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viernes, 25 de febrero de 2022

El asalto de cuerpo, Final



Eran las 11 de la mañana, un día soleado perfecto para salir a dar un paseo, sin embargo Gerardo no tenía ninguna intención de salir hoy. Por el contrario, se encontraba encerrado, el pervertido que ahora habitaba el hermoso y robado cuerpo de Sofía estaba sentado en una silla de su sala, ansioso por que por la puerta de su entrada llegara su amada Claudia.

- "Dale nena, apúrate que muero por verte". Decía ansioso mientras se mordía las uñas.

Alrededor de las 11:20am, un par de golpes desde el pasillo de afuera hicieron sonar la puerta. Gerardo no tardó ni un segundo en levantarse y llegar a la puerta. Puso su mano sobre la perilla pero se detuvo justo antes de girarla para abrir la puerta. Miró por el visor para ver quién estaba afuera, si bien esperaba a Claudia, comenzó a dudar de que realmente estuviera sola.

- "¿Quién es?" Preguntó con un tono serio pero dubitativo.

- "Soy yo, soy Clau. ¿Puedes abrirme? Hay frío." Respondieron desde fuera.

- "¿Estás sola?"

- "Sí, estoy sola".

La perilla giró abriendo la puerta. Los ojos de Gerardo se abrieron e iluminaron al ver a su amada en frente de él. Le hizo un gesto con los brazos para que pasara y cerró la puerta. La abrazó por detras en su cintura pero Claudia se movió intentando soltarse. Se hizo a un lado y solo la miraba de brazos cruzados

- "¿Qué pasa mi amor?" Preguntó Gerardo.

- "No creas que será tan fácil que te perdone". Contestó Claudia en un tono serio. "Lo que hiciste fue horrible".

- "Yo... yo pensé que me amabas".

- "¿Y eso qué tiene que ver?" Preguntó Claudia.

- "El amor lo perdona todo". Dijo Gerardo con una sonrisa cínica. 

Claudia solo lo miró seriamente. - "No todo, hay cosas muy difíciles de perdonar. He perdonado indifelidades y otras cosas antes, pero nunca algo así."

- "¿Qué? ¿Por qué? Si realmente me amas como yo a ti debes perdonarme e iniciar de nuevo... cásate conmigo" Gerardo le pidió poniéndose de rodillas.

- "¡¿Qué?!" Claudia grito sorprendida - "¿Es en serio?"

- "Muy en serio, no puedo sacarte de mi cabeza y quiero hacer mi vida contigo. Mira, no tengo anillo pero dame chance y te consigo el más brillante que vea, el dinero no será un problema".

- "¿En serio quieres casarte conmigo? Y lo de hacer tu vida... no lo sé. Mis ojos te ven como Sofi pero mi mente te ve como Gerardo el depravado".

- "Soy quien tú quieras que sea. Soy tu amorcito asi como tú eres el mío. Escapate conmigo."

Las palabras de Gerardo endulzaban los oidos de Claudia quien había bajado ya sus brazos, sin embargo su mirada no era de amor sino de extrañeza. No sabía lo que estaba sintiendo, o quizás si. Sus ojos no se ponian de acuerdo con el resto de su cuerpo. Ella caminó hacia una de las ventanas y abrió la cortina para ver a la calle y distraerse. Luego de eso, Gerardo le pidió que voltee a verla, al hacerlo, Gerardo tenía el cuerpo de Sofía en una hermosa lencería y en una posición sugestiva. 



Claudia se mordió los labios al ver la imagen. Comenzó a caminar hacia Gerardo, quien sonreía de satisfacción. Ambas mujeres se fundieron en un abrazo y Gerardo comenzó a besarla apasionadamente, Claudia le correspondió aunque luego de casi un minuto de besos ella interrumpió. 

- "¿No te arrepientes de nada?" Preguntó.

- "De nada, nena, solo de no haber encontrado el medallón antes para estar contigo". Gerardo contestaba jadeando por la excitación.

Gerardo entonces comenzó a pasar sus dedos por encima de la entrepierna de Claudia, ella no pudo evitar soltar un gemido mientras cerraba sus ojos. 

- "No... no, eso no". Decía jadeando.

- "¿Qué pasa bebé? Es lo que te gusta, yo lo sé"

- "Si, es demasiado rico... para ya por favor  no puedo controlarme".

Gerardo no se detuvo y en su lugar aumentó la intensidad, haciendo que Claudia empiece a gemir sin control y quitándose su blusa. Gerardo entonces aprovechó para poner su cara en las tetas de Claudia.

- "Te dije que pares, no puedo más... yo... yo..." Los ojos de Claudia se pusieron en blanco.

Gerardo se estaba dejando llevar, pensando que los ojos de Claudia eran de placer, sin embargo ella la sujetó de la cara y la puso de frente a ella, como si fuera a besarla. Gerardo cerró los ojos y abrió su boca para recibir el beso, sin embargo los ojos de Claudia se abrieron y comenzaron a brillar. Gerardo abrió sus ojos extrañado por la luz repentina y se quedó en shock sin poder reaccionar. De pronto de la boca de Claudia salió un destello que fue directo a la boca abierta de Gerardo.

El destello se hizo cada vez más fuerte mientras pasaban los segundos. Los ojos de Gerardo comenzaron a brillar de la misma manera que Claudia. Ambas voces femeninas se escucharon como si estuvieran gritando desde un abismo con mucho eco, y luego de unos segundos el destello cesó y los ojos de ambas se cerraron.

El cuerpo de Sofía comenzó a moverse como si estuviera convulsionado, de pronto abrió sus ojos y soltó un grito mientras se sentaba en el suelo. Comenzó a mirarse, alzó los brazos para ver sus propias manos por ambos lados temblando. Luego se sentó sobre sus rodillas y empezó a palpar su cara y luego el resto de su cuerpo.

- "Yo.. yo... volví". El cuerpo de Sofía decía mientras se seguía tocando la cara.

El cuerpo de Claudia permanecía inmóvil a un costado y no mostraba señales de vida. Sofía se dio cuenta y corrió hacia ella, intentando despertarla.

- "¡Clau! ¡Clau! Despierta amiga, por favor." Sofía le suplicaba sosteniendo su cabeza.

Sofía se comenzaba a desesperar y agarró su teléfono para marcar a Luis. 

- "Ven, ¡rápido! Lo logré, estoy dentro pero Clau no reacciona."

En eso tocaron la puerta, Sofía abrió y se trataba de Luis quien traía un carrito grande con una caja. Una vez dentro desvelaron la caja en donde se reveló el cuerpo de Gerardo en estado de coma. Luis corrió hacia Clau y le hizo respiración boca a boca pero aun continuaba sin despertar.

- "Está respirando pero no reacciona, está en el mismo estado que él". Dijo señalando el cuerpo de Gerardo. Sofía se quedó de frente al cuerpo de Gerardo mirándolo seriamente. - "¿Estás lista?" Preguntó Luis.

- "No. La verdad es que quisiera destrozarlo ahora que esta indefenso, me gustaría desaparecerlo por todo lo que me hizo... pero debe pagar por lo que hizo". Sofía contestó. 

Sofía cerró sus ojos, concentrándose, su respiración bajó mucho y abrió los brazos. Entonces sus ojos se abrieron con el mismo brillo que tenían los ojos de Claudia hace rato. Entonces el rayo de luz salió de su boca a la boca de Gerardo. El cuarto se iluminó por varios segundos mientras Sofía soltaba un grito desgarrador.

Después de eso, todo se apagó nuevamente, y Sofía cayó al suelo sin fuerzas. Luis la ayudó a sentarse mientras veían como el cuerpo de Gerardo abría los ojos y comenzaba a mirar alrededor.

- "¡¿Qué chingados?! ¿Qué pasó?" Comenzó a gritar asustado. - "¡Niña! ¿Por qué me estoy viendo? ¿Por qué me escucho como... yo? Noo imposible, esto no es posible".

- "¿Sofi estás bien?" Preguntó Luis al cuerpo de Sofía.

- "Mejor que nunca, estoy de vuelta en mí. ¡Soy yo de nuevo!" Gritaba emocionada. 

- "¿Cómo hiciste esto? ¡Regresame mi cuerpo niña idiota!" Gerardo gritaba. Intentaba moverse pero tenía las manos atadas.

- "¿Tu cuerpo? Esta soy yo, maldito pervertido. Te dije que recuperaría todo y ahora vas a pagar por lo que hiciste." Sofía  contestó enojada.

- "No, no, no. Es imposible, no puedo ser pobre y viejo de nuevo... ¿Clau? ¿Qué le hicieron a mi Clau? Ella me ama, ¿escuchaste? Me ama y te iba a traicionar jajaja eres una nena estupida".

- "Ella nos ayudó, imbecil, ¿de verdad pensaste que te amaba? Ella sabía tus puntos débiles y caíste como planeamos."

- "¿De qué hablas?"

Sofía y Luis le explicaron a Gerardo sobre su plan. Sabían que Gerardo estaría alerta y no dejaría que Sofi o Luis se acercarán, asi que utilizaron a Claudia para abrir paso. 

- "Ella se ofreció para ser poseída por mí, era la única manera de tenerte tan cerca. Una vez que gané tu confianza pude expulsar mi alma a mi cuerpo y luego expulsar la tuya hacia el tuyo. No fue nada fácil... y Clau... no sé si su cuerpo pudo aguantar tanto."

- "Mataste a mi Clau, ¡Maldita!" Gerardo empezó a gritar.

- "Cállate idiota". Luis interrumpió. - "Ella está viva pero muy débil".

En eso, el cuerpo de Claudia empezó a moverse, Luis corrió a ayudarla a levantarse.

- "Clau mi amor, ¿estás bien?" Gerardo preguntaba.

Clau se sentó en un sillón y se agarraba la cabeza. - "Todo me da vueltas... Sofi, ¿eres tú?"

- "Sí amiga, el plan funcionó, soy yo nuevamente". Sofía decía alegremente.

- "Noo, yo soy tu Sofi miamor, aquí estoy chiquita". Gerardo decía con frustración. 


Momentos después, la policía tocó a la puerta, Luis les abrió y ellos entraron para llevarse a Gerardo.

- "Esperen, ¿a dónde me llevan? ¿Qué hacen idiotas?" Gritaba.

- "Tranquilas señoritas, nos encargaremos de que este sujeto no les vuelva a hacer daño." El policía dijo a Sofía y Claudia. - "Gracias por someterlo y controlar la situación mientras llegábamos joven". Le dijo a Luis.

- "No entienden, yo soy la víctima, esa niña me robó mi cuerpo y todo lo que me pertenece, yo no hice nada". Gerardo lloraba.

- "Aparte de abusador, loquito, vaya caso. A ver si en la carcel alguien te cree". Dijo el compañero del policía. 

- "Noo, nooo, déjenme. ¡Clau te amoo!" Gerardo dijo antes de salir del edificio.

Esa noche, Sofía y Claudia dieron su testimonio ante la policía de cómo Gerardo había abusado de ellas, para meterlo a la carcel por muchos años y que pagara todo lo que les hizo. 

Luis las invitó a cenar para celebrar, pero ambas mujeres se sentían agotadas por todo el esfuerzo así que prefirieron irse a dormir. 

- "Tengo el resto de MI vida para celebrar quien soy. Tranqui Luis". Una feliz y sonriente Sofía le contestó antes de ir a su departamento.



Fin.


...


Epílogo:

Y ahí me encontraba, sentada en el suelo de "mi depa", de nuevo en "mi cuerpo". Un cuerpo con el que nací, crecí y viví casi toda mi vida, pero aun asi... no me siento yo misma del todo.

No puedo ignorar las cosas que viví y aprendí en todo este tiempo. Hoy por la mañana salí a caminar por la calle, y no pude evitar fijarme en las nalgas que tenían las otras niñas, igual sentía el impulso de decirles lo buenas que se veían. Esa persona no soy yo, ¿o sí? Al mismo tiempo también me abobaba con los chavos que hacían ejercicio y estaban bien buenos. Dios, no sé ni quien soy ahora.

Mi cabeza me comenzaba a doler y me sentía sumamente mareada, asi que tuve que regresar a casa lo más rápido que pude. 

Mi piel está cubierta con algunos tatuajes que nunca creí tener, esta ropa que no deja nada a la imaginación, y ni hablar de que todo gira alrededor del dinero. ¿Realmente estoy de vuelta? ¿Aun sigo siendo Sofía? O quizás deba continuar siendo "Zoffi". Ahora con esta fama me es imposible encontrar un trabajo en donde no me juzguen, quizás deba despedirme de mis sueños de niña, este es mi presente ahora. 



De repente mis pensamientos se callaron cuando escuché que tocaban la puerta. Me imaginé lo peor, pensaba que sería algún loco pidiendome fotos desnuda o que se la chupe, o peor.
Al abrir la puerta me llevé tremenda sorpresa, era Luis con una ligera sonrisa y una mirada que me dio mucha calma al instante.

- "¿Estás bien Sofi?" Me preguntó. 
Mi reacción al instante fue abrazarlo muy fuerte y comencé a llorar.
- "Tranquila, tranquila" me decía para calmarme mientras ponia su mano en mi cabeza para consolarme. "Todo va a estar bien, estás a salvo ahora".
- "Yo, yo no estoy bien" le dije entre lágrimas y suspirando. "Nada esta bien".
Luis entonces puso su mano en mis hombros mirándome a los ojos.
- "Oye, escuchame bien, todo esta bien, ya eres tú de nuevo, estás de vuelta". Me dijo sonriendo.
- "No, yo... yo ni siquiera sé quien soy ahora".
- "Bueno, eso lo tendremos que averiguar entonces".
- "¿Juntos?".
- "Juntos".





miércoles, 23 de febrero de 2022

El asalto de cuerpo, capitulo 12





Bueno, bueno, bueno. Mira que ricas tetas se me marcan con este top. Uff creo que estas fotos Irán directo a mi página. Al parecer si subo fotos tentadoras pero sin enseñar todo, también logro una gran ganancia, y asi puedo cobrar extra a quien quiera ver hasta mi último rincón del cuerpo. ¿Cómo no se me ocurrió antes?



Luego de una sesión de fotos muy privada, al menos por ahora, decidí seguir buscando chicas hermosas en tinder para pasar el rato. Estuve charlando un buen rato con 2 niñas en particular que se veian buenisimas en sus fotos. Una de ellas, Raquel, insistía mucho en vernos en persona para conocernos mejor. La verdad es que no tenía porque negarme ya que estaba aburrido y tenia ganas de acción lésbica. Desde que Clau se fue, he tenido que hacer todo yo sola. Estos dedos ya tienen ganas de una vagina diferente a la mía. 

La plática con Raquel fluyó bastante bien y ambas acordamos vernos en un parque a espaldas de mi edificio, así no me alejaria tanto y no correría gran peligro de toparme a la niña, quiero decir, al pervertido ese. La cita quedó y al día siguiente llegué al parque para mi encuentro. Me llevé una grata sorpresa al ver a esa mujer tan hermosa en frente de mí, ella llevaba un vestido corto, ideal para meter mis manos ahí. Y tenía una coleta de caballo perfecta para jalar.

- "Y dime, ¿qué es lo que más te gusta hacer?" Le pregunté. 

- "Pues no mucho en realidad, paso mucho tiempo en internet. Digamos que yo ya te conozco bastante bien". Me respondió junto con una mirada coqueta.

- "Ay qué mal, y yo a ti no te conozco tanto. Pero podemos cambiar eso, ¿sabes?". Le dije mientras pasaba mi brazo por detras de su espalda. 

- "Qué atrevida" me dijo mientras se reía y volteaba su cabeza.

- "¿Qué? ¿No te gustaría?" Le dije acercandome a su rostro para tenerla más cerca. Ella en un inicio intentó resistirse pero no tardó en voltear hacia mí, culminando en un beso.

Luego de eso, no fue difícil terminar de convencerla para subir al edificio y conocernos muy a profundidad. Extrañaba mucho el sexo y Raquel tenía un cuerpo espectacular que me dejaba los pezones erectos de solo verla desnuda. Las dos estuvimos casi dos horas sin parar hasta que ya no pudimos seguir más y caímos rendidas.

Del cansancio me quedé dormida y al despertar Raquel ya no estaba, salí a la cocina, a la sala y nada. Le escribí por tinder pero me dejó en visto. Al parecer esa mujer solo queria sexo y desaparecer. Wow entonces así se siente que te utilicen. De todos modos no tenía ilusiones con ella, solo fue un buen acostón, o al menls eso me queria hacer creer yo misma. 


Pero debo admitir que Raquel me abrió las puertas a vivir mi vida sin tener que deoender de una pareja. Desde eso, comencé a tener encuentros con otras chicas que conocí, a veces era en mi depa y otras en el depa de ellas. Durante esos días exploré mi sexualidad como nunca antes. Conocí nuevas sensaciones al estar con mujeres distintas.

Un día, Raquel me contactó de nuevo. Nos vimos un par de veces más en donde me dijo que estaba enamorada de mí desde que me conoció a través de mis fotos, y cumplió una fantasía cuando tuvimos sexo desenfrenado, pero desafortunadamente no podía tener una relación conmigo ya que ella no era abiertamente lesbiana. Si tan solo supiera que por dentro hay un hombre bien puesto.

Esto no me dio mayor problema, y ambas acordamos en tener una relación "secreta" la cual consistía en vernos únicamente para coger y no hablarnos hasta el próximo encuentro. Estuvimos así durante varias semanas y aunque yo era libre de ir y coger con quien yo quiera, sentía cierto vínculo con Raquel, siendole fiel y siendo la única mujer con la que tuve sexo.

El sexo era muy delicioso, incluso cada vez era mejor, Raquel tenia un cuerpo que me volvía loca. Era tan sexy como yo, me sorprende que no haya tenido la idea de crearse su propia página o algo similar.

Sin embargo a pesar de lo exquisita de esta relación, por las noches seguía durmiendo sola. Y a pesar del buen sexo, extrañaba sentir cariños antes de dormir, extrañaba que me acaricien el cabello, que me den besos de buenos días.  Carajo, a pesar de todo el sexo, extrañaba a Claudia. 


Una mañana al despertar, desbloquee mi teléfono y tenía una llamada perdida de Gil, ese bastardo que quiso abusar de mí. No habíamos hablado desde ese incidente y no tenía intenciones de seguir haciendo tratos con él. Decidí ignorarlo pero a lo largo de toda la mañana el teléfono siguió sonando con llamadas de él, era tan insistente que acabe contestando. El idiota se disculpó por lo que hizo, diciendo que estaba borracho y no recordaba casi nada. El típico pretexto que yo usaría, así que obvio no le creí y estaba a punto de colgarle cuando me mencionó que aun tenía una sesión de fotos antes de terminar el contrato con su empresa y en caso de rechazarla me pondrían una multa bastante alta y consuderable que odiaria tener que pagar. Lo más que pude hacer fue aplazarla hasta dentro de un par de semanas, suficiente para prepararme mentalmente y aguantatme las ganas de clavarle la navaja en su cuello.

Me disponía a preparar un sandwich pero me di cuenta que mi alacena estaba vacía ya que no había querido salir desde hace días a excepción de mis citas con otras mujeres. Aun sentía el riesgo de salir en público pero tenía que hacerlo asi que me puse una capucha y salí al super mercado a hacer mis compras. 

En el lugar estaba todo tranquilo y casi sin gente, en especial me alegraba por no tener que lidiar con pervertidos pidiendo autógrafos, no los soporto aunque gracias a ellos y su dinero es que estoy donde estoy. Terminé de hacer mis compras y estaba saliendo del lugar con el carrito lleno cuando una piedra en el piso se atravesó haciendo que una buena parte de mi compra se vaya al suelo.

"¡No puede ser posible, chingada madre!" Grité de la rabia ya que había hecho un escándalo en el lugar y ahora todos me estaban viendo. De pronto, un chico y una chica se acercaron a ayudarme a levantar todo.

- "¡Hola! Déjanos ayudarte." Me dijo la chica mientras recogía unas bolsas mías.

- "Gracias, gracias. Ya se pueden ir". Les dije para que se alejen.

- "Oye, ¿estás bien? Tranquila". Me preguntó el chico. 

- "Sí, sí, no se preocupen."

- "Te podemos acompañar si gustas, te ves algo alterada". Insistió la mujer. Los dos se veían preocupados por mí, creo que yo estaba muy estresado y se reflejaba en mi cara.

- "Les dije que no se preocupen, estoy bien yo puedo sola". Respondí mientras me alejaba de ellos.

Me comencé a alejar pero sentía cómo me miraban fijamente, como si quiseran seguirme pero no se atrevían a hacerlo. Pedí un Uber para ir a mi casa pero no podia, por estupida había olvidado cargar mi cel y ahora estaba incomunicada, sola y con bolsas qué cargar. Un sujeto se acercó a mí para pedirme una foto, justo lo que quería evitar, y para mi mala suerte se estaba aprovechando de la foto para manosear mi trasero. Intenté empujarlo y decirle que ya se fuera pero era muy insistente, hasta que la pareja de antes intercedió y actuaron como si fueramos amigos, lo cual ahuyentó al pervertido.

- "Gracias, no tenían qué hacerlo... pero gracias".

- "No es nada, sabemos lo molestos que son esos pervertidos, a Gloria le ha pasado y me he agarrado a golpes con algunos". Me dijo el muchacho. 

- "Sí, vimos que ese chavo te miraba desde hace rato y esperaba que estes a solas. Pero ya no debes tener problema Zoffi, ¿podemos decirte asi?" Comentó Gloria.

- "Eh... ¿me reconocieron tambien? Vaya qué pena, si gustan podemos tomarnos una foto o algo".

- "Descuida, sí te conocemos y nos gusta ver tus fotos y videos juntos. Digamos que avivas nuestta relación". Gloria dijo entre risas.

- "De nada, en ese caso". Les dije sonriendo de forma presumida. "Bueno, ahora que estamos en confianza, ¿podrian prestarme un telefono para pedir un taxi o algo?".

- "Si gustas te llevamos". Dijo el chavo.

- "No, no se preocupen, solo necesito el taxi". Respondí en seguida. No quería que alguien más supiera en dónde vivo.

Insistieron un par de veces pero me mantuve firme, por lo que cedieron a pedirme un taxi con el cual pude llegar a casa sana y salva. Después de llegar se me ocurrió que podia haberlls invitado a casa después de todo, igual y podría hacer tríos, seguro subiría mis visitas y mi dinero. Pero en fin, la oportunidad se acabó. 

Aproveche para cargar mi celular ya que había estado sin comunicarme con nadienen horas. Luego de un rato lo encendí, vi una llamada perdida, era Claudia, mi Claudia. ¿Por qué me habrá intentado hablar? Mi intuición me decía que debía ignorarla pero mis sentimientos por ella me exigían saber de ella. Quizás le pasó algo malo, quizás se arrepiente de dejarme.

Esperé a que tuviera suficiente carga y llamé a Clau para saber de ella, mis manos temblaban mientras agarraba el teléfono y mi corazón palpitaba a mil por hora. Al inicio no le contestó pero yo insistí y le hablé una segunda vez. Pensé que no lograría pero contestó al quinto timbre, justo antes de cortar la llamada. 

- "¿Clau?" Pregunté con voz nerviosa.

- "Sí, ¿estás bien?" Me preguntó con voz baja.

- "Sí, estoy bien, ¿y tú? No te escucho casi". Le dije preocupado.

- "Casi no puedo hablar, no saben que te estoy llamando".

- "¿Qué? ¿Quiénes?" Pregunté intrigado. 

- "Ya sabes quiénes. Sofía y Luis. Desde hace días me alejé de ellos pero insisten en verme y que les ayude a recuperar el cuerpo de Sofía. Les he dicho que sí para que me dejen pero trato de estorbarles". Me dijo con voz tímida y baja, incluso haciendo pausas entre algunas palabras.

- "¡Esa maldita niña! Me tiene harto, digo, harta. ¿Y por qué me cuentas esto?"

- "Porque te extraño maldita, no puedes esperar que olvide meses tan lindos en solo días. Sé que no eres ella y que esta mal lo que hiciste, pero sigo enamorada de ti".

- "¿De... de verdad?" Pregunté mientras mis manos temblaban aun más. Esa mujer me tenia vuelto loco y ni con los revolcones de los últimos dias la he podido sacar de mi cabeza, era obvio que ella estaba igual. "¿Y qué podemos hacer? ¿Puedes escaparte y vernos?"

- "Si, eso quiero pero no es sencillo. Debo fingir que los estoy ayudando. Inventare algo y nos vemos mañana en tu depa, ¿va?"

- "Eso es peligroso amor, mejor veamonos en un lugar que no sea sospechoso".

- "Tranquila, los mantendré ocupados con alguna pista falsa en otra parte de la ciudad".

- "Está bien, te espero aquí, princesa mía."


Colgué el teléfono y me sentía nerviosa que todo mi cuerpo temblaba. Claudia aun me ama y esta dispuesta a todo para seguir juntos, yo lo sé. De cualquier manera no hay modo en que yo pueda perder este cuerpecito. Clau y yo vamos a ser muy felices a partir de mañana, le voy a pedir que nos casemos y vayamos a otra ciudad a vivir, incluso a otro país. 

Y esa niña estupida se quedará para siempre con mi miserable vida anterior jajaja.



miércoles, 2 de febrero de 2022

El asalto de cuerpo, capítulo 11



- "Busquen bien, debe haber algo aquí, estoy segura". Sofia le pedía a Luis y Clau, quienes la habían acompañado al callejón en donde Gerardo intercambió sus cuerpos. El trío había regresado ahí la mañana siguiente de que los echaran del edificio, escoltados por guardias.

- "Aquí no hay nada Sofi, solo basura y apesta muchísimo". Claudia dijo tapándose la boca por las náuseas que le causaba la basura.

- "Sofi, ya llevamos más de 3 horas hurgando y no hay nada". Se quejaba Luis en un tono harto. "Ni si quiera sabemos qué es lo que buscamos".

- "Debe haber algo, no sé, lo que sea, algo que se vea mágico o brilloso." Les intentaba explicar, aunque la verdad ni yo sabía qué estabamos buscando. ¿Cómo se debe ver algo mágico? Yo nunca he creído en la magia y esas cosas, siempre me han parecido tonterías.

Los 3 nos quedamos buscando cada rincón y hurgando entre basura pero no teníamos éxito. Claudia ya estaba cansada y harta de sentirse sucia, por lo que sugirió que lo dejemos así y mejor busquemos por otro sitio. Luis por su lado sugirió que continuemos otro día ya que comenzaba a oscurecer.

Yo me negué rotundamente a abandonar e insistía en que debía haber algo. Algo dentro de mí me decía que no debía rendirme y buscar hasta el último milímetro, pero ellos 2 dejaron de buscar y comenzaron a caminar.

- "Por favor no me pueden dejar ahora, yo se que hay algo. Ese pervertido debe haber dejado algún rastro". Les pedí ya con un tono desesperada y frustrada. 

- "No hay nada y en verdad necesito un baño, lo siento mucho pero Luis tiene razón, ya se hace noche y puede ser peligroso." Claudia se quejó.

- "Anda Sofi, mañana seguimos con calma, ahora la cabeza no nos da para más". Luis sugirió rascando su cabeza. 

- "¿Saben qué? Váyanse, yo me quedaré aquí buscando, los veré luego." Les dije enojada. No podía creer que me hayan querido abandonar en esta situación, si cualquiera de ellos estuviera en mi lugar yo los acompañaría hasta el último minuto. En verdad me sentí sola y enojada.

- "No digas eso Sofi". Luis me respondió. "No te podemos dejar sola en un callejón oscuro, es peligroso y..."

Al escuchar esa frase no pude evitar voltear hacia él con una mirada rencorosa. "¿Y qué? ¿Peligroso? ¿Se te olvida porqué estamos aquí idiota? ¡mírame! Yo soy la que hace peligroso el callejón con esta apariencia." Le grité con una voz que no había salido antes de mí. Incluso yo misma me asusté al escuchar una voz masculina tan enfurecida.

- "Oye tranquila, no quise decir eso, yo solo..." Luis dijo apenado pero estaba tan enojada que lo seguí interrumpiendo.

- "¿Tú solo que? ¿Ya te aburriste de ayudarme? Ya les dije que pueden irse, no los obligo a quedarse aqui."

- "Yo solo me preocupaba por ti." Luis dijo con decepción. Él bajó sus hombros en señal de frustración. "Vamos Clau, creo que es mejor dejarla sola por ahora. Si no tienes dónde quedarte puedes venir a nuestro depa."

Claudia aceptó la invitación y ambos comenzaron a irse del lugar. Antes de dejar el callejón, ella me dijo que les llame si necesitaba algo y cuente con ellos para lo que sea. No me servía de mucho pero detrás de todo mi enojo sé que lo hacían con la mejor intención y sí estan preocupados por mí.


Luego de irse los dos, seguí hurgando en algunas bolsas de basura restantes. Mi esperanza se iba apagando a medida que las bolsas se reducían hasta solo quedar una.

- "Esta debe ser la buena" Me dije a mí misma mientras rompía la bolsa de la cual solo salió basura como envolturas de chocolates, frituras y cáscaras de plátano. 

- "¡No! No hay nada, ¡nada!" Comencé a gritar con frustración mientras seguía sacudiendo la bolsa con fuerza. De pronto, de la bolsa cayó una moneda brillante y peculiar.

¿Y esta moneda? Qué extraña se ve, no se ve como ninguna que haya visto... y brilla a pesar de estar entre basura. ¿Podrá ser mágica? Guardé la moneda en mi bolsillo y me alejé del lugar en cuanto pude. 

"Sí, sí, sí. Debe ser el amuleto del pervertido, yo sabía que no podía desaparecer solo así, de seguro lo tiró pensando que nunca lo buscaría aquí. Por fin recuperare mi cuerpo... mi cuerpecito delicioso y exquisito". Me dije mientras se formaba una erección en mi pantalón. Uff esas tetas tan buenas y ese culo... ¿qué? No, no, Sofía concéntrate. No puedes dejar que estas hormonas te controlen, tú eres una mujer fuerte, eres más fuerte que los impulsos de un pervertido. 

Continué caminando mientras intentaba concentrarme en bajar mi erección. Estaba en camino al departamento de Luis para contarles de mi hallazgo, sin embargo en medio del camino me encontré con una tienda de antigüedades que estaba a punto de cerrar. Normalmente ignoraría este tipo de tiendas ya que nunca me han interesado las cosas antiguas, sin embargo con esa moneda y lo sucedido me pareció buena idea entrar para saber si alguien podía ayudarme. Solo espero que no me tiren a loca, tendré que fingir que quiero vender la moneda, que la heredé o algo parecido para que me den información.

Una vez dentro, el lugar no era tan grande pero sí estaba repleto de objetos de todo tipo, desde espejos, muebles y vestidos hasta estatuas y roperos. Me sentí abrumada por unos segundos ya que todo emitía una vibra muy extraña y además me sentía observada. Al intentar salir del lugar, la entrada ya no estaba y en lugar había una pared.

- "Debo estar quedando loca, juraría que la puerta estaba aquí, este lugar no es tan grande para perderse". Me dije asustada. 

Empecé a recorrer los pasillos sin éxito de encontrar la salida o a algún empleado que me pudiera ayudar, los pasillos eran cortos pero ahora se veian largos y eternos. Imagino que el cansancio me estaba jugando una mala pasada así qué intenté pensar más claramente, pero no pude hacer mucho cuando las luces se apagaron, quedándome a oscuras en un pasillo rodeada de muebles viejos. 

- "Ok, ok, respira Sofi, respira". Me decía a mí misma mientras me empezaba a desesperar e hiperventilar.

Comencé a dar unos pasos hacía atrás cuando de pronto una mano se puso sobre mi hombro derecho. Grité como nunca antes del susto y corrí lo más rápido que pude, solo para tropezar con un banco de madera a un par de metros adelante. Intenté levantarse pero entre el miedo y dolor no pude hacer mucho hasta que esa misma mano se mostró de frente a mi, esta vez para ayudarme a levantar. 

- "¿Está bien señor? Déjeme ayudarlo". Se trataba de un joven con el uniforme de la tienda quien me explicó que se había quedado hasta tarde y la tienda había cerrado hace horas. - ¿Pero cómo dice que entró? La puerta esta cerrada con candado." Me cuestionó. 

- "Claro que no, yo entré normalmente, no tenía seguro y tampoco había nadie. Quise salir pero la puerta ya no estaba."

- "¿No estaba?" El joven preguntó intrigado. "Esto no es una broma de mal gusto, ¿verdad?"

- "Claro que no, yo solo vine para preguntar si sabían algo de esta moneda".

Le enseñé la moneda al empleado quien se sorprendió mucho al ver la moneda ya que me dijo que él tampoco la habia visto antes. 

- "Espere aquí señor, deme un minuto". Me dijo mientras encendía la luz y se metía por una puerta.

Luego de un par de minutos, un hombre de edad avanzada y una apariencia misteriosa salió de la puerta. Se me quedó mirando fijamente y comenzó a sonreír mientras sacaba la moneda de uno de sus bolsillos.

- "Así que encontraste este tesoro, espero que no haya ocasionado algún desastre en tu vida". Me dijo acompañado de una risa discreta. 

Sentí un escalofrío recorriendo su espalda, pero me armé de valor para preguntarle quién era y qué estaba pasando. En especial qué era ese "tesoro".


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En otra parte de la ciudad, Gerardo se había despertado a la mañana siguiente. 

Ahh, Dios, aún tengo los brazos y piernas adoloridas de la noche anterior, simplemente no me siento con ganas de hacer absolutamente nada. Creo que puedo tomarme el día libre: Cancelaré la entrevista que tenía programada para hoy con una columna, sé que es virtual pero simplemente no quiero hablar ni saber de nadie. 

Apagué mi laptop y agarré mi celular para tomarme algunas fotos para mí mismo. Después de eso decidí tomar una ducha para relajarme y sentir el agua caliente recorriendo mi piel. Luego de salir me puse una bata y ¿por qué no? Me seguí viendo en el espejo.

"Esta bata me encanta, amo como resalta mis tetas y... este abdomen plano que he trabajado. Uff cómo amo mi cuerpo, sí, mi cuerpo. Mío y de nadie más. Espero que esa niña tonta haya aprendido la lección y se aleje para siempre de mi vida." Me decía mientras me veía al espejo y seguía tomándome selfies.



Luego de tomarme varias fotos, fui a la cocina para prepararme algo de comer. Iba a preparar hot cakes, pero me detuve a la mitad de la mezcla al recordar que ese era el desayuno favorito de Claudia, esa perra que me abandonó anoche. Decidí tirar a la basura la mezcla que había empezado a preparar.

"Claudia, pff, ¿quién la necesita? Después de todo puedo conseguirme a otro bombón cuando yo quiera, no es como que la vaya a extrañar" Dije para mí mismo en voz alta, pero mi voz se escuchaba algo quebrada y sentí mis ojos un poco húmedos. No puede ser que esa perra me haya dejado tan sentida, estas hormonas femeninas me han hecho muy sentimental, no puedo dejar que me sigan controlando tanto.

Me quedé varios minutos en la cocina sin preparar nada, la verdad es que no se me ocurría algo para hacer e incluso se me quitó el apetito. Por lo que me acosté en mi cama a hacer uno de mis pasatiempos favoritos: tocarme mientras veía mis fotos o videos porno.

Después de un delicioso orgasmo, me quité la bata de baño y me coloqué un top negro pero tuve que cambiar mi calzón ya que en medio de mi emoción se mojó con mis fluidos, vaya que este cuerpo es tan sensible y tiene tanto líquido para soltar, apuesto a que esa niña nunca se ha podido dar tanto placer como yo lo he hecho. Eso demuestra que el dueño debo ser yo.

Pensé en salir a dar un paseo para distraerme, y de paso ver si podía ligarme a alguna chica que se me antoje morbosear. Pero luego recordé que esa niña probablemente aun esté rondando por ahí, buscando la oportunidad para hacerme daño. Creo que ya no le importa lastimar mi cuerpecito, ya es un macho que solo quiere vengarse seguramente. Así que en lugar de eso me acosté de nuevo y me puse a ver películas y series en la tele para pasar la tarde entretenida. Pasé tanto tiempo en las calles mendigando que me perdí de mucho contenido y ahora tenía tiempo de ponerme al día.

Más tarde decidí agarrar mi teléfono e instalé Tinder para quitarme el aburrimiento. Me pasé unas cuantas horas buscando perfiles, tanto hombres como mujeres. Las hormonas de este cuerpo me han hecho sentir atracción por algunos hombres y no puedo evitar dar swipe para chatear con ellos, es entretenido pero desafortunadamente son sujetos sin dinero para aprovecharme. Lo bueno es que las chicas no necesitan tener dinero para atraerme. Era bastante divertido conversar con algunas e intercambiar fotos.

¿Quién necesita a Claudia después de todo?

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Mientras tanto, en la tienda de antiguedades. El anciano sonreía mientras Sofía lo cuestionaba.

- "Dígame quién es usted y qué rayos está pasando." Le pregunté al sujeto.

- "¿Has enseñado este tesoro a alguien más?" Me preguntó de regreso.

- "No".

- "Bien, ¿no queremos más accidentes, verdad?" Me dijo. Yo me quedé sorprendida y sin palabras por esta pregunta. "Interpretaré tu silencio como un sí, ven conmigo". 


Decidí seguirlo atrás de la tienda, me llevó a través de un pasillo con varias cajas con símbolos extraños hasta llegar a una habitación con una mesa en el centro donde había un pequeño baúl encima. Él abrió el baúl y metió la moneda dentro.

- "¡No! ¿Qué haces? Esa moneda es mía". Le grité.

- "¿Tuya? No me hagas reír". Me dijo seriamente. "No sabes lo peligroso que es esto, no sabes en lo que te metes".

- "Oh, no me digas, tú no sabes por lo que he pasado, anciano loco".

- "Hmm, ya veo". Me dijo viéndome de pies a cabeza. "Quiero que seas lo más claro y específico posible y me digas en dónde la encontraste".

- "De acuerdo. Mira la verdad ya no me importa que me creas o no después de todo lo que he vivido estos días. Mi nombre es Sofia y este no es mi cuerpo, un depravado nos intercambio usando un amuleto mágico, ese mismo que acabas de meter al baúl así que lo necesito para poder regresar a la normalidad." Le dije, harta.

- "¿Sofía, eh? ¿Y estás segura que es el mismo objeto? Podria ser otro similar." Me dijo de manera pensativa.

- "Debe ser, es una moneda que nunca antes vi y la encontré en el lugar donde nos... espera, ¿me crees?"

- "Digamos que soy un hombre de fe".

- "¿De verdad me crees? Por favor necesito tu ayuda. Dime cómo puedo usar esa moneda.

- "Mira, estos amuletos son especiales y deben ser tratados con mucho cuidado. Este en peculiar se caracteriza por ayudar a quien lo necesita pero no puedo prometer nada, son misteriosos". Me dijo mientras sacaba la moneda de nuevo y la observaba cuidadosamente.

- "Debe haber algun modo, damela, quizás si cierro los ojos pueda aparecer en mi cuerpo, por favor la necesito".

- "Puedo notar que necesitas mucha ayuda, pero temo decirte que el amuleto que tú buscas no es este. No todos tienen las propiedades de cambiar de cuerpo".

- "¿Qué? ¿Estás diciendo que hay más de esos? Dios esto es un peligro, ¿hay más gente ahí fuera con otros cuerpos?"

- "No nos desviemos. Mira el sujeto que te hizo esto debió haber encontrado el amuleto indicado, hace unos meses sufrimos un atraco en el que perdimos varios objetos valiosos, la gente las roba para vender en páginas ilegales y ganar buen dinero, pero no saben lo que hay detrás. Para tu mala suerte esta moneda lo único que hace es brindarte buena suerte al portarla, quizás por eso llegaste hasta aquí."

- "Debe ser eso, sentí la necesidad de entrar. Esta tienda nunca antes me llamó la atención pero me sentí atraida. Dime por favor que tienes otro de esos amuletos para cambiar".

- "Y te agradezco por regresar la moneda. Dicen que siempre encuentra su camino de regreso, ya veo que sí. Y no, no tengo esos amuletos, el único que había fue el robado que te hizo eso. Lo siento."

- "No me digas eso, debe haber algo que me pueda ayudar. Dime cómo puedo conseguir otro de esos, ¿a dónde debo ir?"

- "No es tan sencillo como ir a una tienda y pedir un amuleto de cambio de cuerpos. Nadie te hará caso. Esos amuletos son tan exclusivos como numerosos. Y llegan a ser más discretos de lo que puedes pensar, desde collares, monedas, pulseras o incluso objetos que pasan desapercibidos como bebidas... espera, quizás pueda ayudarte pero debes estar consciente del peligro que conlleva". Me dijo entrecerrando sus ojos, mirándome seriamente.

- "Estoy dispuesta a lo que sea". Le dije muy decidida.

Él me llevo a la parte trasera del cuarto en donde abrió una caja con una botella que tenía un liquido transparente, como si fuese agua. Me la dio y me advirtió que por ningún motivo me la tomara.

- "Esta es una poción que te permite salir de cuerpo físico. Si tienes la suficiente fuerza de voluntad puedes introducirte en otro cuerpo y quizás tomar el control. Solo que si no lo logras podrías quedarte como un espíritu o peor aun, encerrada en un cuerpo sin voz o control alguno."

Me dio la botella muy cuidadosamente. "Espero que puedas usarla correctamente".

- "No puedo creer aun que estas cosas existan. En verdad hay gente muy mala y enferma en este mundo". Le dije con disgusto.

- "El mundo es un lugar muy basto, esto es solo una parte niña. Además todo depende del uso que quieras darle a estas cosas. Esa poción por lo general se utiliza para espiar y obtener información en círculos muy privados. Incluso me estoy arriesgando al darte esto, pero me pareces una persona digna de confiar."

- "¿Y qué sucede con el pervetido si logro tomar mi cuerpo de vuelta?".

- "Debes saber a estas alturas que nada bueno. Si tienes éxito lo puedes expulsar a otro cuerpo pero en el proceso pueden pasar muchas cosas. Se pueden mezclar recuerdos, emociones o incluso parte de la personalidad. El sujeto que está en tu cuerpo podria terminar muerto, en estado vegetal, o quizas regresar a su cuerpo con secuelas que ni yo mismo sé. "

Después de todas las advertencias salí de la habitación para regresar al interior de la tienda. La tiendanse veia igual a cuando entré la primera vez, no tan pequeña pero sus pasillos eran cortos. Al darme vuelta me encontré al empleado de antes, quien solo me sonrió y me preguntó si encontré lo que buscaba. Asiente con la cabeza y salí de ahí. 


Al llegar a casa de Luis, ambos me preguntaron qué habia pasado y estaban preocupados por mí. Les conté sobre mi experiencia en la tienda y el anciano. Aun no estaba segura si ese empleado era el mismo anciano o si eran alucinaciones mías pero ellos me creyeron. A pesar de lo que podía suceder, los tres estuvimos dispuestos a correr el riesgo y que pase lo que tenga que pasar. Por lo que nos pusimos a idear un plan para atraer al pervertido y recuperar mi cuerpo de una vez por todas.



martes, 18 de enero de 2022

El asalto de cuerpo, capítulo 10



 Necesitaba encontrar un modo para que esa niña no me encuentre. Si ella sabe que yo estoy aquí quizás regrese de nuevo hasta encontrarme. Claro, siendo un vagabundo sin oficio no tiene nada qué hacer en la vida, al contrario yo ahora tengo mucho dinero, fama y éxito. Espero que no crea que tendrá algo de esto porque es mío y de nadie más. 

Sé que si me quedó aquí es probable que me vea, así que tendré que irme por algún tiempo, tal vez una semana sea suficiente. Pero Clau está sospechando que algo ocurre, lo percibo, quizás sospeche de mi relación con Gil. Para librarme de esto quizás si nos tomamos unas vacaciones fuera de la ciudad podría matar dos pájaros de un tiro. Solo que antes debo hablar con Gil.

Tomé mi teléfono y hablé con él para explicarle que estaría fuera por unos días. Él insistió en que antes de irme, fuéramos a cenar a algun lugar bonito y luego "despedirnos" debidamente. Algo en mí me decía que era mala idea, pero aun así acepté con tal de cenar gratis en algun lugar lujoso. Aun era temprano pero Gil me pidió que fuera a su oficina porque queria hablar sobre unas regalías que me debía pagar. Era más dinero así que no perdí tiempo. Guardé un vestido en mi bolso para usar en la noche y me puse una ropa sexy, cubierta por una sudadera holgada con capucha para evitar miradas de acosadores y que esa niña no me identificara en caso de estar por aquí.


Gil envió un auto con chofer para pasar a recogerme así que simplemente salí a la calle con unos lentes de sol y me subí lo más rápido que pude. Sentí una extraña vibra y una mirada pero no supe de dónde provenía. En el camino, sentí que el auto se agitaba y aceleraba más de lo normal, pero luego bajó el ritmo, era como si el chofer intentara perder a alguien que nos siguiera, pero no le di mayor importancia, yo andaba leyendo los mensajes de mi celular.

Al llegar a su oficina, Gil y yo estuvimos un rato platicando mientras me mostraba algunos documentos donde se señalaban mis ganancias de este último mes y que ya había planes para él próximo, por lo que quería presentarme a un inversionista muy importante. Yo accedí sin problema y fuimos a la sala de juntas, donde Gil me presentó con el Sr. Youn, un ejecutivo japonés que se habia interesado en mí. Era un señor algo mayor, en sus sesentas, con rostro y mirada pervertidas, estoy seguro que se ha masturbado con mis fotos más veces de las que pueda contar, y no lo culpo. Después de todo este cuerpo ha servido su propósito muy bien.

El Sr. Youn y Gil me hicieron una propuesta para hacer una serie de videos sensuales para el sitio web del japonés. Era una suma muy importante de dinero pero a cambio requería exclusividad con él, es decir que durante los próximos meses no podía hacer material para mi sitio, únicamente para él. Me hizo dudar al inicio ya que me gustaba tener el control de mis ingresos y mi actividad pero al final accedí cuando me enseñaron el dinero sobre la mesa.

Los 3 hicimos un brindis por la nueva sociedad formada y nos quedamos un rato en la sala hablando sobre tonterías. Al cabo de una hora, el anciano se fue, quedándonos solos Gil y yo. Entonces él me sugirió que fueramos a cenar al restaurante para seguir celebrando y luego despedirnos apropiadamente antes de mis "vacaciones". Por lo que decidí ir al baño para ponerme el vestido que había cargado antes. Era un vestido muy sexy que resaltaba mis tetas. Era sumamente destapado por lo que tuve que acompañarlo de un abrigo para no morir de frío. 

Una vez en el restaurante, Gil andaba muy pegado a mí, besandome en cada momento que podía, lo cual me tenía harto. No era el mismo sujeto bonachón que queria robarme besos, ya llevaba unas copas encima y se habia convertido en una verdadera molestia. Comenzaba a pensar que era realmente una mala idea y que tener todo pagado quizás no valía la pena. Para poder soportarlo tuve que tomar varios shots y copas mientras que él había perdido la cuenta y ya estaba borracho así que me fue más fácil tomar las riendas y hacer que no solo pague hasta el último centavo sino que me diera dinero en efectivo adicional por dejarlo poner su cara en mis tetas.

Al terminar la cena los dos nos fuimos por la calle caminando hacia el coche, él se tambaleaba un poco por el alcohol que traía encima, mientras que yo me mantenía en mis 5 sentidos; una de las ventajas de este cuerpo es que al ser joven tiene mucho más aguante además del que ya lo he acostumbrado desde que es mío. Además así podía estar más alerta de lo que sucede. Me quedé mirando a Gil y noté que no me quitaba los ojos de encima, así que decidí jugar un poco con él. 



- "¿Te gusta mucho mi vestido?" Pregunté mientras meneaba mi cuerpo sensualmente.

- "Por supuesto miamor, mira esas nalgas y tetas que te cargas, las quiero en mi cara ya". Gil decía en un tono sumamente lujurioso.

- "Yo sé, yo sé lo que te gusta". Dije guiñando el ojo. "Pero recuerda que debes esperar para tener lo que quieres". He aprendido que la mejor manera de tener a los hombres comiendo de la palma de tu mano es darles una probada de lo que quieren y luego tentarlos hasta que cedan a tus caprichos, y con Gil me ha funcionado muy bien durante estas últimas semanas. Encima de eso, las copas que tenemos de más son de mucha ayuda.

- "No miamor". Gil dijo entre balbuceos. "Dije que las quiero ya y me vas a dar todito".

- "Estas loquito". Dije riendo, intentando romper la tensión. El tono en que empezó a hablar era distinto y no me gustaba. 

- "¡Si! Loco por ese cuerpecito tuyo". Gil me abrazó por atras, intentando mover mi vestido para que pudiera destapar y agarrarme las tetas. "Vente para acá" dijo mientras me manoseaba.

- "¿Qué chingados haces?" Le dije, quitando sus manos y empujándolo. 

- "Sabes que te gusta eso, muñeca, dejame tocarte y hacertelo aqui mismo". Me dijo mientras sacaba su lengua y hacia gestos con dlla.

- "Ya dije que no, lo haremos al rato pero si sigues así creo que ya no. Estás muy pedo."

- "A mí nadie me dice que no".

- "Pues yo sí, y no solo una vez, ahora sé un caballerito y llévame a mi casa". Le dije con un tono presumido y soberbio, quería sentirlo humillado y usado por mí, pero fue un error porque Gil estaba muy borracho y no razonaba nada, solo deseaba mi cuerpo a cualquier costo.

- "Y yo ya me harté de que me dejes con las ganas. así que me vas abrir tus piernitas por las buenas o por las malas". 

Gil puso sus manos en la parte de abajo de mi vestido y lo jalo intentando subirlo. Yo me resistí y lo aparté, rasgando una parte del vestido. Sin embargo no tengo la misma fuerza que tenía antes como hombre, por lo que rápidamente puso sus manos sobre mis brazos para que no pudiera defenderme bien.

- "¡Sueltame me estas lastimando idiota!" Le grité desesperado.

- "Cállate perra, coopera o vas a ver de lo que soy capaz".

Ambos forcejeamos, mis brazos quedaron rojos por la fuerza que él tenía, pero aproveché un punto débil que tienen los hombres y solté una patada a sus testículos, haciendo que me suelte. Al llevar sus manos a sus huevos, dejó descuidada su cara así que usé mis largas uñas para dejarle un arañazo, en verdad me tenía harto y asustado. Ahora en este cuerpo de mujer, por primera vez me sentía vulnerable y temía por mi vida. Puedo sentir el mismo miedo que probablemente esta niña tuvo cuando le robé su cuerpo, excepto que yo no quería matarla o violarla, solo robarle su vida.

Él reaccionó rápido y solto una bofetada, haciendo que saliera sangre de un labio, y después puso una de sus manos alrededor de mi cuello para intentar ahogarme. Tenía tanta fuerza que yo no podía hacer nada, mis ojos empezaron a quedar en blanco por la falta de aire. Durante esos segundos, tuve algunas visiones de mi pasado, recordando viejas peleas callejeras que tenia y que ganaba jugando sucio, por lo que intenté sacar una pequeña navaja de mi bolso pero no lo logré al estar casi inconsciente . Estaba a punto de desmayarme cuando él me soltó, caí arrodillado al suelo mientras jadeaba intentando recuperar el aire. 

- "Yo... yo.. perdóname por favor, no sé lo que hago". Me dijo arrepentido y con los ojos llorosos.

Gil se acercó a intentar levantarme. Yo le di la mano y mientras me levantaba, con mi otra mano saqué la navaja de mi bolso y la clavé en su pierna derecha, cayendo ahora él al suelo mientras gritaba de dolor. Aproveche que estaba caído así que le di una patada con mi tacón, dejándolo inconsciente.

- "Ahh la vieja navaja de bolsillo, nunca falla". Dije mientras respiraba con alivio y me alejaba de la escena.

Llegué al auto de Gil pero intuí que sería muy obvio y sospechoso si lo tomara para huir del lugar además de que podría acusarme de robo, por lo que tomé un Uber para volver a casa con Clau, me sentía cansado y devastado, solo queria abrazarla y largarnos de esta ciudad por unos días. 

Sin embargo me llevé una enorme sorpresa al llegar a mi departamento. Solo de abrir la puerta me encontré con nada más y nada menos que esa niña en mi cuerpo. La maldita niña estaba en mi casa junto con Clau y un sujeto desconocido.


"¿Pero qué carajo sucede aquí?" Pregunté mientras azotaba la puerta y analizaba la situación. "Clau, ¿puedes explicarme que hacen estas personas aquí?".

- "Amooor pero ¿qué te pasó? ¿Estás bien? ¡mírate!" Clau dijo corriendo hacía mi para abrazarme. Había olvidado limpiarme la herida del labio con toda la prisa que tenía, y no habia notado lo rasgado de mi vestido. 

- "Estoy bien, cariño, no te preocupes por mí". La aparté de mí para ver a los dos sujetos. "Ahora dime, ¿quiénes son estos individuos?"

- "¿Quién soy?" Dijo la niña desde mi cuerpo mientras caminaba hacía mí. "¿No te reconoces a ti mismo?"

- "Eh, ¿qué? ¿Perdón? ¿Lo conozco, señor?" Le respondí fingiendo no saber nada.

- "¡No te hagas! Dime cómo nos intercambiaste, reconoce quién eres."

Clau se acercó y se interpuso entre nosotros. 

- "Ey, tranquilo". Le dijo mientras me defendía. "¿No ves que está herida y algo malo le pasó?" Luego se volteó hacia mí y me preguntó qué había sucedido.

- "No es nada, amor, estoy bien".

- "Deja de decirle amor, maldito viejo." Gritó la niña.

- "Señor bajele a sus gritos o llamare a seguridad". Clau le advirtió. El otro sujeto que venía con la niña entonces la sujeto y la aparto de nosotras.

Clau me ayudó a acercarme a la mesa, en donde me senté para poder calmarme un poco, con toda la adrenalina que tenía no había sentido varios raspones que tenía en las piernas y brazos.


Una vez calmado, analicé bien la situación. Claudia había dejado pasar a la niña y su acompañante, por lo que seguramente le había contado y probablemente ella sospeche que era verdad, así que no podia simplemente sacarlos ya que solo le daría la razón. En lugar de eso se me ocurrió desviar la atención y hablar sobre lo sucedido momentos antes, claro, ocultando las partes donde le era infiel a Clau.

Les dije que Gil me invitó a una cena con ejecutivos y luego él se ofreció a regresarme a casa, sin embargo intentó aprovecharse de mí en el camino al ser una mujer vulnerable e indefensa, pero por fortuna una persona misteriosa se apareció de la nada y me defendió, golpeando a Gil hasta dejarlo inconsciente. 

Todos en la habitación se sorprendieron y se sintieron mal por mí, excepto Sofi quien se mantuvo de brazos cruzados y en un tono serio me dijo: "Claro, mira como me tienes vestida, parezco una zorra"

"Cálmate, ¿si?" Le dijo su acompañante, quien puso su mano en mi hombro para decirme que todo estaría bien ahora, Claudia por su lado me abrazó y dio las gracias por haberse aparecido ese salvador misterioso.

"¿No lo ven? ¡Los está manipulando! Solo desvía la atención para no confesar que me robó mi cuerpo. Miren lo que ha hecho con mi vida". La pobre niña gritaba desesperada pero ni Clau ni su acompañante le hacían caso, los tenía abobados con mi llanto y lástima. Con este cuerpo, heridas y vestido roto era muy fácil hacerse a la víctima. 

Fingi que no podía caminar bien para que Clau me ayude a ir al baño para limpiarme mis heridas y cambiarme mi ropa. Ella le pidió a esos dos que se retiren y nos dejen en paz porque necesitaba estar a solas. Su acompañante, quien dijo llamarse Luis se fue a la puerta para irse pero la niña se mantuvo sin moverse y sin quitarnos la mirada de encima.

- "Ya Beto vámonos, otro día será". Le dijo Luis a la niña intentando convencerla, a lo cual no pude evitar soltar una carcajada al escuchar su nombre.

- "¿Beto? Jaja no me jodas, qué nombre tan ridículo te inventaste, niña".

- "¿Niña?" Preguntó Clau soltandome el brazo y mirándome seriamente. "¿Cómo que niña?".

- "¿Inventaste?" Preguntó Luis mirándome también.

La niña simplemente sonrió con satisfacción y se puso de pie: "Creo que no necesito decir más, ahora dime cómo nos intercambiaste, y quiero que nos regreses a la normalidad."

- "Yo... yo... ahh mi cabeza". Dije fingiendo que me habia dado una jaqueca. "Me duele, no estoy pensando bien lo que digo, ayudame miamor". Le dije a Clau intentando abrazarla pero ella se hizo a un lado.

- "No, ya no." Me dijo. "Ahora tienes que darnos explicaciones, quién seas o como te llames".

- "Soy yo miamor, ¿no me ves? Soy tu amada Sofi, mírame a los ojos, saca a estos dos loquitos de mi casa".

- "Ya no te creo, yo siempre sospeche que había algo distinto en ti, pero no pensé que fuese algo así." Clau dijo, alejándose de mí y parándose junto con la niña y Luis.

Ya no tenía caso seguir fingiendo, mi estupidez y soberbia me delataron. Sonreí de forma malévola y entonces les expliqué:

"Muy bien, me atraparon, de todos modos ya estaba cansada de fingir ser esta niña dulce, ya hasta comenzaba a creer que de verdad era una mujercita y pensar como una. Lo admito, ese sujeto que ven ahí solía ser yo, un vagabundo sucio, sin oficio y sin futuro. Solamente esperaba que alguien me regale sus restos de comida cada día hasta que un día te vi, Sofi, no eras más que una niña consentida, una mosquita muerta con un cuerpo delicioso sin aprovechar. No te lo merecias, ¿qué esperabas de tu vida, ser doctora? ¿Contadora? Y todo esto se iba a desperdiciar. No Sofi, este cuerpo esta destinado a la grandeza, y eso lo he logrado yo: solo mira este depa y el dinero en mi cuenta."

Cabe resaltar que mientras explicaba esto, no dejaba de pasar mis manos por mi cuerpecito, lo cual solo provocaba a la niña, quien tuvo que ser retenida por Luis para no atacarme.

- "Eres un monstruo". Dijo Sofi mientras salían lagrimas de sus ojos. "Nunca te voy a perdonar lo que hiciste con mi vida y mi cuerpo. No sé cómo pero lo voy a recuperar todo".

- "Se vale soñar". Le dije sonriendo y dándole la espalda para ir a mi cuarto. "Amor, dile a los señores que se vayan por favor". Le pedí a Clau.

- "No". Clau respondió seriamente y con una lágrima saliendo de su ojo. "No puedo creer lo que le hiciste a Sofi, en verdad eres un monstruo, no te atrevas a decirme qué hacer. Devuelvele su cuerpo y su vida."

- "Uh, ¿perdón? Se te olvida que esta es mi casa, si no se van tendré que llamar a seguridad, largo de aquí los tres. Si quieres andar con esos mugrosos es problema tuyo".

La mugrosa niña se soltó de Luis y corrió hacia mí, arrinconandome y sosteniendome de mis brazos, intenté alcanzar mi navaja pero me fue imposible, ella tenía mucha más fuerza que yo y mi bolsa estaba sobre la mesa a varios metros de mí. 

- "Ahora mismo me dirás cómo nos cambiaste y nos regresarás ala normalidad".

- "¿Normalidad? Esta es la nueva normalidad". Le dije sonriendo cínicamente. "Acostúmbrate, Gerry".

- "¿Gerry?" Preguntó Luis.

- "Ese es tu nombre real, Gerardo Vázquez. Pff Beto, ¿qué nombre ridículo es ese? Al menos te dejo algo más decente para tu vida."

- "No me interesa ya, cambianos ahora".

- "Querido Gerry, aunque me quisieras obligar no puedo hacer nada. Ahora sueltame si no quieres romperme estos brazos preciosos".

La niña no me soltaba y en verdad me dolían mucho los brazos, veía en su mirada que no planeaba soltarme, era mi vieja mirada de ira, la que usaba para intimidar, y estaba teniendo efecto en mí, mi valentía varonil no estaba presente y solo sentía el mismo miedo que sentiría Sofia ante un abusador. Creo que los dos nos estamos convirtiendo cada vez más en el otro, y sé de lo que puede ser capaz siendo yo.

- "Ya sueltame por favor, me lastimas... ok ok tú ganas, un día hurgando entre basura encontré un amuleto brillante que pensaba vender, pero descubrí que podía intercambiar mi cuerpo con alguien más. La víctima perfecta fuiste tú, eras tan descuidada y..."

- "¿Y qué? ¡No tenías derecho a robarme todo! Dame ese amuleto y cambianos".

- "No lo tengo". Dije mientras mi voz se quebraba por el dolor y miedo que estaba sintiendo. "El amuleto se desapareció después del intercambio. No hay más amuleto y no hay vuelta atrás. Ahora sueltame por favor."

- "No te creo, sé que tienes el amuleto por ahí, ve por él". Dijo la niña soltandome.

Yo caí al suelo y me agarraba los brazos intentando no llorar. 

- "No lo tengo de verdad, no puedo hacer nada. Mírame a los ojos, sabes que digo la verdad".

En eso, comenzaron a golpear la puerta del departamento por fuera. Eran guardias de seguridad que acudieron porque los vecinos reportaron gritos y golpes proviniendo del lugar.

- "¡Auxilio, auxilio, ayúdenme!" Grité con todas mis fuerzas.

La puerta se abrió a la fuerza y 3 guardias entraron, llevándose a Luis, la niña y Clau también, esa perra me traicionó y se puso del lado de ellos. Uno ya no sabe en quién puede confiar estos días. 

Una vez me quedé a solas en el cuarto, me sequé las lágrimas y me quité mi ropa para acostarme a dormir desnudo. Me sentía sumamente cansado y adolorido para vestirme nuevamente y además un guardia se quedó afuera en el pasillo para cuidar que nadie más se acercara.




jueves, 13 de enero de 2022

El asalto de cuerpo, capítulo 9



Me encontraba afuera del edificio de departamentos, oculta en un callejón, esperando aun para ver si encontraba mi cuerpo pero ya llevaba horas y no tenía éxito. Creo que la chava tenía razón y mi cuerpo no vive aquí. Quizás sea en otro edificio, pero lo dudo, es el único edificio que es lo suficientemente alto para tener las vistas de esa ventana.  

Quizás era momento de rendirme, si esta será mi vida de ahora en adelante debo comenzar a aprovechar mis oportunidades como mi trabajo actual. Hoy debía haber vuelto pero decidí faltar para venir aquí y creo que solo fue una pérdida de tiempo, espero que el jefe me perdone una vez más o ya no sé qué haré, Luis no me dejará seguir viviendo si no llevo ingresos. En eso, vi a la distancia que una mujer con una sudadera y capucha salía del edificio y se subía a un auto con chofer. No pude verle la cara pero mi corazón comenzó a palpitar a mil por hora, en el fondo sabía que esa mujer era yo, pero se habia ido y no tenía manera de seguirla. Vi una bicicleta estacionada y por la adrenalina no dudé en robarla para perseguir el auto, pero el auto iba tan rápido que lo perdí de vista después de unas cuadras.


En ese momento, mi celular comenzó a sonar. Había olvidado que lo tenía ya que no lo usaba al ser un celular barato que ni siquiera tienen pantalla touch, era para lo único que me alcanzaba y solo era para hablar con Luis o algun asunto realmente urgente. La llamada venía de un  número desconocido pero decidí contestar. 

- "¿Alo?" Dije con mi voz aun agitada por la persecución. 

- "Hola, disculpe... ¿es el señor de ayer?" Dijo una chica, pude reconocer su voz, es la misma chica de ayer en el edificio".

- "Eh, sí, sí, soy yo, dime ¿en qué puedo ayudarte?" Le pregunté. 

- "Bueno, más bien quizás yo pueda ayudarle a usted, recuerda que me preguntó por una Sofi?"

- "Sí, dime por favor". Le pedí nerviosa.

- "Es probable que conozca a una que se parezca a la que está buscando, pero antes dígame qué es lo que quiere". 

- "¿De verdad la conoces? Por favor que sea ella.. bueno, como te dije es algo privado, solo dime en donde la puedo encontrar".

- "No, no, nada de eso, yo pregunté primero qué es lo que está buscando". Me dijo en un tono muy decidida.

- "Es solo que... es algo muy privado, no lo entenderías". Traté de persuadirla.

- "En ese caso me interesa más, dígame en dónde lo puedo ver para que me diga qué sucede".

No había manera de que me diera información sin decirle algo a cambio, así que terminamos por quedar de vernos en unas horas afuera de una cafetería cercana. Yo no tenía nada que hacer y el depa de Luis estaba al otro lado de la ciudad así que me quedé por esos rumbos haciendo tiempo. Pasadas algunas horas llegué en la bicicleta al lugar acordado, en donde identifiqué rápidamente a la chica sentada en una mesa vistiendo unas gafas de sol, esperando. Antes de entrar mi teléfono comenzó a sonar, era una llamada de Luis, no sé qué es lo que quiera decirme pero puede esperar, no dejaré pasar la oportunidad de hablar con esta chica.

- "Hola, buenas tardes". Saludé haciendo un gesto con la mano.

Ella solamente volteó a donde yo estaba y sentí que me escaneó con su mirada. - "Hola, ¿qué tal?" Me dijo en un tono seco y serio.

- "Entonces... ¿sabes algo sobre Sofía?" Pregunté intrigada.

- "Tal vez, ¿qué es lo que busca con ella?"

- "Bueno, como dije antes, es una sobrina que hace muchos años no veo y pues..."

- "Mire señor". Interrumpió la chica alzando un poco la voz. "No soy tonta, no tiene ningún parecido a ella, es obvio que no es su familiar. Ahora dígame qué es lo que busca. ¿Dinero?"

- "¿Qué, dinero? No para nada, no soy de esas personas, no busco nada de eso". Luego de eso analicé las palabras que dijo. "¿Cómo sabes que no nos parecemos? Entonces sí la conoces, por favor dime cómo encontrarla.

La chica me miró sin hablar y luego me hizo un gesto con la mano para que yo tomara asiento. Una vez sentada me comencé a calmar un poco y pude notar también un cambio en su actitud.

- "Está bien, sí la conozco. Pero es justo por eso que tengo interés en sus intenciones, ella nunca me ha hablado de algun familiar lejano, ni siquiera de algún familiar en general, es muy misteriosa."

- "Ah, ya veo, así que son amigas. Qué bien". Le dije sonriendo ya que podía darme información de primera mano.

- "Eh... sí, muy amigas". Dijo algo sonrojada. "Mejor cuénteme, ¿quién es usted?"

- "Mi nombre es Alberto".

- "Claudia, mucho gusto". Me dijo mientras estrechabamos las manos.

- "Mira, te seré sincero, no somos familiares, pero realmente necesito hablar con ella... a solas. Es solo que tenemos algunas cosas pendientes, pero descuida no es nada malo. No podría hacerle nada malo a mi cu... a mi vieja amiga". Le dije intentando ocultar nuestras verdaderas identidades. 

- "¿Nada malo? Y dígame ¿qué tan buenos y viejos amigos son?" Preguntó con un tono incrédulo. 

Ella comenzó a hacerme preguntas sobre mi vieja vida. Le inventé que nos conocimos desde secundaria, en donde ella era estudiante y yo trabajaba como vendedor de elotes. Nos hicimos amigos y con los años nos frecuentamos, "Sofi" me contaba sus secretos y aventuras y yo la aconsejaba. Tuve que contarle a esta chica varios datos sobre mí que solamente yo misma o alguien muy cercano sabría. Incluso le conté sobre algunos dramas con ex novios inmaduros, intuí que si esta chica era amiga de mi cuerpo, podría asociar todo eso y darse cuenta que decía la verdad. Al final ella simplemente me miraba muy sorprendida con los ojos bien abiertos

- "Wow, en verdad la conoces, bueno, quizás la conoces más que yo y eso ya es bastante decir, casi diría que me siento celosa". Dijo Claudia mientras sonreia de manera apenada.

- "¿Celosa por qué? Es normal tener amigos cercanos, no te la voy a robar" le dije riendo. "Los dos somos sus amigos".

- "Sí, bueno, ahi esta el detalle... no somos exactamente amigas". 

- "¿Qué? Me dijiste que sí, ¿qué es ella de ti? ¿Te hizo algo?" Pregunté preocupada y un poco alarmada.

- "Eh, bueno, nosotras... cuando hablabas de sus ex novios me sorprendí bastante por sus dramas pero eso tiene una razón la cual no sé si ya sospeches". Me decía titubeando un poco.

- "No, la verdad no. Dime, ¿qué sucede? ¿Qué te ha contado?"

- "Bueno, sus problemas eran porque descubrió que en realidad no le gustan los hombres,  ella es lesbiana."

- "¿Qué?" Grité sorprendida. "¿Cómo? Eso no es verdad, yo... digo, ella ama a los hombres, créeme".

- "Tranquilo señor Alberto, es verdad lo que le digo, y créame que me consta porque yo... yo... yo soy su novia".

En ese momento sentí un escalofrío por mi cuerpo, no podia creer lo que escuchaba. Ese maldito es tan "macho" que prefirio hacerme lesbiana antes que estar con hombres, me sorprende que sus gustos se hayan sobrepuesto sobre los míos porque yo a muy duras penas he podido con sus hormonas y deseos internos. Claro, es mi cuerpo y tiene mejor consciencia, espero no sea muy tarde.

- "¿Su novia? ¿En verdad eres la novia de Sofi? Digo, no las juzgo, eres muy linda a decir verdad, pero yo nunca, eh, Sofi nunca vio atractivas a otras chicas de esa manera".

- "¿Y usted como sabe eso? ¿Acaso le consta?" Claudia me preguntó en un tono más serio e intrigada.

- "Es difícil de explicar, pero por favor te pido que me creas, tienes que llevarme a hablar con ella, te prometo que todo se va a aclarar".

- "¿Pero qué es lo que se va a aclarar? No entiendo, si gusta podemos ir al depa pero no estoy entendiendo porqué tanto misterio."

- "Me vas a tirar a loco si te contara, por eso primero debo verla a ella y que nos escuches a ambos, estamos más conectados de lo que realmente piensas".

- "De acuerdo". Dijo con un tono algo resignado, "Pero prometame que me contaran todo, yo siendo sincera tengo sospechas de que Sofi me ha estado siendo infiel y usted es el primer sospechoso, así que debemos afrontar la verdad, vamos a verla".

No tenia idea de qué hablaba Claudia sobre engañarla, cuando yo ni siquiera he visto mi cuerpo, pero la intuición femenina nunca falla y ese pervertido seguramente esta haciendo cosas sucias a sus espaldas. Ambas nos levantamos y nos dirigimos a la calle para tomar rumbo al edificio, sin embargo a tan solo una cuadra de llegar, un policia me sorprendió por detrás derribandome al suelo y poniéndome unas esposas. 

- "¿Es este el sujeto que robó su bicicleta?" El policia preguntó a un chico que lo acompañaba. 

- "Sí, es él, ¡lleveselo por ratero!". Gritó el chico alterado.

- "No, no, espere, es un malentendido, no la robé solo la tomé prestada, esperen". Intenté gritar desesperada pero el policia tenia mucha más fuerza que yo.

Claudia solamente gritaba del susto pero no podía hacer nada al respecto. Me subieron a una patrulla y me llevaron detenido hasta los separos, viendo desde la ventana como me alejaba del edificio y de la oportunidad de ver a mi cuerpo. No pude contener el llanto, estaba tan cerca y ahora tan lejos. "Hubiese chillado cuando pensó en robarle a ese pobre muchacho" dijo el policía desde adelante.


Una vez en la comisaria me sentía asustada y sola, sentada en una silla fría de metal. Luego de un rato dos policias entraron a la sala y me empezaron a interrogar sobre mi identidad, al no tener identificación o algo que me pudiera ayudar, ellos no podian confirmar mi nombre para procesarme. Les inventé nombre y apellidos pero no me creyeron y solo terminaron enojandose. Al no poder identificarme, los dos me sujetaron con fuerza para sacarme de ahi y me llevaron a los separos junto con otras personas con muy mala pinta, los policias tenian mucha fuerza y me lastimaban, me dejaron algunos moretones. Pero eso pasó a segundo plano cuando los otros sujetos se acercaron a intimidarme, ellos podian sentir mi miedo. Uno de ellos puso sus manos en mi hombro a lo que por instinto lo sujeté y solté un golpe en su cara, armando una pelea entre todos los que estaban ahí. Como pude, solté golpes y esquivé algunos pero aun así terminé con varias heridas. Todo se calmó cuando un oficial llegó gritando y golpeando las paredes con su macana.

"¡Jiménez! Usted viene conmigo", dijo con autoridad, abriendo la celda y llevándome de ahí. Le daba las gracias por salvarme de esos monos mientras caminábamos por el pasillo.

Al llegar a la sala, sentí más calma a ver a Claudia esperándome. 

- "¿Está bien? ¿Le hicieron algo?" Me preguntó preocupada.

- "Estaré bien, descuida.  ¿Qué haces aquí?".

- "No podía dejarlo a su suerte, necesitaban que alguien verifique que no mentía con sus datos."

- "¿Cómo sabías mi apellido? No te lo dije antes." Inventé el nombre de Alberto, pero seguía usando mi apellido original, Jiménez. Me pregunto cómo lo habrá adivinado esta chica.

- "No lo sabía, pero después de todo es familia, ¿no?" Me dijo guiñando un ojo.

- "Sí, sí, así es". Le respondí algo apenada. Luego ella me detuvo antes de llegar a la salida y me miró fijamente.

- "Don Beto, digame algo. ¿Por qué no trae identificación ni papeles o algo con usted? Hay algo que no me ha dicho y quiero saberlo ahora".

- "Te lo explicaré todo pero primero salgamos de aquí por favor, me da pánico este lugar".

En ese momento la puerta se abrió por un guardia para dejat entrar a alguien desde afuera. Al abrise la puerta no era nadie más ni nada menos que Luis. Mi corazón casi se detuvo del susto al verlo.

- "Luis, ¡¿qué haces aqui?!" Dije muy alterada.

- "¿conocido tuyo?" Preguntó Claudia.

- "Beto, yo te debo hacer esa pregunta, llevo horas buscándote. Vámonos de aquí." Luis hablaba en un tono enojado y agitado, como nunca antes lo habia escuchado.

- "Hey esperenme". Dijo Claudia apurando el paso para alcanzarnos.


Los tres salimos rápidamente de ese horrible lugar y fuimos a un parque cercano para poder hablar en una banca. Luis nos explicó que hubo un corto circuito en su trabajo por lo que debieron retitarlos temprano al no haber energía eléctrica. Al llegar al departamento vio que tenía mi casco y equipo de trabajo ahi por lo que pensó que lo olvidé e intentó llamarme pero al no contestarle decidió llevarmelo, solo para enterarse que no fui y que mi jefe ahora es mi exjefe. Se preocupó de dónde podría estar así que acudió a un par de centros de rehabilitación pensando que habria caido en algún mal vicio, recorrió varios lugares más sin éxito y finalmente acudió a la comisaria esperando lo peor, llegando a este momento.

- "Tú, ¿de verdad hiciste todo esto por mí? ¿La ciudad entera para buscarme?" Le pregunté muy sorprendida y apenada. "Nunca antes alguien se preocupó tanto por mí".

- "Sí, pero no pienso volver a hacerlo, así que ahora mismo me explicas qué está pasando o te vas de mi casa". Respondió enojado.

- "Tranquilo Luis". Dijo Claudia intentando calmarlo. "Él estaba conmigo y todo esto es un malentendido".

- "¿Y tú quién eres?"

- "Me llamo Claudia, bueno la verdad yo también quiero saber qué sucede con este señor". Claudia respondió mirándome de reojo. "¿Cuál es tu relación con Sofi?"

- "De acuerdo, no tengo nada más que perder ahora y no me importa si me tiran a loco ya". Dije resignada, sentándome en la banca mientras ellos dos me veian de frente.

- "¿Sofi? ¿Y ella quien es?" Preguntó Luis.

- "Mi novia". Respondió Claudia, sacando su celular y enseñando una foto de mi viejo cuerpo.

- "¿La chica de internet? Beto yo sé que te gusta mucho esa chica pero ¿piensas acosarla? Te tenia en otro concepto."

- "Así que esa es tu intención? ¡Lo sabia!" Dijo Claudia con enojo e intentando darme una bofetada la cual detuvo Luis.

- "No, no, de verdad que no, no pienso acosarla y jamás lo haría, no podria hacer eso porque... porque..."

- "¿Qué?" Dijeron ambos al mismo tiempo.

Di un profundo suspiro y luego los mire a los ojos. 

- "Esa chica de internet, Sofi, en realidad soy yo. Estoy atrapada en este cuerpo y el pervertido está ocupando el mío desde hace ya un par de meses."

- "¿Neta? ¿Esperas que te crea que mi novia en realidad es un viejo pervertido? Claudia dijo cruzando los brazos.

- "Sí". Dije resignada.

- "Luis, neta, si necesitas ayuda ahora puedes decirme y veremos una solución, ¿qué te metiste?" Luis dijo insinuando que yo estaba drogada o algo.

- "No tengo nada de eso, me da asco pensar en meterme algo asi, incluso beber alcohol. Lo que digo es la verdad. Estoy atrapada aquí con esta vida y este cuerpo viejo, perdí todo lo que tenía, mi familia, mis amigos, mi juventud, todo". Comencé a decir con lágrimas en los ojos y sollozando.

- "Entiende que lo que dices suena muy descabellado. Ademas, ¿cómo puede ser eso posible? ¿Puedes comprobarlo?"

- "No tengo idea de cómo sucedió, yo solamente salí un día normal cuando este cochino me intentó asaltar en un callejón, me desmayé y cuando desperté ya habíamos intercambiado. Él se había adueñado de mi vida." 

Ambos me miraban incrédulos y de brazos cruzados. No los culpo, yo también tiraría a loco a alguien si me contara eso.

- "Claudia, hace rato te conté cosas que solamente yo podría saber sobre mí. Si eres la novia de mi cuerpo debes saber que digo la verdad. Preguntame cualquier cosa sobre mi cuerpo para que veas." Dije mirando a Claudia, quien luego de unos segundos de mirarme bajó los brazos en señal de que me estaba creyendo. Luego miré a Luis: "Luis, no sé cómo explicarte o demostrarte que digo la verdad. Preguntame o pídeme lo que creas necesario, pero debes creerme. Nuestta amistad es algo que nunca habia tenido ni siquiera con mis antiguas amistades. Cuando me viste usando tu laptop, solo trataba de saber qué pasó con mi cuerpo, pero no pude mis hormonas de hombre, tú debes entender eso."

- "Bueno". Luis dijo bajando los brazos igual. "No sé si sea verdad, aunque igual eso explicaría tus ademanes y manera de caminar tan... particulares. Al inicio me dabas la impresión de ser gay."

- "¿Qué?"

- "Sí, a decir verdad caminas como si fueras niña aunque lo intentas disimular pero se puede notar, igual llegué a pensar que solo eras afeminado." Dijo Claudia un poco menos tensa.

- "No lo sé, es tan difícil adaptarse siendo tan repentino, pero bueno ahi tienen pruebas y si quieren pueden preguntarme lo que sea, por favor créanme."

Los tres nos pasamos cerca de una hora hablando en la banca del parque, haciendome preguntas y cuestionando todo lo que yo decía. Dijeron que no estaban convencidos por completo pero en el fondo yo sé que me creen, en especial Luis, puedo sentir en su mirada que nuestra confianza aun continúa. 

- "Bueno, y a todo esto, ¿como deshacemos este cambio?" Preguntó Luis.

- "No tengo idea, por eso es que necesito hablar con mi cuerpo, necesito saber qué es lo que está tramando ahora y cómo logró cambiarnos. Debemos revertir esto, quiero mi cuerpo y mi vida de vuelta."


Los tres nos dirigimos al departamento donde vivían mi cuerpo y Claudia. Era un departamente bastante amplio y lujoso, con muchas comodidades. Admito que es un lugar en el que me gustaría vivir. Quizás un poco de mi buen gusto se quedó ahí. En las repisas había fotos de mí con Claudia, había fotos basándonos, fotos mías con casi nada de ropa y muchos espejos.

- "Dios, ¿por qué tanto espejo?" Pregunté.

- "Sofi ama verse todo el tiempo, en todos los ángulos. No la culpo, yo también amo verla, ese culo es tan... oh, disculpa, no se si deba hablar asi de ella frente a ti." Dijo Claudia en un tono lujurioso.

- "¿Y en dónde está esa niña?" Preguntó Luis.

- "Cuando me fui estaba aqui, pero ella luego sale sin avisar para juntas de trabajo. Debe llegar en algún momento, le marcaré".

- "¿Juntas? Creí que solo se tomaba fotos para hacer dinero. ¿A poco tiene jefe?"

- "Sí, bueno no exactamente. Desde hace unas semanas hace colaboraciones con una revista, y pues debe ir. La verdad es que no me cuenta mucho porque dice que es aburrido. Pero yo siento que hay algo más. Y si lo que dices es verdad y ella es tú, entonces algo malo esta sucediendo. Oh, mi hermosa Sofi". Claudia respondió. 

Claudia se metió al cuarto para hablar por teléfono mientras Luis y yo esperábamos en la sala. Luego de un rato ella salió algo enojada ya que Sofi tardó mucho en contestar las llamadas y no podía localizarla, además de que mencionó no tener hora para llegar. Nos dijo que estaba preocupada y sentía que algo malo estaba pasando con ella. Claudia nos pidió que regresaramos otro día ya que no tenía caso quedarnos. Luis se acercó a consolarla al verla preocupada, admito que sentí un poco de celos al ver que tenía su atención pero tampoco podia dejar de pensar en mi cuerpo, ¿y si algo malo estaba sucediendo? ¿Por qué evadia a Clau? 

Luego de casi una hora consolandola, nos dirigíamos a la salida, sin embargo justo antes de abrir la puerta del departamento, alguien comenzó a abrirla desde fuera. La puerta se abrió y ahí estaba, mi cuerpo frente a mí entrando al departamento, sin embargo se veia mal. Tenía el maquillaje corrido, el cabello desarreglado y un vestido que enseñaba todo, pero se veia algo rasgado y uno de sus labios tenía sangre, como si hubiese recibido un golpe. Al vernos, ambos nos quedamos en shock sin poder hablar. Era el momento de la verdad.

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