Eran las 11 de la mañana, un día soleado perfecto para salir a dar un paseo, sin embargo Gerardo no tenía ninguna intención de salir hoy. Por el contrario, se encontraba encerrado, el pervertido que ahora habitaba el hermoso y robado cuerpo de Sofía estaba sentado en una silla de su sala, ansioso por que por la puerta de su entrada llegara su amada Claudia.
- "Dale nena, apúrate que muero por verte". Decía ansioso mientras se mordía las uñas.
Alrededor de las 11:20am, un par de golpes desde el pasillo de afuera hicieron sonar la puerta. Gerardo no tardó ni un segundo en levantarse y llegar a la puerta. Puso su mano sobre la perilla pero se detuvo justo antes de girarla para abrir la puerta. Miró por el visor para ver quién estaba afuera, si bien esperaba a Claudia, comenzó a dudar de que realmente estuviera sola.
- "¿Quién es?" Preguntó con un tono serio pero dubitativo.
- "Soy yo, soy Clau. ¿Puedes abrirme? Hay frío." Respondieron desde fuera.
- "¿Estás sola?"
- "Sí, estoy sola".
La perilla giró abriendo la puerta. Los ojos de Gerardo se abrieron e iluminaron al ver a su amada en frente de él. Le hizo un gesto con los brazos para que pasara y cerró la puerta. La abrazó por detras en su cintura pero Claudia se movió intentando soltarse. Se hizo a un lado y solo la miraba de brazos cruzados
- "¿Qué pasa mi amor?" Preguntó Gerardo.
- "No creas que será tan fácil que te perdone". Contestó Claudia en un tono serio. "Lo que hiciste fue horrible".
- "Yo... yo pensé que me amabas".
- "¿Y eso qué tiene que ver?" Preguntó Claudia.
- "El amor lo perdona todo". Dijo Gerardo con una sonrisa cínica.
Claudia solo lo miró seriamente. - "No todo, hay cosas muy difíciles de perdonar. He perdonado indifelidades y otras cosas antes, pero nunca algo así."
- "¿Qué? ¿Por qué? Si realmente me amas como yo a ti debes perdonarme e iniciar de nuevo... cásate conmigo" Gerardo le pidió poniéndose de rodillas.
- "¡¿Qué?!" Claudia grito sorprendida - "¿Es en serio?"
- "Muy en serio, no puedo sacarte de mi cabeza y quiero hacer mi vida contigo. Mira, no tengo anillo pero dame chance y te consigo el más brillante que vea, el dinero no será un problema".
- "¿En serio quieres casarte conmigo? Y lo de hacer tu vida... no lo sé. Mis ojos te ven como Sofi pero mi mente te ve como Gerardo el depravado".
- "Soy quien tú quieras que sea. Soy tu amorcito asi como tú eres el mío. Escapate conmigo."
Las palabras de Gerardo endulzaban los oidos de Claudia quien había bajado ya sus brazos, sin embargo su mirada no era de amor sino de extrañeza. No sabía lo que estaba sintiendo, o quizás si. Sus ojos no se ponian de acuerdo con el resto de su cuerpo. Ella caminó hacia una de las ventanas y abrió la cortina para ver a la calle y distraerse. Luego de eso, Gerardo le pidió que voltee a verla, al hacerlo, Gerardo tenía el cuerpo de Sofía en una hermosa lencería y en una posición sugestiva.
Claudia se mordió los labios al ver la imagen. Comenzó a caminar hacia Gerardo, quien sonreía de satisfacción. Ambas mujeres se fundieron en un abrazo y Gerardo comenzó a besarla apasionadamente, Claudia le correspondió aunque luego de casi un minuto de besos ella interrumpió.
- "¿No te arrepientes de nada?" Preguntó.
- "De nada, nena, solo de no haber encontrado el medallón antes para estar contigo". Gerardo contestaba jadeando por la excitación.
Gerardo entonces comenzó a pasar sus dedos por encima de la entrepierna de Claudia, ella no pudo evitar soltar un gemido mientras cerraba sus ojos.
- "No... no, eso no". Decía jadeando.
- "¿Qué pasa bebé? Es lo que te gusta, yo lo sé"
- "Si, es demasiado rico... para ya por favor no puedo controlarme".
Gerardo no se detuvo y en su lugar aumentó la intensidad, haciendo que Claudia empiece a gemir sin control y quitándose su blusa. Gerardo entonces aprovechó para poner su cara en las tetas de Claudia.
- "Te dije que pares, no puedo más... yo... yo..." Los ojos de Claudia se pusieron en blanco.
Gerardo se estaba dejando llevar, pensando que los ojos de Claudia eran de placer, sin embargo ella la sujetó de la cara y la puso de frente a ella, como si fuera a besarla. Gerardo cerró los ojos y abrió su boca para recibir el beso, sin embargo los ojos de Claudia se abrieron y comenzaron a brillar. Gerardo abrió sus ojos extrañado por la luz repentina y se quedó en shock sin poder reaccionar. De pronto de la boca de Claudia salió un destello que fue directo a la boca abierta de Gerardo.
El destello se hizo cada vez más fuerte mientras pasaban los segundos. Los ojos de Gerardo comenzaron a brillar de la misma manera que Claudia. Ambas voces femeninas se escucharon como si estuvieran gritando desde un abismo con mucho eco, y luego de unos segundos el destello cesó y los ojos de ambas se cerraron.
El cuerpo de Sofía comenzó a moverse como si estuviera convulsionado, de pronto abrió sus ojos y soltó un grito mientras se sentaba en el suelo. Comenzó a mirarse, alzó los brazos para ver sus propias manos por ambos lados temblando. Luego se sentó sobre sus rodillas y empezó a palpar su cara y luego el resto de su cuerpo.
- "Yo.. yo... volví". El cuerpo de Sofía decía mientras se seguía tocando la cara.
El cuerpo de Claudia permanecía inmóvil a un costado y no mostraba señales de vida. Sofía se dio cuenta y corrió hacia ella, intentando despertarla.
- "¡Clau! ¡Clau! Despierta amiga, por favor." Sofía le suplicaba sosteniendo su cabeza.
Sofía se comenzaba a desesperar y agarró su teléfono para marcar a Luis.
- "Ven, ¡rápido! Lo logré, estoy dentro pero Clau no reacciona."
En eso tocaron la puerta, Sofía abrió y se trataba de Luis quien traía un carrito grande con una caja. Una vez dentro desvelaron la caja en donde se reveló el cuerpo de Gerardo en estado de coma. Luis corrió hacia Clau y le hizo respiración boca a boca pero aun continuaba sin despertar.
- "Está respirando pero no reacciona, está en el mismo estado que él". Dijo señalando el cuerpo de Gerardo. Sofía se quedó de frente al cuerpo de Gerardo mirándolo seriamente. - "¿Estás lista?" Preguntó Luis.
- "No. La verdad es que quisiera destrozarlo ahora que esta indefenso, me gustaría desaparecerlo por todo lo que me hizo... pero debe pagar por lo que hizo". Sofía contestó.
Sofía cerró sus ojos, concentrándose, su respiración bajó mucho y abrió los brazos. Entonces sus ojos se abrieron con el mismo brillo que tenían los ojos de Claudia hace rato. Entonces el rayo de luz salió de su boca a la boca de Gerardo. El cuarto se iluminó por varios segundos mientras Sofía soltaba un grito desgarrador.
Después de eso, todo se apagó nuevamente, y Sofía cayó al suelo sin fuerzas. Luis la ayudó a sentarse mientras veían como el cuerpo de Gerardo abría los ojos y comenzaba a mirar alrededor.
- "¡¿Qué chingados?! ¿Qué pasó?" Comenzó a gritar asustado. - "¡Niña! ¿Por qué me estoy viendo? ¿Por qué me escucho como... yo? Noo imposible, esto no es posible".
- "¿Sofi estás bien?" Preguntó Luis al cuerpo de Sofía.
- "Mejor que nunca, estoy de vuelta en mí. ¡Soy yo de nuevo!" Gritaba emocionada.
- "¿Cómo hiciste esto? ¡Regresame mi cuerpo niña idiota!" Gerardo gritaba. Intentaba moverse pero tenía las manos atadas.
- "¿Tu cuerpo? Esta soy yo, maldito pervertido. Te dije que recuperaría todo y ahora vas a pagar por lo que hiciste." Sofía contestó enojada.
- "No, no, no. Es imposible, no puedo ser pobre y viejo de nuevo... ¿Clau? ¿Qué le hicieron a mi Clau? Ella me ama, ¿escuchaste? Me ama y te iba a traicionar jajaja eres una nena estupida".
- "Ella nos ayudó, imbecil, ¿de verdad pensaste que te amaba? Ella sabía tus puntos débiles y caíste como planeamos."
- "¿De qué hablas?"
Sofía y Luis le explicaron a Gerardo sobre su plan. Sabían que Gerardo estaría alerta y no dejaría que Sofi o Luis se acercarán, asi que utilizaron a Claudia para abrir paso.
- "Ella se ofreció para ser poseída por mí, era la única manera de tenerte tan cerca. Una vez que gané tu confianza pude expulsar mi alma a mi cuerpo y luego expulsar la tuya hacia el tuyo. No fue nada fácil... y Clau... no sé si su cuerpo pudo aguantar tanto."
- "Mataste a mi Clau, ¡Maldita!" Gerardo empezó a gritar.
- "Cállate idiota". Luis interrumpió. - "Ella está viva pero muy débil".
En eso, el cuerpo de Claudia empezó a moverse, Luis corrió a ayudarla a levantarse.
- "Clau mi amor, ¿estás bien?" Gerardo preguntaba.
Clau se sentó en un sillón y se agarraba la cabeza. - "Todo me da vueltas... Sofi, ¿eres tú?"
- "Sí amiga, el plan funcionó, soy yo nuevamente". Sofía decía alegremente.
- "Noo, yo soy tu Sofi miamor, aquí estoy chiquita". Gerardo decía con frustración.
Momentos después, la policía tocó a la puerta, Luis les abrió y ellos entraron para llevarse a Gerardo.
- "Esperen, ¿a dónde me llevan? ¿Qué hacen idiotas?" Gritaba.
- "Tranquilas señoritas, nos encargaremos de que este sujeto no les vuelva a hacer daño." El policía dijo a Sofía y Claudia. - "Gracias por someterlo y controlar la situación mientras llegábamos joven". Le dijo a Luis.
- "No entienden, yo soy la víctima, esa niña me robó mi cuerpo y todo lo que me pertenece, yo no hice nada". Gerardo lloraba.
- "Aparte de abusador, loquito, vaya caso. A ver si en la carcel alguien te cree". Dijo el compañero del policía.
- "Noo, nooo, déjenme. ¡Clau te amoo!" Gerardo dijo antes de salir del edificio.
Esa noche, Sofía y Claudia dieron su testimonio ante la policía de cómo Gerardo había abusado de ellas, para meterlo a la carcel por muchos años y que pagara todo lo que les hizo.
Luis las invitó a cenar para celebrar, pero ambas mujeres se sentían agotadas por todo el esfuerzo así que prefirieron irse a dormir.
- "Tengo el resto de MI vida para celebrar quien soy. Tranqui Luis". Una feliz y sonriente Sofía le contestó antes de ir a su departamento.
Fin.
...
Epílogo:
Y ahí me encontraba, sentada en el suelo de "mi depa", de nuevo en "mi cuerpo". Un cuerpo con el que nací, crecí y viví casi toda mi vida, pero aun asi... no me siento yo misma del todo.
No puedo ignorar las cosas que viví y aprendí en todo este tiempo. Hoy por la mañana salí a caminar por la calle, y no pude evitar fijarme en las nalgas que tenían las otras niñas, igual sentía el impulso de decirles lo buenas que se veían. Esa persona no soy yo, ¿o sí? Al mismo tiempo también me abobaba con los chavos que hacían ejercicio y estaban bien buenos. Dios, no sé ni quien soy ahora.