de huesos y articulaciones habían desaparecido. En su lugar se sentía fuerte, con energía y mucha más flexibilidad. A medida que pasaron unas horas, los recuerdos de Elena comenzaron a pasar por su cabeza. Gabriela tenía ahora acceso a toda la vida de la joven por lo que nadie se daría cuenta de que el cuerpo de Elena tenía una nueva dueña.

Esa noche se acostó en su nueva cama sonriendo mientras planeaba lo que haría con su nueva vida exitosa. Al dormir, ella comenzó a tener pesadillas en donde Elena aparecía y trataba de pelear. Las dos mujeres empezaron una pelea dentro del subconsciente de el cuerpo. Durante esta lucha, tuvieron una discusión, en donde Gabriela descubrió que en realidad se trataba de la consciencia de Elena la cual aun permanecía dentro del cuerpo. Al parecer ella no sabía que al usar la daga, puedes utilizar el cuerpo de otra persona, pero su consciencia se mantiene aun dentro y existe el riesgo de perder el control, quedando atrapado en una vida ajena.

Elena intentaba luchar para retomar el control de su cuerpo, sin embargo Gabriela era más poderosa al ser quien utilizó la daga, por lo que aun mantenía el control del cuerpo:

- "¿Pero qué hiciste Gabriela?" La consciencia de Elena le reclamaba mientras intentaba someter a Gabriela, sin mucho éxito.

- "Maldita perra, parece que no hay manera de que desaparezcas, te odio" Gabriela le decía enfurecida.

- "¿Por qué me odias? ¡Tú eres la maldita! Devuélveme el control de mi cuerpo". 

- "Nunca, este cuerpo es perfecto, no lo mereces, no eres más que una mosquita muerta. Yo le daré un mejor uso". 

Elena hacía su mejor esfuerzo pero era superada en cada intento por Gabriela, hasta el punto en el que Gabriela fue la ganadora. Al instante de esto, ella despertó, solo para ver que ya estaba amaneciendo y debía prepararse para iniciar el día. Gabriela estaba algo confusa y no sabía si lo que sucedió era real. Fue entonces que mirándose al espejo pudo sentir como una voz en su interior intentaba hablarle. Se trataba de la consciencia de Elena, quien le reveló que aun estaba presente aunque sin poder hacer nada.

Ahora Elena se encontraba condenada a ser simplemente una espectadora de su propia vida, mientras Gabriela tenía el control total. 


A los pocos días, Gabriela comenzó a realizar algunos cambios en la vida de Elena, comenzando por vestir de manera provocativa, contrario a los vestidos un tanto recatados que la joven normalmente usaba. Esto sin duda llamó la atención de sus compañeros y en especial de los superiores de la empresa. Pronto comenzó a recibir ascensos en su salario a pesar de no trabajar de la manera más eficiente. Si bien Gabriela ahora tenía todo el conocimiento y las habilidades de Elena, ella prefería que sea su físico lo que más impulse su carrera. Gabriela también se cortó el cabello dejando un corte similar al que ella tenía en su cuerpo viejo.

Todo esto era como ver una película de terror para Elena, quien lloraba de la impotencia de ver lo que su antigua compañera hacía con su vida. Había pasado de ser una joven prodigio a una simple mujer aprovechada. Su impotencia era tan grande que cada vez ocasionaba estragos más fuertes en la mente del cuerpo, incomodando a Gabriela al momento de intentar concentrarse.

Una mañana, Gabriela despertó a mitad de su sala, ella se espantó pues una noche antes ella había dormido en la cama de su habitación. También notó como algunos objetos de la cocina no estaban en su lugar, y que tenía una blusa y short cuando ella ahora acostumbraba dormir en ropa interior o incluso sin ropa para apreciar su figura.
No sabía lo que ocurría hasta que de pronto tuvo un flashback en donde pudo ver cómo su cuerpo se movía por voluntad propia, levantándose, poniéndose ropa, mirándose al espejo y diciendo: "He vuelto, hora de reorganizar todo", de ahí se dirigía a la cocina para preparar un sandwich y luego comenzar a trabajar desde su computadora, solo para caer desmayada de manera repentina. Lo que había sucedido es que Elena había logrado retomar el control de su cuerpo de manera momentánea, ella pensó que ahora podría retomar su vida, sin embargo no tenía la energía suficiente para mantener su consciencia al mando, terminando en el suelo y sin control alguno.

Gabriela sintió algo de miedo, pues ahora estaba consciente de que Elena podría recuperar su cuerpo en algún momento si ella se descuidaba. Por el momento la consciencia de Elena estaba callada ya que había agotado sus fuerzas, así que Gabriela aprovechó para visitar el mercado negro en donde consiguió la daga en busca de algún método de deshacerse de ella.

La persona que le entregó la daga le explicó que la daga permite que "vistas" la piel de otra persona, pero la consciencia y toda la esencia de la persona se mantiene en la piel ya que es parte de un todo. Lo único que podía hacer era luchar para mantener el control el mayor tiempo posible.

- "No, es imposible, yo quiero que esa perra desaparezca, me arruina mi vida". Gabriela le decía al extraño sujeto.

- "Así que ahora has asumido por completo la vida de esa joven" respondió el sujeto y luego de mirarla fijamente continuó - "Bien, creo que es importante ya que hay una cosa que podemos hacer, pero eso riesgosa".

- "¿Qué cosa? Dime.

- "Bueno, existe una manera en la que podemos desprender la consciencia de un ser de su cuerpo, pero si hacemos esto, pueden haber efectos secundarios los cuales no puedo comprobar".

Gabriela se mantuvo callada, luego de un par de minutos pensando y reflexionando, aceptó.

- "Sí, no me importa, quiero a esta niña fuera de mi vida". Contestó en un tono seguro y fuerte.

El sujeto la llevó a la parte trasera del lugar, en donde habían algunas máquinas extrañas. Ella se sentía nerviosa y algo aterrada, pero se mantenía segura de su decisión. Al llegar a una de las maquinas, el sujeto la acostó en una cama y le puso una especie de casco metálico con cables. La maquina se encendió e hizo una gran cantidad de ruidos extraños y emitir luces. Ella sentía un fuerte dolor de cabeza, mientras sentía como si alguien sacudiera su cabeza de manera violenta. Comenzó a gritar un poco a la par del sonido de la máquina. Luego de algunos minutos, la máquina se detuvo y al mismo tiempo, Gabriela guardó un largo silencio, pareciendo quedar inconsciente.

El sujeto entonces la desató y le quitó el casco, despertándola con una esencia de hierbas. Al abrir los ojos, tenía una mirada confusa y se sentó en la cama, poniendo una mano en su cabeza por el dolor de cabeza.

- "¿Gabriela?" El hombre preguntó.

- "Yo... yo.." Decía ella con su mirada confusa aun. Entrecerró los ojos como si estuviera concentrándose y contestó "Sí, soy yo. Solo yo, no hay voces".

- "Perfecto, el procedimiento fue un éxito".

- "Ella se ha ido, ¿para siempre?" Preguntó.

- "Sí, su consciencia fue extraída de la piel, ahora se encuentra contenida en la máquina".

- "Ella se fue, y ahora solo soy yo, ahora esta soy yo." Ella continuaba diciendo mirando sus manos y su cuerpo como si fuese la primera vez que experimentó su nueva piel.

- "Sí, solo te recuerdo que aun no sabemos cuales serán exactamente los efectos secundarios".

- "Un precio que vale la pena, muchas gracias. Me aseguraré de que reciban el pago". Gabriela contestó en un tono serio.


Luego de algunas semanas. Gabriela se había adaptado por completo al cuerpo de Elena. Ya no tenía la consciencia de la joven para hacerle frente por lo que ahora era la dueña absoluta de esa vida. Con el paso de los días, Gabriela comenzó a tener algunas jaquecas al igual que empezó a olvidar partes de la vida de Elena, al parecer al remover a Elena de raíz, algunos de sus recuerdos también desaparecieron. Esto hizo que Gabriela no pudiera recordar asuntos importantes de su trabajo, también dejó de ser tan habilidosa con los números y cálculos, también le daba un poco de trabajo utilizar la computadora. Poco a poco regresaba a ser la Gabriela obsoleta, pero con la diferencia de que tenía un joven y atractivo cuerpo, por lo que continuó vistiendo de manera provocativa al ser ahora la única manera en que pudiera escalar en el trabajo. 
Así mismo, su cabello comenzó a perder un poco el color, asemejando el cabello canoso que poseía anteriormente. Ella lo disimuló haciendo creer a todos que se había teñido su cabello porque quería cambiar su look. 


Luego de estos cambios, ella mantuvo la vida de Elena al ritmo que podía, sin embargo al paso de los años, nuevas jovenes llegaban a la empresa que tenían mayores habilidades que ella, por lo que poco a poco comenzó a perder algunos de sus beneficios y privilegios. Ella estaba regresando poco a poco a la vida que tenía antes, comenzando a ser desplazada poco a poco. Al final ella sería despedida, por lo que terminaría decidiendo dedicarse al modelaje, teniendo dinero sin mucha exigencia intelectual, pero sí teniendo un gran cuerpo que le abría muchas puertas.


Por otro lado, el sujeto extraño del mercado negro abrió una puerta secreta en el laboratorio, sosteniendo sus manos una caja con la consciencia de Elena. El entró y caminó por un pasillo en donde habían varias cajas similares con otras consciencias en su interior. El guardó la caja en un espacio vacío, y posteriormente salió de la habitación.






Espero les haya gustado esta historia. Es una petición por parte de una persona anónima. En un principio sería Caption pero la historia me enganchó y la extendí. 




miércoles, 21 de abril de 2021

Merlena ha vuelto



 

La vida de manera irónica había colocado a Merlena en una nueva situación.


Petición de parte de Brian.

martes, 20 de abril de 2021

lunes, 19 de abril de 2021

El vecindario, final.

 "Amigaa ¿qué tal amaneciste?"

Un mensaje habia llegado al celular de Hilda. Se trataba de Erika, quien ahora estaba en em cuerpo de Valeria.

Hilda despertó y vio el mensaje. Solamente soltó una sonrisa de satisfacción y le respondió con una foto:


-"Pff muerta amiga, anoche me quedé exhausta, a duras penas logré llegar a casa casi arrastrandome jajaja". Respondió Hilda junto con la foto.

-"Jaja ni me digas, yo estoy igual. Y ni decir de Ricardo, no pensé que aceptara el trío, al parecer solo necesitaba mi aprobación para que pudiera desatar ese animal que tiene. Vaya noviecito que me conseguiste con este cuerpo, gracias de nuevo amiga." Contestó Erika en el mensaje.


Las dos mujeres habian logrado seducir a Ricardo una noche antes, quien había intentado resistirse a los encantos de Hilda en el cuerpo de Claire, sin embargo al ver que quien creia que era su novia estaba de acuerdo y que deseaba que estuviera con ambas, finalmente cedió. Los tres estuvieron toda la noche teniendo relaciones, con ambas mujeres dando rienda suelta a toda la pasión y energía que sus nuevos y jóvenes cuerpos les permitían. 

Ricardo no entendía por completo el por qué del repentino cambio de su novia a buscar nuevas posiciones y una actitud más atrevida, ya que Valeria siempre había sido un poco tímida. Sin embargo sus hormonas no le dejaban pensar claramente y simplemente aceptaba esta "nueva etapa" de su relación. 

Erika aprovechaba para vestir el cuerpo de Valeria de forma más reveladora, al igual que Hilda, disfrutaba sentir las miradas de envidia de las vecinas. Ambas mujeres se reunían frecuentemente en sus casas para hablar mal de otros vecinos como les era común.


-"Oye amiga, ¿y qué hay de Gris?" Erika le preguntaba a Hilda, refiriéndose a Griselda, la otra vecina amiga de ellas.

-"Si, ya sé, lo he estado pensando, pero no sé cómo podemos incluirla en esto. No hay otra vecina que podamos cambiar". Respondió Hilda.

-"Y sería bastante raro y sospechoso que se junte con nosotras de la nada". Completó Erika.

-"Si, necesitamos buscar a alguien, pero mientras tanto creo que podemos estar bien nosotras dos. Ya después será su turno". 

-"Tienes razón" - dijo Erika, y luego preguntó con curiosidad - "Oye, ¿y puedes hacer  cambios contigo misma?"

- "¿A qué te refieres?" Dijo Hilda.

- "Si, a si puedes cambiar de nuevo con alguien ahora".

- "No estoy segura, ¿por qué preguntas?" 

-" Oh, nada, es solo que... siempre he querido saber qué se siente ser rubia y eso". Respondió Erika un poco sonrojada.

-" Ah, ya veo" - Hilda dijo mientras dejó ir una sonrisa - "Podemos cambiar para que veas".

Hilda entonces procedió a intercambiar entre ambas mujeres, sin embargo no tuvo éxito. Intentó otro par de veces, haciendo el mismo procedimiento que cuando cambió a Erika y Valeria, pero no lograba hacer nada.




- "Hmm, quizás solamente se pueda cambiar una vez por persona". Hilda dijo con algo de decepción. 

- "Ya veo, qué mal. Eso significa que estas serán nuestras vidas para siempre." - Erika dijo sonando algo preocupada, pero inmediatamente cambió su rostro a una sonrisa confiada - "Jaja, no me quejo".

-"Claro amiga, no hay razón para menospreciar nuestra segunda juventud, la merecemos más que esas niñas bobas". Hilda contestó mientras se estiraba de manera relajada.


Al día siguiente ambas mujeres fueron de viaje a la playa, en compañía de Ricardo. Erika y él tenian trajes de baño que hacían pareja mientras que Hilda solamente usaba una blusa a cuadros y un short.

- "Amiga, pensé que usarías algo más atrevido". Erika le dijo a Hilda al ver que no tenía un bikino llamativo.

- "Jajaja tú solo espera, ahora vas a ver. Solo necesito que haya un buen público. "

Erika y Ricardo estaban bajo una sombrilla, besándose, cuando un gruoo de turistas pasaron cerca. Erika no pudo evitar notar a los jóvenes guapos y musculosos que estaban en el grupo, haciendo que Ricardo se pusiera un poco celoso.

Erika volteó buscando a Hilda pero no la encontraba, cuando de pronto la puerra del vestidor se abrió, saliendo Hilda vistiendo un traje de baño con los colores de Estados Unidos y que resaltaba por completo la figura de su cuerpo.



- "Pero qué perra, amiga" Erika le dijo a Hilda, impactada.

Hilda simplemente sonreía al ver que los chicos del grupo la miraban atontados.

- "Hay que sacar todo el provecho a esto, ¿no crees?" Hilda le dijo a Erika.  - "Esta niña tenía este traje en su closet pero nunca lo usó porque le daba pena y además la hacía ver muy gringa. Jaja niña tonta, eso es lo que más atrae a los hombres". Hilda continuaba diciendo.

Erika regresó con Ricardo mientras que Hilda se unía al grupo de turistas, pasando la tarde jugando y bebiendo en la playa.

Erika no se sentía del todo cómoda formando parte de esos grupos y se sentía mejor pasando la tarde con Ricardo. 

Ella se enamoraba más de él a cada minuto que pasaba. Él la trataba como nadie nunca lo había hecho, Erika en realidad había tenido pocos novios ya que nunca había sido atractiva de joven y los novios que tenía siempre la hacían de menos y la terminaban engañando. Ricardo por otro lado estaba totalmente enamorado y la trataba como una reina. Luego de pasar la tarde juntos, ambos se alejaron y terminaron haciendo el amor en la playa.


Hilda por otra parte, ya había logrado su cometido y ahora deseaba seguir explorando todo lo que podía lograr en su nueva vida.

Sabía que tenía una gran belleza y podía seguir trabajando su cuerpo, por lo que viajó a una ciudad cercana, audicionando para un casting de modelaje, quedándose al primer intento.

Fue grande la sorpresa de Erika cuando luego de unos meses se enteró que su amiga se mudaba ya que había logrado un contrato grande para modelar trajes de baño, ropa interior e incluso desnudos artísticos. 

Ambas mujeres decidieron hacer una  cena para despedirse. Erika contenía sus lágrimas mientras le decía a Hilda lo mucho que la extrañaría ya que ahora estaría sin su amiga. Sin embargo ahora también tenía planeado vivir junto con Ricardo y quizás mudarse a otra ciudad juntos. Entre los 3 brindaban con una champaña su última noche juntos. Pero no iban a desaprovecharla, ya que debajo de su vestido, Hilda no tenía ropa interior, por lo que los 3 tuvieron una última noche "muy juntos" antes de que Hilda se fuese a otra ciudad a  vivir su nueva vida.



"Tengo que agrader más que nada a ti, niña, por haber acostumbrado este cuerpo al ejercicio, porque yo jamás lo habría hecho jaja. En verdad siento mucho que hayas perdido toda tu juventud y ahora te limites a ser la señora de la casa con un obrero. Pero no me arrepiento de haberte quitado todo. Este cuerpo y esta vida pedían a gritos que alguien le diera un buen uso, y aquí estoy yo. Nos vemos niña, quizás algún día nos veamos". Hilda se decía a sí misma en el espejo y también mirando por la ventana a su antigua casa.



Fin.




En verdad muchas gracias a las personas que siguen el blog y dejan sus comentarios. Espero que les haya gustado la historia. Sé que aun hay algunos cabos sueltos en la historia, pero tampoco quería alargarla tanto y por el momento no tengo mucho tiempo libre.


lunes, 12 de abril de 2021

El vecindario, parte 5

-"¿Pero qué esta pasando? ¿De qué hablas, Hilda?" Claire preguntó confundida al ver que Hilda se comportaba extraña, fingiendo que el cambio no hubiese ocurrido.

Claire se percató que Hilda tenía la joya de su madre en el cuello: "¿Qué haces con la joya? Es muy preciada" le reclamaba.

Hilda simplemente sonrió de manera misteriosa mientras sostenia la joya con su mano. "Niña tonta, en verdad me da mucha lástima tener que hacer esto ya que sé que eres una buena persona y no deseas el mal a nadie. Pero yo no soy así, y quien tiene la palabra y el poder aquí soy yo."


-"¿Poder? ¿De qué estás..." Claire fue interrumpida a media pregunta cuando el collar de Hilda comenzó a brillar, cegándola por unos segundos. Tras esto, ella se comenzó a sentir confundida y mareada, no sabía qué estaba pasando, intentó caminar pero no tenía fuerza. De pronto no pudo más y cayó desmayada.

Al recuperar el conocimiento, se levantó asustada, encontrandose en el sillón de su casa, sin embargo no le resultaba conocido. "¿Dónde estoy? ¿Qué sucedió?" Se preguntaba a sí misma sintiendo un fuerte dolor de cabeza.

"¡Hilda! ¿Estás bien? Gracias al cielo, me asustaste mucho". Hilda preguntó desde el cuerpo de Claire, fingiendo que no había pasado nada.

"Sí, sí, yo estoy bien pero... espera, ¿Hilda? No, ese no es mi nombre, me llamo... ah, me llamo... ¿Clara? ¿Cloe? ¿Linda? ¿Por qué no recuerdo bien mi nombre?"

"Te llamas Hilda, eres mi vecina, yo soy Claire, ¿recuerdas? Me mudé hace unas semanas. Tocaste a mi puerta pero de pronto te desmayaste, ¿no quieres que hable a alguien?" Hilda le respondía. 

-"No, de verdad, ese no es... ¿o sí es? Creo que sí. Disculpame es que de pronto me siento algo confundida. Ya debo irme, ahora que recuerdo debería comenzar a lavar la ropa de mi esposo... ah mi esposo, es verdad." Claire decía, sonando aun confusa.

Hilda ayudó a su antiguo cuerpo a levantarse  y la acompañó hasta su casa. Su plan había dado resultado: ella descubrió que el collar puede hacer que dos seres intercambien cuerpos pero ambos cuerpos se mantienen conectados, por lo que ambas podían tener acceso a los recuerdos de la otra. Desafortunadamente Claire no logró hacer esto, Hilda por otro lado se había apoderado no solo del cuerpo sino de todos los recuerdos de Claire, y gracias al collar, ahora Claire olvidaría todos los detalles de su vida original cada segundo que pasara, siendo reemplazados por los recuerdos de Hilda.

Al volver a su nueva casa, Hilda cogio su teléfono y realizó algunas llamadas.


Las cosas se habían puesto extrañas en el vecindario. 

Esa mañana, Valeria se encontraba en su casa haciendo algunos estiramientos mañaneros para después hacer un poco de ejercicio, cuando de pronto perdió el conocimiento.

Momentos después Erika, la vecina amiga de Hilda, llegó a casa de Valeria, solo para encontrarse a Hilda, en el cuerpo de Claire recibiendola.

-"Oh, Claire, qué gusto verte, ¿también Valeria te llamó?" Saludó Erika.

-"Sí, algo asi, pasa Erika, adelante." Hilda le respondió con una sonrisa y una mirada siniestra.

-"¿Y Valeria? ¿Sabes para qué nos llamó?" Preguntó Erika preocupada. -"En su mensaje solo decía que necesitaba hablar conmigo, se me hizo raro porque no somos muy amigas que digamos". Continuó diciendo intentando explicarse.

-"Sí, ya sé que esa perra te cae mal, a todas, ¿no crees?" Hilda dijo en un tono despectivo similar a su forma de hablar original. 

Erika abrió los ojos de sorpresa y puso una mano em su pecho -"¡Claire! Qué cosas dices." Le respondió. 

-"Jajaja, no te hagas Erika, tú sabes que todas la odiamos, se cree tan perfecta, pero esl eso está por terminarse." Hilda seguía diciendo sonriendo.

-"No sé de qué hablas, jovencita. Además cállate que es de mala educación y te ca a escuchar." Erika le contestó en un tono serio.

-"Ay Erika, por Dios, te he escuchado cosas peores sobre las vecinas."

-"No me conoces, mejor me voy". Erika se puso de pie pero Hilda la detuvo.

-"Amiga, no me reconoces, ¿verdad? Es porque me veo como la niña nueva debe ser."

Erika se sentía confusa y no decía nada.

-"Soy yo amiga, Hilda, aquí dentro." 

Erika pensaba que era una broma pero Hilda rapidamente rápidamente habló con ella. Le dijo algunos detalles que solamente ellas dos conocían.

Erika, aun incrédula, le pedía más pruebas a su amiga.

-"Amiga, si no me crees, entonces quiero que lo vivas tú misma. ¿No te gustaría ser joven y atlética? 

-"Claro, pero ¿cómo harás eso?" Preguntó Erika interesada.

Hilda abrió una puerta y adentro se encontraba Valeria inconsciente con su ropa de ejercicio.


-"¿Pero qué carajo?" Erika exclamó asustada.

-"Tranquila, solo esta durmiendo, esperando a que llegue su nueva dueña" Hilda dijo y luego soltó una ligera risa.

-"Claire... Hilda, te estas volviendo loca, ¿qué le hiciste a esta niña?".

-"Tranquila amiga, tú solo dime que quieres verte así y lo haré posible."

Erika no daba credito a lo que pasaba, ella aceptó sin saber qué sucedería exactamente. Hilda entonces la sentó en un sillón de la sala y le pidió que cierre los ojos. Hilda entonces cerró también sus ojos y el collar comenzó a destellar.

Luego de algunos segundos, el cuerpo de Valeria abrió los ojos y tropezó al intentar ponerse de pie. 

-"Uh, tranquila, apenas unos segundos y ya vas a arruinar ese cuerpo". Hilda dijo sonriendo.

La joven se puso de pie y se miraba a sí misma, pasando sus manos por su abdomen marcado y piernas. Entonces miró fijamente a Hilda y comenzó a hablar de manera un poco temblorosa:

-"¿Cómo? ¿Esto es real? ¿Ella...?"

-"Si, es real, ahora eres ella, todo esta bien Erika, perdón, deberia decirte Valeria ahora".

-"Increible, mira este abdomen, no puede ser, soy esa perra ahora". Erika decía ahora con la voz de Valeria mientras se veía al espejo. -"Pero y Vale, ¿qué fue de ella?".

Hilda se acerco al cuerpo de Erika que se encontraba inconsciente. -"aqui dentro, descuida. No sabrá nada, en las próximas horas seguramente tendrás dolores de cabeza con todos los recuerdos de esa niña. Lamentablemente ella no va a correr esa suerte, saluda a la vieja Erika de siempre". Hilda dijo señalando al cuerpo de Erika.



Ambas mujeres se cambiaron de ropa y se prepararon para despertar a "Erika" y acompañarla a su casa ya que "se había sentido un poco mal". Pronto las dos vecinas en sus nuevos cuerpos se sentirían en una mesa a hablar chismes sobre los vecinos.

-"Ah, amiga te extrañé mucho, no sabes lo odioso que era hablar con esta niña, no tiene ningun chisme bueno, extrañaba contar todo".

-"Admito que es muy extraño, pero me está encantando este cuerpo, Vale sí que le echaba ganas al ejercicio, ¿crees que le agarre el gisto tambien? Quiero seguir viendome así jaja".

-"Claro, mira tú sabes que yo odio el ejercicio pero el  cuerpo de Claire lo exige y es algo que ahora se me da natural. Además podemos hacerlo juntas y con ropa ajustada para los hijos de vecinos o visitantes que vengan". Hilda decía mientras ambas reían.

En ese momento el celular de Valeria comenzó a sonar, se trataba de Ricardo, quien avisaba que se encontraba en camino para hablar con ella.

-"¡Ricardo! Ese muchacho tan guapo, es verdad ahora es mío también". Erika dijo sonriendo.

Hilda le confesó su intento de seducirlo pero que él había sido un buen hombre al no caer. Erika entonces le propuso hablar con él y seducirlo entre ambas para hacer un trío. 

-"Más le vale aceptar, no creo que rechace a dos mujerones al mismo tiempo, y si lo hace, quizá debamos buscarle un mejor dueño a ese cuerpo jaja". Hilda contestó. 


jueves, 18 de marzo de 2021

El vecindario, parte 4

 Habían pasado ya 2 semanas desde que sucedió el cambio entre Hilda y Claire. Ambas mujeres se habían estado adaptado a sus respectivas nuevas vidas. Sin embargo a diferencia de Claire, quien había hecho todo lo posible por mantener la vida de Hilda tal como era originalmente, Hilda había realizado cambios en la rutina y apariencia de Claire. Los vecinos notaron como poco a poco la tierna y dulce Claire se habia vuelto más seria, más indiferente ante todos y además ahora vestía con ropa más ajustada y reveladora. Hilda estaba explotando al máximo el potencial del cuerpo de Claire, consiguiendo favores a todos sus vecinos hombres y disfrutando las miradas de envidia de sus vecinas, incluso de Erika y Griselda, sus anteriores mejores amigas.


Así mismo, Hilda había explorado los recuerdos de Claire al seguir tocando su nuevo cuerpo. Ella ya sabía datos importantes sobre la vida de su vecina. Desde momentos de su infancia hasta sus recuerdos en la universidad. Esto le había ayudado a adaptarse mejor al que ahora consideraba ella como su propio cuerpo.

Entre sus recuerdos ella había aprendido un poco sobre la misteriosa joya. Le pertenecía a la madre de Claire y es considerada como una reliquia antigua la cual había sido conseguida hace muchos años. La joya era prácticamente invaluable y al investigar en internet, leyó que antes pertenecía a una colección de un museo hasta que fue adquirida por la familia de Claire. La joya se decía que era mística ya que se creia que posee poderes y puede realizar milagros.

"Sí, vaya milagrito que me hizo. Un cuerpazo y juventud." Se dijo a sí misma Hilda, mientras leía y veía su cuerpo semidesnudo. "Definitivamente debo aprender todo sobre esa piedra, pero primero debo encontrarla".


Sin embargo hay otra cosa que Hilda aun no lograba conseguir, y era a Ricardo, el novio de su vecina Valeria, del que ella estaba enamorada. Vale e Hilda se habían vuelto buenas amigas con los días, ellas a veces comían juntas y ya habían salido un par de veces de compras. Pero Hilda había comenzado a idear un plan para lograr su objetivo, aprovechando que el cumpleaños de Valeria se acercaba.

Hilda se encargó primero de George, consiguiendo un viaje sorpresa para él de dos días. De esta manera tendría su casa sola para lo que quisiera. También había conseguido el número de Ricardo debido a la amistad que habían desarrollado, por lo que ese día decidió enviarle un mensaje para citarlo a solas en su casa, con el pretexto de que quería prepararle una sorpresa a Vale y necesitaba su ayuda. Ricardo aceptó y un par de horas más tarde llegó a la cita. 

Hilda lo recibió amablemente con un abrazo, y luego se quedaron en la sala platicando. Ricardo estaba intrigado en cuál sería la sorpresa para  Valeria y quería ayudar a sorpenderla.

"Bueno, entonces ¿cuál es el plan?" Preguntó Ricardo.

"Ah, ahora te digo, es que estoy muy emocionada y no quiero que se arruine" decía Hilda sonriendo. Ella se puso de pie y comenzó a caminar alrededor de Ricardo mientras le contaba su idea: "pues verás, ella es una gran persona y desde que me mudé ha sido muy generosa y amable. Sin duda se merece todo lo que tiene, en especial un hombre tan cariñoso y guapo..." mientras Hilda decía esto, ella se puso a espaldas de Ricardo. 

"Eh, sí, sí, ella es una gran mujer". Respondió Ricardo un poco nervioso.

"Así es, y tú un gran hombre". Hilda le decía mientras ponía una mano en su hombro.

Ricardo se ponía nervioso. "Ah... Claire, ¿qué haces?" Le preguntó con la cara sonrojada.

"Oh, ¿yo? Nada, nada, es solo que te veo un poco tenso y pensé que podrías relajarte." Hilda comenzó a dar un masaje en sus hombros.

"Gracias Claire, eres muy linda pero no creo que esté bien". Ricardo quitó las manos de Claire de sus hombros. 

Hilda dio unos pasos atrás. "Claro, claro, disculpa. Disculpa debo ir al baño".

Ricardo se puso de pie mientras esperaba a Hilda. Él se había puesto algo tenso y quería irse ya que sospechaba de las intenciones de la mujer.  "Disculpa Claire, pero debo irme, con permiso..."

Ricardo estaba a mitad de su frase cuando del pasillo se asomó Hilda vistiendo un conjunto de lencería rosa.


"Eh.. ¿Claire?". Ricardo preguntó titubeando.

"¿Ya te vas tan pronto?" Hilda contestó en un tono de voz seductor. Al mismo tiempo caminaba de manera lenta hacia Ricardo.

"¿Qué estás haciendo?" Ricardo estaba nervioso y no podía reaccionar del shock.

Hilda llegó hasta Ricardo, le puso un dedo en los labios para callarlo y luego le dio la espalda, restregando el trasero de Claire con el pene de Ricardo.

Ricardo no podía hablar, solamente dejó ir un ligero suspiro, mientras Hilda podía sentir cómo la entrepierna de Ricardo se ponía dura poco a poco. Ella sonreía de la satisfacción mientras Ricardo comenzaba a caer lentamente en su juego.

"¿Qué pasa? Pensé que ya te ibas a ir". Hilda le dijo a Ricardo, acercándose a su cara.

"Yo... eh.. esto está mal Claire". Ricardo intentaba no ceder ante el deseo.

"Te he visto, niño, he visto la manera en que me miras, sé que me deseas". Hilda dijo con una voz baja y seductora.

Hilda no aguantó más y besó a Ricardo. Él correspondió y ambos se empezaron a besar apasionadamente. Ricardo apretaba las nalgas redondas y suaves de Hilda mientras ella se encargaba de quitarle la camisa. 

Ambos continuaron besándose por un par de minutos. Hilda se había quitado la parte superior de su lencería, pero de pronto Ricardo se detuvo y con su brazo la alejó de él. 

"No, no, detente, esto esta mal". Dijo Ricardo, jadeando casi sin aliento.

"¿Qué sucede? Pensé que te gustaba". Hilda decía en un tono decepcionada.

"Sí, eres muy hermosa... pero estoy con Vale, y ella es tu amiga. Esto está mal. No puedo seguir, y ambos deberiamos hacer algo." Ricardo respondió mientras se ponía de vuelta su camisa.

Hilda se sentó en el sofa con la mirada baja, no entendía cómo no había logrado que Ricardo esté con ella aun teniendo el cuerpo de Claire.

Ricardo se terminó de vestir y se acomodó el cabello. - "Con permiso, Claire" - decía mientras abría la puerta y se iba.


Tras esto, Hilda se quedó en el sillón llorando desconsolada. Ella se sentía humillada al pensar que no pudo humillar a Vale. De la frustración comenzó a golpear el sillón y luego lanzó el cojín, casi tirando un florero. En su enojo,  ella tomó el florero y lo aventó a la pared. En medio de su ira, rompió varios jarrones y tiró algunas sillas, entonces vio la caja en donde había encontrado la joya, ella la sujetó y la tiró con toda su fuerza, al impactar el suelo, la caja se abrió y misteriosamente la joya salió de ahí. 

Los ojos de Hilda se abrieron como nunca al ver la joya de nuevo, no podía creer lo que veía. 

"No puede ser, encontré la maldita piedra" se dijo a sí misma. Ella la sujetó de inmediato y subió a su habitación, ahora era momento de conocer todo acerca de ella.

"Ahora aprenderán todos que no deben meterse conmigo".


————————————————————


Por otro lado, Claire se encontraba barriendo y arreglando la casa de Hilda. La joven se había adaptado a la vida de la señora, manteniendo una rutina diaria bastante normal como ama de casa. 



Claire no había experimentado con el cuerpo de Hilda, por lo que no tenía ningún recuerdo ni noción de la vida del cuerpo que habitaba. Ella se había limitado a mantener las apariencias, pero al mismo tiempo había creado cierta conexión con Jousé, ya que ambos tenían personalidades similares. A Josué le había sorprendido el cambio de actitud de su esposa en las últimas semanas, ya que se habia vuelto más amable y hacía caso a lo que el pedía. Sin embargo como hombre él quería tener intimidad con ella, lo  cual le había sido negado. Claire aun no se sentía preparada y además sentía como una invasión a la privacidad de su vecina.

Una noche, ambos estaban en la cama. Claire intentaba dormir, pero sintió la mano de Josué agarrando una de sus nalgas. Ella reaccionó por instinto quitandola y casi soltando una bofetada. 

-"¿Qué te pasa, mujer?" Josué dijo alterado. -"¿De cuando a acá no te gustan los agarrones de nalga?".

Claire se asustó, ella no sabía qué hacer ahora así que intentó disimular. -"No, no es eso. Es solo que, no sé. Discúlpame Josué".

-"¿Josué? Ahora me llamas por mi nombre. ¿Qué pasa mujer? ¿Por qué estás tan rara últimamente? 

-"Nada, no es nada, de verdad." Claire se mordía las uñas de los nervios y hablaba con una voz temblando.

-"¿Hay alguien más? Dímelo de una vez." Josué dijo con un tono enojado pero triste. 

-"No es alguien más, soy alguien más". Pensaba Claire, sin saber cómo librarse de la situacion. Ella no podia decir nada ya que pensarian que estaba loca. Tomó un poco de aire y solamente se limitó a decir "No hay nadie más, creeme. Nunca haría eso, y si confías en mí, deja que te cuente cuando me sienta lista, por favor."

-"Nunca habias hablado así, Hilda". Josué respondió en un tono más calmado. -"Supongo que sea lo que sea, podemos lograrlo juntos. Pero dime qué sucede".

Claire comenzó a llorar y abrazó a Josué. Él simplemente la consolaba hasta que ella se quedó dormida. Josué se sentía muy confundido, no sabía que pasaba con su esposa, o al menos quien creia que era su esposa. 

A la mañana siguiente Claire despertó y Josué ya se había ido. Ella se levantó y se puso un pantalón y blusa. Salió de su casa y se dirigió a su casa original.

"Ya no puedo más con esto, necesito hablar con Hilda. Debemos contarle a los demás lo que sucedió."

Al llegar a su casa, se llevó una gran sorpresa al ver su anterior cuerpo vistiendo solamente un pantalón ajustado y un brasier rosado. Pero más grande su sorpresa al ver que estaba usando un collar que tenía la joya que pertenecía a su madre.

-"Ah, Hilda, qué bueno que llegas, te estaba esperando". Escuchó decir a su anterior cuerpo mientras sonreía de forma macabra. 

-"¿Hilda? ¿De qué hablas? Soy Claire." Claire dijo asustada y confundida.

-"Jajaja ya veremos eso". Dijo Hilda en el cuerpo de Claire mientras la jalaba del brazo para meterla a la casa y cerraba la puerta.






jueves, 11 de marzo de 2021

El vecindario, parte 3

 Comenzaba a anochecer, Hilda se estaba despidiendo de sus vecinos Vale y Ricardo. Antes de irse, Hilda le guiñó el ojo a Ricardo cuando Valeria se habia distraído, por lo que él se sonrojó ligeramente.


Hilda se dirigió a su anterior casa para ver cómo se encontraba Claire. Ella había disfrutado tanto de su día en el cuerpo de su joven vecina que ahora quería que el cambio permanezca por mucho tiempo.

Al llegar, Claire la recibió con un abrazo.

- "¡Hilda! Qué bueno verte" - la joven en el cuerpo de la señora le dijo, con emoción. 

-"Tranquila niña, ¿qué te pasa?" Contestó Hilda con un poco de sorpresa.

-"Fue un día terrible, me siento cansada, con dolor en los pies y además no estoy segura de haber hecho bien tus compras".

-"No es tan difícil, pero sí que una termina adolorida luego de tanto andar" Hilda le respondió - "Claro que en este cuerpo eso no sería ningún problema, me siento increíble a pesar de haber corrido por una hora" - se dijo a sí misma en su mente.

-"Bueno, qué bien que ya estás aquí. Don Josué ya debe estar por llegar, ¿te quedarás verdad?" Claire le preguntó ansiosa.

-"Oh no, para nada. Solo pasaba a ver cómo estabas, pero no pienso quedarme aquí".

-"Por favor, quédate. Nunca he hablado con él a solas, siento que será incómodo porque pensará que soy tú". Claire estaba nerviosa.

-"Ay, exageras, solo habla con él como hablarías con algún novio, él llega cansado y solo quiere comer y dormir".

-"De acuerdo... oye pero..." Preguntó de manera inquieta.

-"¿Qué pasa?" Hilda preguntó intrigada.

"¿Y si luego Don Josué quiere... ya sabes?" Claire pregunto sonrojada y casi tapandose la cara.

-"Ahh jajaja pues no creo niña, ya te dije que él llega cansado. Y si llega a tener ganas solo dile que no y ya. Y si insiste pues, ya debes saber, ¿no? Como si estuvieras con alguno de tus noviecitos pero más viejo." Hilda contestó de manera un poco burlona.

-"Es que... la verdad... nunca he tenido relaciones, no sé qué hacer". Claire dijo mirando al suelo.

-"¿Qué? ¿Es en serio? No te creo ni una palabra, es imposible que viéndote así nunca hayas estado con algun hombre. No seas mentirosa."

-"Es la verdad, me da algo de miedo mucha pena... de hecho hace un momento me di un baño y toqué partes de tu cuerpo, perdón Hilda, siento que invado".

-" Si tan solo supiera que yo ya exploré y toqué cada parte de este cuerpo, qué boba niña" Hilda se dijo a sí misma. "Tranquila no pasa nada, después de todo ahora es tu cuerpo, ¿no? Está bien que quieras conocerte un poco." Le contestó a Claire.

-"¿No te molesta? Bueno supongo que tienes razón, tenemos que acostumbrarnos hasta que esto se revierta. Y bueno, entonces crees que puedas aconsejarme sobre..."

-"¿Sexo? Claro, pero antes déjame ir al baño".

Hilda aprovechó su ida al baño para distraer a Claire y así poder buscar la joya que había dejado en una bolsa. La bolsa estaba en el mismo lugar donde la había dejado, por lo que Claire no la había agarrado. Sin embargo al abrirla y buscar dentro, la joya no estaba. Hilda se asustó pensando que quizas Claire la había visto, pero el bolso estaba tal como lo había dejado.

Trató de contener sus nervios y salió para platicar con Claire. Ambas se pusieron a platicar sobre Josué y sobre sexo. Hilda también aprovechó para averiguar sobre la joya de manera discreta, pero Claire le dijo que no había visto tan siquiera el bolso. Hilda no sabía qué hacer o en donde buscar, quizás Josué la había agarrado o quizás la joya regresó mágicamente a su lugar. En  cualquiera de los casos solo habia una manera de saberlo, quedarse a la cena y hablar con su esposo.

-"Muy bien, oye ahora que lo pienso creo que sí podría quedarme a la cena, quiero asegurarme de... que no pase nada malo, solo que necesito darme un baño y cambiarme".

-"Si, si, claro. Te espero, no tardes."

Hilda regresó rápidamente a su casa, revisó la caja en donde tomó la joya pero no había nada. Solamente quedaba su esposo. Por lo que subió a su habitación, y eligió en su closet la ropa que usaría. Se metió al baño, se quitó la ropa deportiva y comenzó a ducharse. Cada gota que caía en su joven y delicado cuerpo se sentía totalmente distinto a su anterior cuerpo. Hilda se dejaba llevar por la sensación y comenzó a jabonar y pasar sus manos por cada poro de su piel. Al pasar sus dedos por su vagina, ella cerró sus ojos y tuvo una pequeña visión en donde podía ver a una Claire de 15 años en la escuela. De inmediato quitó sus dedos y abrió los ojos. 

"Wow, es como sucedió en la mañana, cuando empiezo a excitarme mucho empiezo a tener ligeros recuerdos de esta niña... ¿será que acaso con un orgasmo pueda explorar más aun? Quizás si puedo recordar toda su vida pueda de algún modo adueñarme de su vida para siempre jajaja".

Hilda intentó de nuevo, pero recordó que debía ir a su anterior casa para cuestionar a Josue, por lo que salió de la ducha y se puso un vestido que le gustó mucho.


Llego a su casa en donde nuevamente la recibió Claire.

"Wow, qué bien te ves Hilda" Claire le dijo admirando su vestido.

Un auto llegó a la casa, era el auto de Josue.

-"Ya llego, ya llegó, muchas gracias por quedarte a la cena Hilda."

-"No es nada, y por favor dime Claire ahora, recuerda."

-"Hola amor" dijo Josué al entrar, dándole un beso en la boca a la que creía que era su esposa.

Claire en el cuerpo de Hilda se sonrojo y quedó paralizada. - "Ah, hola cariño, ¿qué tal tu día?" Le preguntó con una voz nerviosa. 

"Ya sabes, cansado, terrible, muero de hambre... ah, tenemos una invitada" dijo Josué al ver a Claire en la sala. -"Mucho gusto Claire, qué bonito vestido".

-"Viejo rabo verde" se dijo Hilda a sí misma. - "Hola don Josué" dijo, imitando el tono de voz de Claire.

-"Oh, solo dime Josué, me haces sentir viejo" dijo, entre risas.

-"Viejo ya estás" - pensó Hilda.

Los tres se sentaron en la mesa, esa noche estuvieron platicando sobre la obra en donde trabaja Josué, un edificio de oficinas de más de 20 pisos, el más alto de la ciudad. Hilda de manera discreta le preguntaba sobre su rutina de la mañana,  pero Josuéle dijo lo que ella ya sabía, solo se levanta a lavarse la cara, se viste y se va. No mencionó nada sobre el bolso o alguna joya. Hilda fue al baño y revisó entre la ropa que Josué se habia quitado del trabajo, pero tampoco encontró nada. Era como si esa joya hubiese desaparecido de la nada.

Luego de la cena, Hilda regresó a casa de Claire. Ella esperaba que esta noche por fin pudiera obtener recuerdos de Claire a su manera.

"Espero que Josué tenga ganas, quizas esa niña pueda recordar  cosas de mi  vida, quizás se confunda y pueda hacerle creer que ella siempre ha sido "Hilda, la vecina gorda y vieja", sería perfecto".

Esa noche, Hilda se encerró en el cuarto de Claire. A pesar de pasar sus manos por su cuerpo, no lograba nada. No se sentía igual de emocionada por lo que decidió dejarlo, luego  tomó su celular, desbloqueandolo con su ahora huella. Le habló a Valeria para que mañana hicieran ejercicio juntas. Vale aceptó y ambas acordaron verse mañana temprano. Su intención era acercarse más a ella para tener más contacto con Ricardo.

Al día siguiente, Hilda llegó a casa de Vale, ambas vestían conjuntos deportivos similares.


"Maldita, se ve demasiado bien, pero creo que yo me veo mejor" se dijo Hilda a sí misma, luego de tomarse una foto juntas.

-"Amiga, estoy emocionada de que por fin tenga a alguien con quien hacer ejercicio". Una emocionada Valeria le dijo.

-"Ay claro, sabes que aquí me tienes, amiga. ¿A poco ninguna vecina hace ejercicio contigo?"

-"No Claire"- Vale le contestó con decepción en su voz - "realmente son todas señoras y están todo el día metidas en su casa. No le digas a nadie, pero supongo que por eso estan gorditas todas". Vale dijo mientras reía. 

-"¿Qué dijiste maldi... eh, digo, ay seguro jaja". Hilda contestó, casi descubriéndose. 

-"¿Todo bien amiga?" Vale preguntó. 

-"si, si, tranqui amiga. Mejor empecemos."

Ambas mujeres estuvieron unas dos horas haciendo ejercicio juntas, luego salieron a correr por todo el vecindario. Hilda sentía la mirada de sus vecinas al verlas pasar, era la misma mirada de celos que ella tenía cuando veía a Valeria antes. Pero ahora era diferente, ella estaba del otro lado de la mirada, y se sentía orgullosa de provocar eso. Incluso se sentía mejor que Valeria.

Mientras corría, pasaron por la casa de Erika, una de las amigas de Hilda. Erika estaba tendiendo su ropa cuando ellas pasaron. Hilda le saludó con la mano pero Erika solamente volteó su cara en disgusto.

-"Ay, es Erika, esa señora es bien rara y mal encarada, no le tomes en serio". Valeria le dijo a Hilda.

-"¿En serio?". Hilda contestó fingiendo no conocer a Erika. "Yo solo la quería saludar".

-"Si, no lo tomes personal, es así con todos. Y ni hablar de  cuando se junta con Hilda y Griselda, son unas arpías ".

-"No me digas". Hilda dijo mientras seguía fingiendo no saber nada. Luego se dijo a sí misma "Maldita perra, así que unas arpías, ¿eh? Ya quiero ver tu cara cuando Ricardo esté conmigo... si tan solo pudiera encontrar esa joya, me pregunto si podré hacer algo contigo".

-"¿Qué tanto murmullas, Claire?".

-"No, nada, solo recordaba unos pendientes que debo hacer más tarde".  Hilda respondió. 




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