viernes, 14 de febrero de 2025

Una nueva araña, capítulo 9



Capítulo 9: Abeja reina


Al llegar el lunes, Lucy debía ir a la escuela nuevamente como parte de su nueva rutina de vida, pero en esta ocasión tenía una motivación extra para ir: Vlad.

Miró el uniforme escolar de Gwen y sintió que era aburrido, por lo que tomó sus tijeras y la máquina de coser para ajustarla y hacerla lucir más atractiva. Acortando la falda unos centímetros y estilizándola para lucir su figura aun más. Luego se colocó unos lentes de pasta dura que Gwen solía utilizar como parte de su apariencia engañosa para lucir lo menos llamativa posible, pero ahora con un toque opuesto, haciéndola lucir más interesante.


Al llegar a la escuela, todas las miradas fueron hacia ella, quien se sentía como una reina de belleza en una pasarela, modelando mientras meneaba las caderas y todos los chicos babeaban ante ella. Ella caminó por el pasillo hasta detenerse en donde Vlad estaba acomodando sus libros. Él volteó y la miró, quedándose sorprendido por la nueva y sensual imagen de Lucy. 

— "Eh... Hola Gwen" — Vlad dijo nervioso.

Lucy sonrió de manera pícara y respondió con un simple "Hola Vlad", seguido de un beso en su mejilla, para seguir su camino hasta su salón. Todos sus compañeros de clase la siguieron y se quedaron atónitos durante las clases. Algunos incluso sin creer que se tratase de la misma persona, creyendo en su lugar que era alguna estudiante nueva.

— "Te lo digo, amigo, le hicieron lo mismo que Avril Lavigne, creo que la sustituyeron, no puede ser la misma persona" - Uno de los compañeros de clase dijo susurrando a otro. Lucy lo alcanzó a escuchar y solamente pudo reír. Ahora en lugar de sentarse en la última fila, Lucy estaba sentada en el centro del aula. Sintiéndose el centro de atención, literalmente.

El resto del día transcurrió junto con las clases, Lucy disfrutaba sentirse querida por parte de los compañeros de clase. De pronto se convirtió en la reina de la clase, lo cual hizo que algunas compañeras comenzaran a sentir celos de ella.

Al salir de clases ella esperó a que Vlad saliera y se quedaron juntos en la salida. Vlad la mirada de pies a cabeza, sin poder creer que sea la misma chica que hace apenas unos días era casi invisible, y ahora lo esperaba a él.

— "Y bueno, ¿qué quieres hacer?" — Lucy preguntó con un tono coqueto y curioso.

— "Los chicos quieren ir al parque, habrá un torneo de patinaje, ¿quieres ir?" — Le propuso extendiendo la mano.

Lucy sonrió y le correspondió dejándose guiar por él, caminando ambos agarrados de la mano hacia el parque. Al llegar, se acomodaron en las gradas que habían improvisado para el público. Ahí se comenzaron a presentar los concursantes, recibiendo aplausos cada uno cuando se hacia mención de su nombre, siendo el más aplaudido un chico llamado Lucio, el actual campeón, quien recibió una ovación por parte de casi todas las gradas a excepción de Lucy y Vlad quienes estaban más concentrados en la mirada del otro.

El torneo dio inicio y todos los patinadores comenzaron a hacer sus acrobacias, la gente de la tribuna se dividió en apoyar a distintos participantes. Lucy y Vlad comenzaron a mirarlos y aplaudir las acrobacias más extremas que veían.

— "Wow, sabes siempre quise aprender a patinar" — Lucy le dijo a Vlad.

— "¿En serio? Si gustas yo te enseño".

— "¿Lo harías? Siento que ya soy muy grande para eso".

— "¿Grande? Gwen estamos de la misma edad, y yo aprendí hace un par de años, no pasa nada" — Vlad le dijo riendo.

— "Eh, sí tienes razón en eso, qué tonta ¿verdad?" - Lucy respondió dándose cuenta de lo torpe que sonaba.

— "Descuida, me gustas como eres, y te puedo enseñar a patinar o a lo que tú desees" — Vlad dijo con una gran sonrisa.

— "Sí, quizá puedas darme unas clases privadas" — Lucy dijo tomándolo de la corbata del uniforme y acercándolo para darle un beso. De repente el sentido arácnido alertó a Lucy y por instinto movió a Vlad para atrapar con su mano una patineta que iba dirigida justo a ellos. Los otros compañeros se quedaron paralizados mirando la escena pues habían estado gritando que se apartaran segundos antes pero el par estaba muy concentrado en su beso. 

— "¿Cómo hiciste eso?" - Una chica que estaba junto a Lucy le preguntó, incrédula.

Vlad miró lo ocurrido y tampoco entendía lo que estaba pasando, se sentía en shock.

— "No, no lo sé" - Lucy dijo intentando disimular — "Yo vi la patineta de reojo y ya".

— "Iba a toda velocidad y tenías los ojos cerrados, ¡es imposible!" — Contestó la chica. Lucy se dio cuenta de que toda la grada la miraba, en especial Lucio quien había resbalado en su acrobacia más extrema y por eso su patineta había salido volando.

— "Bueno ya, sigan en lo suyo, solo fue suerte y un milagro si lo quieren ver así" — Lucy dijo enojada. Sin dar más explicaciones, Lucy tomó a Vlad de la mano y se fueron del lugar.  El par estuvo corriendo por varias calles, hasta que Vlad ya estaba agotado y pidió detenerse un minuto.

— "Vaya que tienes buena condición, ya no puedo más y tú no has sudado una gota. ¿Haces mucho ejercicio?" — Vlad cuestionó. Lucy solo lo miró y le mintió diciendo que ella practicaba atletismo hasta hace poco.

El dúo continuó caminando después de un momento, hasta llegar a la casa de Gwen. Lucy lo invitó a pasar, sabiendo que los padres de Gwen estarían fuera hasta la noche. Ella lo tomó de la mano y fueron a la cocina para servirle un vaso de agua, Vlad aun estaba un poco agitado. Mientras tomaba el vaso y se secaba el sudor, Lucy se quitó los lentes y se quedó apoyada en una pared mirándolo de manera lasciva.


— "Entonces, ¿qué quieres hacer?" — Lucy preguntó con una sonrisa y levantando ligeramente su falta con una mano.

De la sorpresa, Vlad casi tiraba el vaso de donde tomaba agua. Dio un fuerte trago y se acercó a ella con un poco de prisa, aclarando su garganta. — "Creo que tenemos unos besos pendientes, ¿no?"

Él llegó con ella y comenzó a besarla. Lucy puso sus brazos alrededor de su cuello y se colgó de él envolviéndolo con sus piernas. Las manos de él bajaron de su espalda hasta su espalda baja y finalmente hasta el trasero de Lucy, apretándolo con fuerza. Lucy solo pudo soltar un gemido ante la sensación y mirar hacia el cielo. Ella no podía recordar la última vez que alguien la había hecho sentir algo similar, mucho menos sentir que alguien la hubiese cargado de esa manera.

Las manos de Vlad pasaron por debajo de las nalgas de Lucy, alzando la falda y palpando su calzón. Lucy le susurró que tenían la casa sola por unas horas más y lo guió hasta la habitación de Gwen en donde él la cargó para finalmente tirarla en la cama. Lucy tiró al suelo algunas libretas que estaban en la cama para hacer espacio a la pareja, Vlad se situó encima de ella y la besó mientras ella le quitaba su corbata y camisa, revelando un abdomen y pectorales ejercitados. Lucy salivó al ver esto y por instinto pasó su lengua por su abdomen, lo cual hizo que Vlad se erizara y comience a desabotonar la blusa de Lucy, quitándole la blusa del uniforme y dejándola solamente con su brasier el cual resaltaba los pechos firmes de Gwen. Lucy puso sus manos por detrás de su espalda, desabrochando el brasier y dejándolas libres para que Vlad pusiera su cara ahí. Lucy solo gemía al sentir la lengua de Vlad acariciando cada centímetro de sus pechos, su areola y sus pezones robados. Poco a poco ella abría sus piernas para darle espacio a Vlad quien se colocó en una posición de misionero, comenzando a pasar su pene con la vagina de Lucy por encima de sus ropas.

La mente de Lucy estaba completamente extasiada ante estas sensaciones, pues no solo llevaba décadas desde que se había acostado con alguien, sino que el cuerpo de Gwen era 10 veces más sensible ante cada tacto. Sentía como su piel se erizaba cada vez más y en especial sentía cómo su entrepierna quedaba cada vez más caliente y húmeda. Hasta que no aguantó más y de un movimiento le quitó el pantalón y boxer a Vlad e hizo a un costado el calzón que usaba, tenía todo listo para que comenzara a ser penetrada, pero el chico dio un pequeño salto hacia atrás que desconcertó a Lucy.

— "¿Qué pasa? ¿Te sientes bien?" — Lucy preguntó jadeando, su rostro tenía más sudor que cuando había corrido o cuando se columpiaba por los edificios.

— "Sí, estoy bien, es solo que..." — Vlad decía sonrojado — "¿no crees que es peligroso o que vamos muy rá..." — Vlad decía pero Lucy lo interrumpió sosteniendo su pene con su mano y colocándolo en la boca de su vagina.

— "Cállate y cógeme, cariño" — Lucy le dijo con un tono entre enojado y lujurioso.

Ante tal provocación, Vlad encestó con fuerza y pasión su pene, causando una explosión de emociones para ambos. Lucy soltó un gemido tan fuerte que ya era prácticamente un grito.

— "¡Dios! Esto no puede ser, se siente tan rico aunque duele un poco..." — Lucy pensaba para sí misma, dándose cuenta de algo — "Ahora lo entiendo, es la primera vez que este cuerpo tiene sexo. 19 años y esa niña nunca se había acostado con nadie, pero ahora eso depende de mí".

Lucy pidió a Vlad que fuera menos brusco ya que su nueva vagina aun no estaba acostumbrada a las sensaciones, lo cual obedeció. El par siguió en la cama de Gwen durante casi media hora hasta que finalmente tanto Lucy como Vlad llegaron al orgasmo al mismo tiempo. Lucy logró sacar el pene de Vlad justo antes de que éste se corriera dentro y así evitar algún accidente, aunque terminó manchando las sábanas de su cama. 
Después Vlad solamente se quedó acostado junto a Lucy durante un rato en el que ella sintió mucha paz al sentir los brazos de aquél hombre, al punto de quedarse dormida.

El momento de intimidad fue interrumpido cuando el sentido arácnido despertó a Lucy y se dio cuenta de que no solo se había quedado dormida por una hora sino que alguien había llegado. Escuchó a lo lejos el sonido de la cerradura por lo que despertó a Vlad y rápidamente hizo que saliera por la ventana. Él, asustado no sabía qué hacer pero Lucy le indicó un camino por el que no sería visto. El muchacho se marchó justo a tiempo antes de que el padre de Gwen toqué a la puerta y Lucy saliera a saludarlo, habiéndose vestido velozmente.

Al día siguiente en clases, Lucy solamente pensaba en su encuentro con Vlad y deseaba repetirlo. Jackie, la compañera de clases intentaba hablarle pero ella estaba demasiado concentrada, hasta que el profesor le llamó la atención.

— "Señorita Stacy... ¡señorita Stacy!" — Dijo con la voz cada vez más fuerte.

— "Gwen, ¡reacciona!" — Jackie le decía en voz baja.

Después de unos segundos, Lucy reaccionó. Aun no se acostumbraba por completo a responder ante el nombre de Gwen pero respondió con mucho fastidio. El profesor le indicó que si no le interesaba la clase la "invitaba" a salirse, a lo cual ella hizo caso y se levantó para salir del salón. Al terminar las clases, Jackie alcanzó a Lucy para cuestionarla sobre su nueva apariencia y en especial su nueva actitud. Lucy trataba de ignorarla pero la chica insistía, ante esto Lucy se limitó a empujarla para hacerla a un lado y caminar hacia Vlad, quien estaba más adelante en el pasillo.

Lucy llegó saludando a Vlad con un beso en la mejilla, muy pegado al labio y lo abrazó del cuello. Vlad le correspondió abrazándola de la cintura.
— "¿Y bien, cariño? Hoy también estará sola mi casa" — Lucy susurró a su oído en un tono lujurioso.
— "Uff sí quiero. Ayer me quedé tan agotado que me dormí hasta que me despertaste justo a tiempo, qué buenos reflejos, Gwen" — Vlad dijo con una sonrisa de oreja a oreja y luego continuó — "Pero hoy no puedo, prometí ayudar a mi papá con un-"
— "Ya lo imaginaba, ya me cogiste y ahora no te interesa nada, ¿verdad?" — Lucy lo interrumpió mientras se soltaba del abrazo y comenzaba a alejarse. Sentía que su pasado tormentoso en el amor la había alcanzado.
Vlad corrió tras de ella y la tomó del brazo, pero Lucy usó un poco de fuerza y lo empujó un par de metros por el suelo. Dándose cuenta de lo que había hecho, Lucy corrió arrepentida a levantarlo, disculpándose por su actitud. Vlad se levantó solo, rechazando su ayuda y sin decir ninguna otra palabra solamente la miró con decepción y se fue corriendo. 


Horas después de eso, Lucy vigilaba la habitación de su madre en el hospital, mirando a su sobrina sentada al lado de la cama, desde el edificio de enfrente y asegurándose de que se encontrara bien. Cuando de pronto escuchó una explosión cercana que hizo retumbar los vidrios. 

Ella no le dio importancia en un inicio pero luego vio otra explosión y en especial, vio a su sobrina asustada mientras el doctor se acercaba para protegerla, lo cual la hizo saltar apresurada a ver lo que ocurría. 

Se trataba de un asalto a una gasolinera cercana que había salido mal, pues uno de los asaltantes disparó accidentalmente a una de las bombas lo cual inicio una reacción en cadena y estaba causando que las bombas de gasolina exploten, dañando todos los edificios e hiriendo a la gente que pasaba por ahí. Lucy llegó al lugar y lo primero que hizo fue ir tras los delincuentes, golpeándolos y dejándolos inconscientes, para luego usar sus telarañas y tapar las fugas que alcanzó a ver. 

Al llegar los bomberos ella salió caminando dando por hecho que ahora era trabajo de ellos, pero comenzaron a pedirle ayuda, en especial para salvar algunas personas que estaban atrapadas en medio del fuego. Ella solo enrolló los ojos y se empezó a alejar, hasta que vio que una de las personas era una niña de la misma edad de Emilia. Ante sus ojos, ella vio a su propia sobrina atrapada y corrió hacia el fuego para salvarla, ella llegó a tiempo y la sacó del fuego, después logró salvar a dos personas más que le agradecieron profundamente. Ella no hizo mucho caso a esto y le pidió a la gente que se alejara lo más posible ya que se dio cuenta que aun había una fuga grande que no vio antes. Justo cuando todos ya se estaban alejando, ocurrió una explosión grande de la cual apenas pudo cubrirse y la cual arrojó un metal al aire, directamente a una persona que se había quedado paralizada del miedo. Lucy cerró sus ojos y alcanzó a salvarlo arrojándose sobre él.

— "Gracias, gracias por salvarme" — La persona le dijo, aun en shock.

Lucy abrió los ojos y se dio cuenta que a quien había salvado era nada más ni nada menos que Vlad, quien casualmente pasaba por ahí cuando todo ocurrió. Ella se sonrojó y ante el shock de ambos, ella, al haber salvado a alguien por instinto y él por casi morir, lo besó en la boca por un segundo y luego se levantó para alejarse lo más rápido posible.


Llegó a casa con su ropa dañada, su chamarra quedó prácticamente chamuscada del frente y sus pantalones que eran originalmente del traje también se habían descocido de las reparaciones que hizo  antes. Se quitó la ropa y la guardó justo a tiempo antes de que la madre de Gwen entrara preguntando por un olor a quemado. Lucy simplemente fingió no saber nada y luego cerró la puerta con llave mientras pensaba en lo que había ocurrido.


miércoles, 12 de febrero de 2025

Premios de la Comunidad

 ¡Hola a todos!

Esta es una publicación para hacerles saber que actualmente se están llevando a cabo las votaciones para "The community TG Awards" en donde se busca premiar y reconocer el trabajo de diversos escritores de esta comunidad de blogs.

Pueden encontrar el formulario para participar en el siguiente enlace:

Votaciones

Es gratuito y anónimo. Además cuenta con links a los diferentes blogs e historias para que puedan visitarlos y conocer más del trabajo de cada uno.

Este blog cuenta actualmente con 2 historias "nominadas" las cuales son La psicóloga y Una nueva araña (el resto de capítulos estará disponible en los próximos días).


Por último solo quiero agradecer a las personas que toman un minuto de su tiempo para darse una vuelta al blog.

lunes, 10 de febrero de 2025

Una nueva araña, capítulo 8


Capítulo 8: Sirenas


El sonido de las sirenas de ambulancias se escuchaba a través de las gruesas paredes de la prisión. Pronto el lugar se llenó de paramédicos que bajaban personas en camillas mientras todos gritaban con desesperación. El ruido hizo que las presas se levantaran, invadidas por la curiosidad de saber qué estaba ocurriendo. Entre ellas Gwen, quien se quedó mirando desde la cama de su celda tratando de no llamar la atención. Solo pudo observar a la distancia a paramédicos y personal de la prisión corriendo a todas prisas.

- "Quizás sea tu día de suerte, gordita" - Gina, la compañera de celda de Gwen, le dijo a la ex-heroína.

- "¿De qué hablas? ¿Qué está pasando?" - Gwen preguntó alterada. 

Su compañera de celda se acercó a ella - "Bueno me parece haber reconocido a algún rostro a lo lejos entre esas camillas pero no me hagas mucho caso".


Al día siguiente, en la hora del almuerzo, Gwen notó que había menos personal de lo normal, se acercó a preguntar qué estaba pasando pero solo le respondían con un empujón de macana. Ella regresó a su mesa junto a su compañera de celda y otra chica más. Durante la hora de comida, las convictas tenían acceso a una televisión la cual estaba restringida a únicamente enseñar noticias del "mundo exterior". Nadie prestaba mucha atención ya que daban sus vidas por perdidas, pero Gwen permanecía atenta para saber lo que estaba pasando, cuando de pronto un presentador de noticias comenzó a narrar una nota:

"En las últimas noticias, las autoridades aun permanecen investigando lo ocurrido el día de ayer en las bodegas abandonadas del sur, después de múltiples reportes de vecinos que mencionaron escuchar disparos y gritos. Hasta el momento se reporta un fuerte número de personas malheridas y a cada hora el número de fallecidos va en aumento".

- "¿Qué esos no eran tus cuarteles?" - Una compañera de mesa preguntó a Gwen. La ex-superheróina también pudo recordar que ese edificio estaba muy cerca de donde el cambio de cuerpos había ocurrido. De pronto todo tuvo sentido.

"Desde la alcaldía de esta ciudad rechazamos cualquier acto de esta violencia y condenamos las acciones ocurridas en esta masacre, les prometo que como Alcalde haré lo mejor para que los responsables paguen por sus actos" - Una capsula del alcalde.

"Hasta el momento las autoridades colocan como sospechosa a la 'superheroína' Spider-Ghost, luego de que algunos vecinos reportaron haberla visto cerca de la zona a esa misma hora". - El presentador continuó.

- "¡Esa maldita!" - Gwen reclamó levantándose, el dolor de su brazo roto la retuvo para no azotar sus manos en la mesa.

- "¿Maldita? Creo que deberías agradecerle, mujer. Acaba de eliminar a todos los que querían tu cabeza por traidora, yo que tú me calmaría" - La compañera de celda le dijo mientras masticaba su puré de manzana.

Gwen se quedó en silencio y se sentó de nuevo, su cabeza se llenó de ira y frustración, ni en el peor de los casos se imaginó que Lucy fuera capaz de hacer algo como eso. Y también se sentía deshecha. Su imagen y reputación la cual había cuidado por algunos años ahora estaba manchada para siempre.

- "Maldita sea, ya pasaron unos días y aun no logro descifrar cómo salir de aquí, y mi brazo sigue igual o peor, cada vez me duele aun más. Nunca había tenido un dolor que me durara más de una hora." - Gwen pensó para sí misma mientras una lágrima salía de uno de sus ojos, la cual rápidamente se limpió para que sus compañeras no vean.

En ese momento, Mónica, la convicta que días antes la había amenazado, llegó por sorpresa asustando a Gwen, quien casi se atraganta con el agua que estaba tomando. Aun no se acostumbraba a ser sorprendida sin su sentido arácnido. 

- "Hey ya ni siquiera tengo que tocarte, en serio desde que esa niña araña te atacó no eres la misma, ¿dónde acabó esa gorda impulsiva y agresiva?" - Dijo entre risas burlonas. Gwen se tranquilizó después de casi ahogarse y la miró agresivamente. - "Te ves con miedo, y pensar que antes te tenía que tener paciencia, pero ya no hay un Victor que te defienda, me enteré que lo van a enterrar mañana. Imagino que ya debes estar feliz" - Mónica dijo lo último mientras su voz se quebró un poco. Gwen notó que esto la afectó mucho por lo que sospechó que quizás había algo más detrás.

- "¿Víctor era tu...?" - Gwen preguntó con curiosidad. Mónica frunció el seño y se puso de pie.

- "¿Mi qué? ¿Te quedaste retrasada o qué? Pensé que solo tu brazo se había estropeado pero ahora veo que tu cerebro también, haces que se me quiten las ganas de matarte lentamente." - Mónica se fue de ahí caminando con los puños cerrados y un evidente enojo.

Gina se acercó a Gwen con preocupación. - "¿En verdad no recuerdas nada? Mira, sé que el personal aquí es de los peores capacitados, pero cuando dijeron que estabas amnésica y quedando demente pensé que solo fingías para que te dejen libre".

- "Lo siento, solo digamos que tengo la mente un poco borrosa, y el dolor del brazo no me deja pensar."

- "Sí, puedo darme cuenta de eso. Si recordaras bien no estaríamos hablando ahora."- Gina se levantó una de las mangas revelando una cicatriz de navaja en su brazo derecho. - "Yo no olvido tan fácil cuando alguien intentó matarme, como tú. Y Mónica, solo te refrescaré la memoria con que habría una boda el próximo mes cuando ella saliera." - La mujer se fue caminando de la mesa, mientras Gwen únicamente pudo tragar saliva, preocupada por no poder confiar en nadie.

En la tele el noticiero finalizó, junto con la hora de comida. Gwen apenas había comido menos de la mitad de su plato por lo que una de las convictas que pasó cerca lo agarró y lo comió de un bocado mientras le gruñía a Gwen, quien solo pudo temblar del miedo. Al ser la última persona en salir, pudo observar que una de las puertas se había quedado sin vigilancia así que se acercó ahí. Abrió la puerta con cuidado y vio un pasillo libre de guardias. Comenzó a caminar lentamente para no hacer ruido pero aun no se acostumbraba a su nuevo peso así que en uno de sus pasos tropezó cayendo sobre su brazo roto. El grito de dolor hizo que un guardia saliera de una puerta y rápidamente se vio rodeada.


__________


A la mañana siguiente, Vlad despertó con la luz del sol alumbrando sus ojos. Se levantó y notó que Lucy ya no estaba, comenzó a buscarla pero no la encontró por ninguna parte de la habitación. Salió al pasillo, llamándola pero únicamente encontró a sus padres.

- "¿Gwen? ¿Y esa quién es?" - Su madre preguntó con curiosidad. Su padre acompañó la emoción y también cuestionó a su hijo.

- "No, no es nadie, debieron escuchar cosas". - Vlad se excusaba tórpemente. 

Sus padres solo rieron y se regresaron a su habitación. Su padre esperó un segundo antes de entrar, mirando a Vlad seriamente - "Espero que al menos tengas cuidado, hijo. Te educamos bastante bien" - el señor dijo y luego cerró su puerta. 

Vlad suspiró y luego de examinar la casa no encontró a la mujer. Regresó a su habitación, se talló los ojos y sacudía su cabeza, creyendo que quizás se había tratado de algún sueño. Entonces recordó que ella había entrado por la ventana así que se asomó solo para ver una nota pegada por fuera.

"Gracias, eres un gran chico. - LGwen."

__________


Más tarde, Lucy caminaba por la calle, pasando por el edificio que solía ser su cuartel delincuente. La calle estaba cerrada con cintas de policía y aun había un par de patrullas bloqueando el paso. Solamente observaba la escena y al cúmulo de gente que se amontonaba para saber lo que había ocurrido.

- "Wow, no puedo creer que esto haya pasado, tiene que haber sido esa araña". - Uno de los hombres decía con enojo.

- "No lo creo, los héroes no matan criminales, solo los detienen" - Otro hombre del público respondió.

- "Bueno quizás deberían, esas escorias no merecen otra oportunidad, ya demostraron que solo son un peligro". - Una señora añadió. - "A mi hija ya la asaltaron 2 veces este mes, al menos ya sé que no le pasará nada pronto".

- "Claro, pero aun quedan más bandas delincuentes y ni siquiera sabemos si en verdad fue ella. Hace días que no se le ha visto. Dios nos ampare". -Otra señora entre el público dijo con preocupación.

- "Es verdad, no sabemos si alguno de esos fenomenos o locos logró acabar con ella y ahora nos matarán a todos" - El primer señor contestó con temor en su voz.

Lucy solamente escuchaba los comentarios de la gente. Tenía sentimientos encontrados. Ahora la gente se había divido en dos bandos. Los que estaban a favor de que Spider-Ghost limpie las calles de criminales para siempre y los que estaban en contra. De cualquier manera ella no planeaba regresar a eso. Ella solo deseaba paz y tener una vida tranquila. Se quedó un momento más mirando la escena, escuchando a la gente discutiendo sobre lo sucedido, hasta que decidió irse del lugar para visitar el hospital y asegurarse de que el doctor cumpla su palabra.


Ella se dirigía al hospital cuando de repente sintió que alguien la estaba siguiendo. Aceleró el paso y luego se metió a un callejón. El individuo que la seguía se metió pero no encontró a nadie, al darse la vuelta, Lucy lo sorprendió haciéndole una llave, para darse cuenta que se trataba de Vlad. Lo soltó con un movimiento rápido y lo sujetó de la ropa. 

- "¿Qué estás haciendo? - Lucy cuestionó seriamente. Vlad estaba asustado.

- "Perdón, no quise asustarte, es solo que estaba preocupado por ti... pero ahora estoy más preocupado por mí" - Él le contesto nerviosamente.

Lucy lo soltó y se disculpó. - "Es solo que me han pasado muchas cosas y yo, bueno, suelo ser así. Disculpa."

- "No te preocupes Gwen, mira sé que apenas nos conocemos pero quiero que sepas que puedes confiar en mí, ¿sí? Además anoche tú..." Vlad hablaba pero Gwen lo interrumpió abruptamente tapándole la boca. - "Anoche nada, no pasó nada, ¿ok?" - Le dijo y comenzó a caminar. Él la siguió acelerando el paso para alcanzarla.

- "¿Nada? Bueno sé que técnicamente no pasó nada, pero..."

- "¿Pero qué? ¿Esperabas que te bese? ¿que de la nada seamos novios o algo?" - Lucy decía apartando la mirada para ocultar que se estaba sonrojando.

- "¿Qué? ¡No! Yo no he dicho eso, es solo que nunca me había pasado que alguna chica toque a mi ventana a media noche, sobre todo por la altura y... espera, ¿dijiste novios?" - Vlad se sonrojó al instante.

Lucy se detuvo de caminar y lo sujetó del rostro. - "¿Qué? ¿no te gusto? Además ayer, quizás haya sentido cosas lindas también."

- "Claro que me gustas, ¿a quién no? Digo, eres hermosa, tierna y ayer cuando me abrazaste, te quedaste dormida casi al instante y yo..." - Vlad decía pero Lucy lo interrumpió, esta vez tapándole su boca con su boca, sellando su primer beso. 

Luego de un beso de casi un minuto, Lucy lo soltó y solamente sonrió mientras ambos se sonrojaban. Su mente comenzó a volar y sentirse en las nubes. No había duda, se estaba enamorando, como nunca antes lo había hecho en sus vidas.

- "Bueno supongo que tienes cosas qué hacer, yo ya me tengo que ir" - Lucy le decía dándole la espalda a Vlad, pero solo pudo dar un paso antes de que él la sujete de la mano y la jale para acercarla y darle otro beso. Ella no pudo resistirse y pronto habían sellado un segundo beso, esta vez más largo y lento que el anterior.

Las intenciones de Lucy de apartar a Vlad para seguir su camino al hospital se fueron desvaneciendo poco a poco y haciendo lugar a nuevas intenciones de seguir probando esos labios y seguir envuelta en esos brazos. El momento había envuelto a la pareja en un espacio ajeno al resto del mundo, los dos estaban en un trance donde solamente sus labios existían. Hasta que todo fue interrumpido por el sonido del celular de Vlad, quien se apartó ligeramente para contestar una llamada proveniente de su madre, quien le pidió que no olvide pasar por la tienda cuando regrese. Al colgar, Vlad volteó a Lucy pero no vió a nadie.

- "¿Gwen? ¿Estás ahí? ¡¿Gwen?!" - Él grito mirando a todas direcciones pero la mujer se había desaparecido. Sin poder hacer más, se acomodó la entrepierna con el pantalón y comenzó a caminar para irse del lugar. Desde el tejado, Lucy solamente lo observó irse mientras se mordía los labios y después se recompuso para dar un gran salto moviéndose con la misma delicadeza de una sirena en su camino al hospital.


Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9

viernes, 31 de enero de 2025

Una nueva araña, capítulo 7



Capítulo 7: Consecuencias


A la mañana siguiente, Lucy despertó de un brinco, alterada por todo lo que había ocurrido anoche. Tenía breves flashbacks de cada golpe, de cada quijada y hueso que había roto, aun podía sentir la adrenalina. Por un lado se sentía mal de haber manchado de esa manera el nombre de Spider-Ghost, en especial luego de las palabras de su madre, pero por otro lado no sentía ningún remordimiento por el resultado, después de todo estaba acostumbrada a deshacerse de gente indeseable con sus propias manos. 

Aun tenía puesto su traje totalmente rasgado, sin embargo sus heridas ya se habían curado prácticamente por completo durante la noche gracias al factor curativo de su cuerpo. Se miró por unos segundos, viendo lo despiadado que lucía ahora el rostro de Gwen, notando que aun tenía un par de raspones y especialmente su cabello estaba hecho un desastre por el roce de las balas y navajas. Decidió arrancarse el traje y tirarlo en un cajón con llave.


Luego de lo del día anterior no tenia ninguna intención de volver a ponérselo y ser Spider-Ghost nuevamente, eso había quedado atrás. No tenía ningún interés en salvar a nadie, no le debía nada a nadie, por el contrario sentía que el mundo estaba en deuda y el tener ese cuerpo era su recompensa. Ella se sentía libre después de haberse deshecho de toda su banda criminal.

Ahora con esa apariencia y familia podía finalmente tener ese escape que tanto había deseado. Así que siguió adelante con la vida de Gwen como una mujer normal. 

Aun era temprano y no había clase al ser sábado, así que aprovechó el día para estar en su habitación todo el día, leyendo los diarios y todo lo que tuviera información privada sobre Gwen. Luego tomó una tijera y empezó a cortar su cabello para arreglar lo desastrozo que lucía, dejando un lado casi al ras y el otro con el largo que Gwen tenía originalmente. Se quedó mirando al espejo sintiendo que aun le hacía falta algo, así que salió rápido a una tienda cercana y regresó con un tinte rosa, su color favorito y uno con el que siempre había querido teñir su cabello pero nunca había podido. Decidió teñirse las puntas de un lado, quedándose con un nuevo look a su propio gusto. Un look en el que la mitad casi rapada y desastrosa representaba a Lucy y la mitad cuidada y retocada con tinte representaba lo que quedaba de Gwen.


Se quedó mirándose al espejo, aceptando cada vez más su nuevo look, y también su rostro y el resto de su cuerpo. Recogió el diario de Gwen y comenzó a leerlo nuevamente, y en esta ocasión tomó una pluma y comenzó a escribir sus sentimientos y pensamientos, adueñándose poco a poco de esas páginas tan íntimas.

"Hola... diario, la verdad no sé ni por dónde empezar. Esta ha sido la peor y mejor semana de mi vida.
Nunca antes tuve algo como un diario o algún lugar en dónde pudiera escribir y desahogarme. Mis amigos siempre fueron rudos y me enseñaron a nunca mostrar mis sentimientos, y ni hablar de un psicólogo, jamás tuvimos el dinero para un lujo así.
Solamente tuve algunas máquinas de coser para expresarme a mi manera con telas y ropa, de pequeña siempre soñé en convertirme en alguna diseñadora famosa, de esas que salen en revistas y eventos lujosos, pero la vida siempre tuvo otros planes para mí. Perder a mi padre cuando era una niña de 12 años y que nadie más se haya fijado en mí solo hizo que descuidara mi imagen, engordé mucho, mi cabello se caía y perdí las ganas de todo. Y cuando me di cuenta ya estaba metida en ese mundo bajo."

Lucy se tomó unos segundos para poder respirar, se sentía agitada con los ojos llorosos después de escribir una parte de su historia por primera vez en su vida. Ni siquiera su madre sabía por todo lo que  había pasado, y también se sorprendió de poder ligar las palabras que escribía, todo esto se lo debía al gusto por la lectura de Gwen que se había quedado en su mente. Se levantó y comenzó a caminar por el cuarto hasta encontrar de nuevo la calma que necesitaba para seguir escribiendo:

"Mamá enfermó desde que me atraparon la primera vez, apenas tenía 17 años así que no pise la prisión, de haberlo hecho quizás ella no hubiera aguantado, y todo era mi culpa. Lo intenté, quise salirme de ahí y regresar a la escuela, ser alguien de bien, pero no podía. La medicina de mamá era muy cara y mis trabajos de medio tiempo apenas y alcanzaban para ayudar a pagar los gastos de la casa. Decidí que solo trabajaría para Víctor cuando fuese necesario, pero con el paso de los años me di cuenta que siempre era necesario, jamás podría salir de ese mundo a menos que fuera en una bolsa de cadáver.
Mi vida se convirtió en una espiral de caos sin esperanza. Cuando mi hermana María murió en manos de un bastardo, no tuve más opción que regresarle con la misma moneda, aun así me haya costado 5 años, antes de lograr huir de esa prisión. Desde entonces Emilia me ve como su figura materna, pero soy el peor ejemplo que podría tener: Soy una criminal sin futuro y me cuesta expresarle lo mucho que la quiero...

O al menos así era hasta hace unos días, cuando Gwen y yo cambiamos de cuerpos. Aun no entiendo por qué o cómo sucedió, simplemente esta pulsera lo hizo de algún modo. Y desde que estoy en este cuerpo la vida ha cambiado por completo. Ahora tengo solo un par de años más que la edad que tenía cuando comencé a cometer delitos, pero en su lugar ella los detiene, o al menos eso hacía. También puedo pensar más claramente y mucho más rápido de lo que yo solía hacerlo. Quizás después de tanto daño, la vida finalmente me está sonriendo y es momento de aprovechar la oportunidad, aunque tampoco puedo abandonar a Emilia y Mamá, ellas aun me necesitan, sobre todo con mi cuerpo malherido en prisión."

Tras esto, Lucy concluyó su sesión auto-terapéutica, sintió mucha satisfacción de poder desahogarse después de tantos años, dio un fuerte suspiro y selló nuevamente el libro con su huella y lo guardó en su lugar. 

Al día siguiente visitó el hospital en donde su madre estaba internada. Al no tener ningún parentesco con ella no se le permitió pasar, por lo que tuvo que escalar por fuera hasta llegar a su ventana, en donde vio que la señora seguía en coma y Emilia se encontraba sentada en el pasillo de afuera. Lucy iba a entrar para hablar con ella pero recordó que no tenía su traje ya que lo había roto, así que regresó a buscar la máscara, luego regresó a su antigua casa para recoger su máquina de coser y con eso la reparó rápidamente lo suficiente para poder usarla, también costuró la mitad de abajo del traje y modificó una chamarra holgada para lucir similar a los colores de su traje. Con este outfit improvisado Lucy fue al hospital y entró para poder ver a Emilia.


- "Hola Emilia" - Lucy le saludó, sorprendiendo a la pequeña por detrás.

- "¿Spider-Ghost?" - Emilia preguntó sorprendida, dando un pequeño salto y notando que no traía puesto su característico traje de superhéroe - "¿Eres tú?"

- "Claro que soy yo, es solo que... umm digamos que han sido días pesados, ignora mi ropa".

- "Oh, está bien, ¡qué bueno que llegaste!" - La niña dijo mientras abrazaba a la mujer de forma emocional, Lucy la abrazó de vuelta como si por fin pudiera soltar la tensión acumulada de días. - "Sabía que vendrías pero... ¿por qué no nos ayudaste cuando llegaron esos hombres a mi casa?"

Lucy sintió un nudo en la garganta, quiso hablar pero las palabras no salían de su boca. Se limitó a mirar hacia abajo y en voz baja y arrepentida simplemente contestó con un "lo siento".

- "Mi abuela... ¿ella va a estar bien? Tengo miedo".

- "Ma... tu abuela estará bien" - Lucy dijo aclarando su garganta para disimular - "ella es fuerte. Todo estará bien Emilia, esos hombres ya no nos molestarán más" - Lucy dijo intentando hacer sentir mejor a su sobrina.

- "¿Esos hombres también te hicieron algo?" - Emilia preguntó un tanto desconcertada.

- "Sí, bueno quiero decir, ellos te hicieron daño a ti y a tu abuela, y eso me afecta también. Es por eso que ya me encargué de ellos para que no vuelvan a aparecer" - Lucy dijo corrigiendo sus palabras para no levantar sospechas en la niña, mientras recordaba la masacre del día anterior.

- "¿En serio? ¿los atrapaste? Wow sabía que sí nos protegerías, muchas gracias Ghost-Spider. De seguro ahora se pudrirán en la carcel por ser malas personas, ¿cierto?" - Emilia decía con una sonrisa.

- "Eh... sí, se pudrirán, eso es seguro" - Lucy respondió intentando no mencionar que no se había contenido y probablemente no dejó a nadie con vida. - "Ahora Emilia, necesito que seas una niña fuerte y cuides a tu abuela, ¿si? Debo irme pero estaré atenta para cuidarlas siempre".

Lucy se levantó y empezó a caminar pero Emilia la sujetó de la mano - "Spidey... perdón por preguntar pero ¿sabes qué ocurrió con mi tía? La extraño y prometiste que la encontrarías".

La mujer se quedó callada un momento y luego miró a la niña - "Tu tía... umm bueno, tu tía está..." - Lucy no sabía cómo mencionar que su cuerpo estaba en prisión y casi condenado a ser una víctima más a manos de otras convictas, pero ella estaba ahí junto a su sobrina, no podía revelar su secreto. - "Tu tía esta muy cerca, quiero decir, estoy muy cerca de encontrarla, ¿sí?"

Emilia solamente asintió con un poco de decepción y soltó a la mujer, quien caminó por el pasillo hasta desaparecer de repente en un parpadeo. 

- "Familiares de la señ... oh, cierto, la niña" - Un doctor llamó por detrás de Emilia, quien la acompañó a la habitación de su abuela, quien aun permanecía en coma. La niña solamente se limitó a sostener la mano de su abuela mientras el doctor las miraba. - "Emilia, mira, esto será dificil de comprender, pero tu abuela será trasladada esta noche." - El doctor le dijo con un nudo en la garganta.

- "¿Trasladada? ¿Y eso qué significa? ¿Mi abuela ya está mejor?" - La niña preguntó inocentemente.

El doctor mantuvo un semblante serio y aclaró la garganta. - "No, pequeña, me temo que el pronóstico de tu abuela no es bueno, y tenemos que trasladarla a otra área para hacer espacio a los nuevos pacientes".

- "No por favor, no se lleven a mi abuelita" - Emilia suplicó llorando al doctor.

Por fuera de la ventana Lucy miraba la escena y sentía una enorme frustración e impotencia. Así que esperó un momento a que el doctor saliera y luego lo interceptó en un rincón oscuro del pasillo. El doctor sintió pánico al solamente ver una silueta sosteniéndolo del cuello y levantándolo del piso. Temblando, rogó porque no le hicieran daño, a lo que Lucy en un tono de voz amenazante le preguntó el porqué estaban trasladando a los pacientes. El doctor mencionó que en el transcurso de la madrugada estuvieron llegando varias ambulancias con personas gravemente heridas, algunas moribundas y otras incluso en bolsas de cadáveres, por lo que el hospital estaba teniendo un sobrecupo y no podían permitirse mantener a algunos pacientes, en especial los que no contaban con un seguro médico o pagaran por el servicio, como era el caso de la madre de Lucy.

Ella entonces se dio cuenta que era una consecuencia de sus acciones, los criminales que aplastó ahora estaban ahí quitándole el lugar de su madre, lo cual le pareció una enorme injusticia. No podía comparar la vida de un criminal con la de una mujer mayor enferma. Ella apretó un poco el cuello del Doctor a manera de intimidación para que acceda a mantener a su madre, pero le dijo que eso era imposible ya que tenía órdenes. La única manera de poder mantenerla era pagando los servicios del hospital. Lucy recordó el botín que había robado unos días atrás cuando exploró sus poderes y le propuso pagar todo lo que fuera necesario, de manera anónima claro. Aunque al inicio se negó, la presión en el cuello del doctor lo hizo acceder justo antes de quedarse inconsciente.

Al ponerse de pie y aclarar su vista, el doctor no vió a nadie cerca, pero aun tenía la sensación ahogante en su cuello. Más tarde cuando él llegó a su oficina privada, encontró un bolso con una cantidad enorme de dinero y una nota recordando su trato.


Esa noche, Vlad estaba en su habitación escuchando música y leyendo un libro, cuando escuchó que alguien tocaba a su ventana, lo cual lo asustó ya que él vivía en un 3er piso. Se acercó a mirar y ahí estaba Lucy con el rostro desencajado y el ánimo por los suelos.

- "Sé que esto es demasiado raro pero ¿puedo pasar?" - Lucy le dijo con la voz cansada. 

Vlad abrió la ventana aun estando confuso. - "¿Gwen? ¿Qué sucede? ¿Qué hace" - Vlad le intentó preguntar pero Lucy simplemente tapó su boca con un dedo y le dio un fuerte abrazo, como si porfin pudiera descargar un gran peso.


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Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

martes, 21 de enero de 2025

¿Quién eres?

¿Han sentido como si alguna persona cercana a ustedes hubiese sido reemplazada o suplantada por alguien más?

Yo sí, y les contaré sobre mi experiencia...

Mi nombre es Miguel, tengo 22 años y vivo con mi madre, Elena, de 45 años. A pesar de su edad, ella es una mujer muy atractiva y todos los días hace ejercicio y va al gimnasio, por lo que conserva una gran figura. Debido a esto mismo, estoy acostumbrado a recibir bromas y comentarios sobre "presentarle a mi madre" con mis amigos y casi cualquier hombre que me conoce.

Mis padres se divorciaron hace ya más de 5 años, después de discutir todo el tiempo ya que mi padre era un hombre celoso y machista, y no podía soportar que mi madre fuera una mujer trabajadora y quien ganara más dinero en la casa. Ella es una mujer emprendedora y es dueña de 3 negocios exitosos mientras que mi padre únicamente era un subordinado en una empresa nacional a las afueras de la ciudad.
Cuando ellos se separaron, me dieron la oportunidad de elegir con quién me quedaría. Tuve muchas dudas para poder decidir pero finalmente elegí quedarme con mi madre ya que si bien es una mujer independiente, quería estar a su lado. Y también admito que lo hice ya que ella tenía más dinero y podía comprarme más videojuegos y lo que yo le pidiera, después de todo soy su único hijo y el consentido.

Mi madre siempre tuvo gustos caros y no escatima al momento de gastar, por lo que desde que nos mudamos ella eligió una casa bastante amplia, con 3 habitaciones: Una para ella, una para mí y otra para visitas, aunque no es muy común que recibamos visitas ya que mi madre casi siempre está trabajando. Es una mujer muy profesional y dedicada a sus empresas, así que tampoco tiene tiempo para salir con hombres o tener citas, al menos hasta donde yo he sabido.
Por el tamaño de la casa y no tener tiempo, mi madre decidió contratar a una persona para que se encargara de mantener limpia la casa y tener todo siempre en orden, por lo que desde hace unos años hemos tenido a Lupita, nuestra empleada doméstica, una mujer mayor de unos 60 años. Ella al contrario de mi madre, es una mujer desgastada, con padecimiento de la presión. Ella viaja casi todos los días desde su hogar que está en un pueblo a 2 horas de la ciudad. Si bien yo nunca he estado muy de acuerdo en hacer que las personas tan mayores tengan que trabajar manteniendo casas ajenas, tengo entendido que recibe un pago decente, además de que tampoco tiene mucho trabajo qué hacer ya que yo procuro ser lo más ordenado y limpio posible para ayudarla.

Mi relación con Lupita es buena, ella siempre me ha visto como el hijo o nieto que ella no pudo tener, es una mujer muy linda y cariñosa, sin embargo no puedo decir lo mismo de la relación que tiene con mi madre. Ellas se guardan respeto entre ambas, Lupita acata cualquier orden que mi madre le ordene, y aunque ella ha demostrado ser una buena persona con los años, no puedo negar que también es mañosa. Mi madre nunca ha terminado de confiar en ella. Más de una vez mi madre me ha contado que atrapó a Lupita mirando sus cajones o incluso jugar con su ropa al momento de doblarla y guardarla, por lo que le ha llamado la atención. El colmo de todo esto fue que también la ha visto varias veces agarrando su celular cuando lo deja descuidado, de esto sí lo puedo asegurar porque más de una vez he escuchado a mi madre reclamarle y decirle que no le gusta que agarren sus cosas. Y esto era verdad, mi madre siempre ha sido extremadamente celosa con sus cosas, tanto su ropa como su celular e incluso sus joyas las mantiene siempre alejadas y detesta que cualquier persona las toque, una vez cuando era más pequeño me metió un chancletazo y un regañón porque una vez agarré una pulsera de ella sin querer.

Se preguntarán por qué estoy diciendo todo esto... bueno quería darles contexto de la forma de ser de mi madre, ya que desde hace un tiempo ella se ha estado comportando distinto.

Todo comenzó hace unos 2 meses.
Un día mi madre llegó a casa al mediodía, algo raro ya que ella suele estar fuera hasta tarde. Salí a recibirla porque pensé que había pasado algo, tenía el rostro alterado y se veía muy nerviosa.
Le pregunté qué ocurría pero solamente miraba alrededor, sus manos estaban algo temblorosas y cuando la sujeté ella solo me miró fijamente y después me abrazó.
"Hijo" me dijo mientras me abrazaba. Le dije que sí, le pregunté qué ocurría pero me dijo que no era nada. Que solamente quería acostarse, así que la acompañé hasta su cuarto, al cual entró como si tuviera miedo de estar dentro. La miré desde la entrada y vi que poco a poco comenzó a caminar un poco más tranquila y luego se acostó en su cama pero solo se puso en un costado, como si tuviera pena de usar su cama por completo. Decidí dejarla sola para que se sintiera mejor.
Se sintió raro pasar ese día aquí, ya que ella se quedó en su cuarto encerrada todo el día, no salió para nada excepto para ir al baño un par de veces. Le toqué a la puerta para preguntar si todo estaba bien, me dijo que sí y que me alejara, pero me quedé afuera de su puerta y después de un momento la escuché hablar: "Oigan, a ver si le caen mañana, nomás dejen que busque cómo mandar ubicación en esta cosa, es que no le sé mover todavía a este teléfono".
¿Qué extraño? Mi mamá usa su celular todo el día y con todos sus pendientes ella es más que capaz para usarlo, ¿por qué no sabría mandar una ubicación? ¿y con quién estaba hablando? Ella no diría palabras como "caíganle", para ella eso suena muy naco. Esas son más las palabras que usaría Lupita.

Eso no es todo, conforme pasaron los días veía más seguido a mi mamá en casa, es más, incluso se pasaba el día entero en la casa. Le pregunté si todo estaba bien, si no tenía que ir a alguna junta o algo pero me ignoraba o simplemente me decía que todo estaba perfecto. También me di cuenta que con el paso del tiempo ella se veía menos distraída y nerviosa, cada vez estaba más tranquila y pasaba más tiempo con su celular. Respecto a eso, me dí cuenta que ella se quedaba por ratos largos mirando su celular, pero no escribía sino que solo miraba sus historiales de conversaciones y hacía caras de sorpresa, como si fuera la primera vez que leyera sus propios mensajes, incluso la veía sonreir de manera traviesa.

Estaba harto del suspenso y no saber qué era lo que estaba pasando, así que un día aproveché que ella se entró a bañar y dejó su celular en la mesa. Lo agarré y me sorprendió que no tuviera clave o requiera FaceID, yo recuerdo que mi madre cuidaba mucho su privacidad y no dejaba que sus cosas tuvieran tan fácil acceso. Como sea, pude usarlo y aunque no me siento muy orgulloso de revisar teléfonos ajenos, comencé a husmear entre sus archivos. Me metí a su Whatsapp y vi conversaciones con personas extrañas, y principalmente un grupo muy activo llamado "Komadres 100pre". Me metí para ver de qué se trataba y casi me voy de espaldas al ver que una de las cosas más recientes era una foto de mi madre en ropa interior.



Me sorprendió encontrar una foto así de mi madre. Ella nunca antes se hubiera tomado esa foto, ella repudiaba a las mujeres que enseñaban tan siquiera un poco de escote o pierna. Y mucho menos pensar que ella enviara una foto así en un grupo de Whatsapp con personas que no tengo idea de quienes son.

Me puse a buscar en el grupo a los demás integrantes y me di cuenta que eran puras señoras mayores, de unos 60 ó 70 años... como de la edad de Lupita. Junto con la foto, mi madre les decía que "encontró" este conjunto y les preguntaba qué tal le quedaba, le respondían cosas como "mui secsy komadre" y "ke atrebida la patrona".
Sus nombres se me hicieron conocidos. Recuerdo que de vez en cuando Lupita me hablaba de su familia y amigas de su pueblo: Raquel, Ernestina, Gladys y Francisca. Lo sé, nombres que con solo escucharlos ya te imaginas a una abuela. Bueno así es justo como Lupita lucía, y hablando de ella... desde ese entonces no la volví a ver.

Le pregunté a mi madre sobre ella, si le había pasado algo o por qué no había regresado. Al inicio me dijo que le había dado vacaciones para que pudiera estar en su pueblo por las fiestas locales, pero después pasó el tiempo y mi madre me dijo que le había dado permiso de quedarse más tiempo para cuidar a un familiar enfermo. Un día le insistí y me dijo que ya no volvería porque ahora ella estaría más tiempo en la casa y no haría falta tener a una persona para la limpieza. Me preocupé por escuchar eso y decidí llamar a los números de las "komadres" que había anotado en mi celular ese día. Al inicio no me quisieron responder nada, pero logré averiguar la dirección de Lupita y un día me aventé hasta su pueblo, solo para enterarme que lamentablemente... ella había fallecido hace un par de semanas. Le di el pésame a la familia y regresé a mi casa. Le di la noticia a mi madre pero pareció no darle mucha importancia, incluso me dijo que ya lo sabía pero no quiso decirmelo para no ponerme triste. Nada de esto tenía sentido para mí y cada vez tenía más preguntas que respuestas respecto a mi madre.

¿Será que acaso esa noticia afectó tanto a mi madre en realidad y por eso se ha estado comportando de esa manera? No entiendo cómo funciona la psicología. ¿Por qué mi madre se estaría llevando tan bien con las mejores amigas de Lupita? Ella siempre las consideró nacas e incluso le tenía prohibido meter a cualquier persona extraña, ahora ya van varias veces que ellas vienen de visita y se quedan el día entero, hasta más de una vez se quedaron a dormir en el cuarto de visitas.

Justamente ayer cuando estaban en el cuarto de mi madre, yo me acerqué a su puerta y me quedé un rato escuchándolas hablar, otra cosa que ha cambiado con mi madre es que ahora habla con un tono de voz más fuerte, casi gritado, cuando normalmente hablaba con un tono más discreto. No entendía mucho de lo que estaban platicando, pero básicamente todas hablaban sobre mi madre refiriéndose a ella como "la patrona", incluso mi propia madre se refería a sí misma de esa manera.
Escuché de su viva voz diciendo "ay comadres, no se imaginan con quien me ando mensajeando, miren" luego de eso solo escuché risas traviesas y a algunas diciéndole "ay comadre qué tremenda" y luego escuché un "ese si viene bien armado, qué bruta tu patrona por no aprovecharlo". 
Me pregunto a quién se habrán referido. Pero después de esto me puse a investigar en foros y sitios de internet y descubrí que existen comunidades en donde hablan de "cambio de cuerpos, posesiones" y suplantaciones...
Después de todo esto realmente creo que mi madre ha sido suplantada por la mismísima Lupita, nuestra antigua empleada doméstica, pero si eso fue así, ¿en dónde está mi madre? ¿acaso Lupita realmente se adueñó, no solo de su cuerpo sino de toda su vida? ¿sus negocios, su dinero, su ropa?

Desde eso, cuando se juntan en su cuarto me ha dado por escuchar sus conversaciones. Ayer la escuché decir "¡Gladys! ¿qué te he dicho de husmear mis cosas?" con el mismo tono de voz de mi madre y luego de un silencio incómodo dijo "Ah te la creíste comadre, agarra los chones que gustes, mañana compro más. Miren que lo mío es suyo también, hay que compartir".


Esto suena oscuro, realmente me preocupa qué habrá ocurrido a mi madre, y tampoco sé cómo confrontar a esa mujer que ahora está en su cuerpo. Y por otro lado, sé que esto sonará mal y me veré como un pervertido pero... la idea de que sea alguien más en su lugar me prende un poco.

¿Ustedes qué harían? ¿Qué debería hacer yo?


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Fin

lunes, 6 de enero de 2025

Una nueva araña, capítulo 6



Capítulo 6: Venganza


Después de su visita a prisión, Lucy se balanceó hasta la escuela, en donde alcanzó a tomar la última clase. Ahí Jackie se acercó a ella, comentándole preocupada que otra vez había vuelto a estar ausentándose. Lucy la ignoró e incluso le dio un pequeño empujón para alejarla. Jackie se alejó con los ojos llorosos al notar la frialdad de Gwen, o quien creía que era Gwen. 

Al salir de clases, un chico se acercó a ella, era un tipo alto y fuerte, Lucy se detuvo y lo miró de pies a cabeza, ella no tenía interés en chicos de esa edad, solamente le gustaba sentirse sensual y provocar miradas, sin embargo las hormonas jóvenes de Gwen comenzaron a jugarle en contra, ya que no pudo evitar encontrarlo atractivo y sonrojarse.

— "Hola.. Gwen, ¿verdad?" — El chico dijo con una sonrisa confiada.

— "Sí, Gwen Stacy, mucho gusto. — Lucy dijo aun sonrojada. — "¿Y tú eres?

— "Vlad Benson, bueno Vladimir, pero todos me llaman Vlad. No te había visto antes, o al menos nunca te había notado hasta hace unos días. Eres muy linda".

— "Sí, es que había tenido algunos problemas y faltaba, pero ya está todo bien... y tú también eres lindo" — Lucy dijo sonrojada en un tono coqueto, y comenzó a reprocharse a sí misma en su mente, no sabía porqué estaba actuando así ante un chico de la mitad de su edad, pero no podía evitarlo.

— "Eh gracias, ¿sabes? Deberíamos salir o algo un día de estos. ¿Qué tal el cine el sábado?"

— "Sí, ahí estaré, nos vemos... Vlad" — Lucy se alejó aun con su rostro sonrojado, hacía tantos años que tuvo su última cita con un hombre, o con un chico, en los últimos 10 años solamente había tenido acostones con compañeros de su banda, nada más allá de sexo casual que no la terminaba de dejar satisfecha.

Luego de eso, decidió seguir a Vlad desde lejos por las calles, para saber si no se trataba de algún miembro de otra banda o alguien peligroso. Se puso el traje y lo persiguió caminando por los tejados sin dejarse ver hasta llegar a su casa, en donde saludó a sus padres y luego se quedó en su cuarto leyendo un libro de literatura. Lucy se quitó toda sospecha e incluso sintió ternura por él. No era más que otro chico más de la escuela.


Después de eso, Lucy caminaba hacia la casa de Gwen, cuando en el camino casi es atropellada por una ambulancia y una patrulla, las cuales esquivó con grandes reflejos. Alcanzó a ver que en la patrulla conducía el padre de Gwen y en la parte trasera iba su sobrina Emilia, por lo que sin pensarlo los siguió hasta llegar a un hospital cercano. La niña estaba muy asustada pero estaba bien, el padre de Gwen la acompañaba para tranquilizarla, y de la ambulancia bajaron a su madre en una camilla, quien se veía lastimada. Ambas ingresaron al hospital mientras Lucy se quedó pegada en la pared por fuera del edificio escuchando a las enfermeras por la ventana.

Se había tratado de un ataque a su departamento por parte de unos criminales que entraron a robarles, o al menos esa era la versión oficial de la policia, sin embargo Lucy sabía que esto se trataba de una venganza en contra de ella por parte de su propia organización. Miró a su madre por la ventana quien tuvo que ser conectada a un respirador, ya que ella se interpuso para proteger a Emilia, resultando con heridas graves.

Lucy apretó sus puños, sacó el traje y la pulsera de su mochila y saltó con mucha fuerza para columpiarse hasta el edificio en donde su antigua banda se refugiaba.


Al llegar impactó el suelo con tanta fuerza que las ventanas cercanas se rompieron por el choque. Ella estaba furiosa y dispuesta a acabar con todo el que se cruce. 
Destrozó el portón como si fuera de papel e ingresó al edificio, al instante 3 matones corrieron hacia ella, asustados por su presencia. Entre los 3 le acertaron golpes pero se llevaron una sorpresa al notar que ella ni siquiera se había movido ni un solo centímetro.

— "¿Eso es todo lo que tienen? Pobres diablos" — Lucy dijo con una voz seca y seria, y luego de eso soltó un golpe fuerte en el estómago a uno de ellos, quien cayó en el suelo completamente inconsciente. Después soltó una patada que casi rompe en dos al segundo sujeto, y finalmente tomó al tercer sujeto del cuello y lo levantó, preguntando por Victor, el líder de la organización. 
Al ver la violencia con que habían atacado a sus compañeros, el matón no dudo en decirle la ubicación, la cual estaba en un edificio cercano. Creyendo que se había salvado, el matón suspiró, pero Lucy en vez de soltarlo simplemente lo lanzó con fuerza a una pared. La mujer no tenía compasión y estaba furiosa.

El ruido hizo que una decena de individuos lleguen al lugar, algunos armados con cuchillos y otros con pistolas de 9mm. Lucy los observó fijamente y luego comenzó a correr hacia ellos, golpeando y acabando uno por uno con los sujetos. A ella se le hacía fácil esquivar las balas con sus nuevos reflejos y agilidad, pero a diferencia de Gwen quien esquivaba con delicadeza, Lucy era más frontal y ruda, acostumbrada a entrar a los golpes desde muy pequeña, por lo que su traje comenzó a tener algunos rasgones por el roce de las balas y cuchillos. 

Tras acabar con ellos, ella se dirigió hasta el sitio en donde el jefe se encontraba, al llegar lo vio al final de un pasillo, pero él se cubrió en un vidrio a prueba de balas, además de que unos 20 hombres se pusieron en el camino, armados con subfusiles y armamento más pesado.

— "¡Eres un maldito cobarde, ven aquí y pelea como hombre!"

Lucy seguía peleando con sus puños y también comenzó a lanzar algunos rayos desde su pulsera contra la bola de criminales que no paraban de llegar a detenerla, atacándola con todo lo que tenian, Lucy solamente esquivaba lo suficiente para no sufrir mucho daño, dejando que su traje se rasgue cada vez más hasta dejar ver raspones y cortes por todo el cuerpo. Cuando alguien alcanzaba a ponerle una mano encima, su misma pulsera lo repelía con un shock similar al que dejó inconsciente a Gwen días atrás.

En un momento la máscara de Spider-Ghost quedó muy rasgada, lo cual incomodó a Lucy, quitándosela frente a todos, dejándolos asombrados al ver el rostro de Gwen.

— "¿Qué? ¿Nunca han visto a una mujer antes? ¡Bueno ahora será la última que verán!"



Mientras que Gwen siempre contenía sus golpes para evitar dañar a los criminales con su superfuerza, Lucy golpeaba con todo su poder, dejando inconscientes de un solo golpe a cualquiera, incluso con evidentes fracturas en mandíbulas, cráneos, brazos y dejando un evidente daño cerebral, sin contar los que nunca volvieron a levantarse.

— "No voy a perdonar nunca a nadie que se meta conmigo y mi familia" — Lucy decía furiosa, casi entre lágrimas, mientras dejaba a los últimos secuaces en el suelo y se dirigía hacía el jefe con un rostro totalmente consumido por la ira.

Ella llegó y rompió el cristal anti-balas como si nada usando su puño. El jefe tomó un rifle y comenzó a disparar a discreción a Lucy, quien en esa ocasión sí tuvo que esquivar todas las balas de alto calibre para evitar morir ahí. Luego de un momento, el rifle se quedó sin balas, dejando indefenso a Victor.

— "No, espera por favor, no tienes qué hacer esto, te lo suplico, prometo que no haré nada, es más,  ni he visto tu rostro si alguien pregunta... por favor" — Víctor suplicaba entre lágrimas de miedo. La violencia y brutalidad que la mujer frente a él había tenido con todos sus hombres lo había aterrado, nunca creyó que la superheroína fuera capaz de algo así.

Lucy soltó una carcajada macabra ante las súplicas del hombre. — "¿Mi rostro? No me hagas reír, no me interesa lo que hayas visto o no, puedes ver la mitad de mi cuerpo con estas telas rotas pero no vivirás para contarle a nadie."

— "Creía que Spider-Ghost no mataba" — El jefe dijo temblando del miedo al ver a la mujer frente a él, llena de ira.
— "Ese es el detalle mi estimado... yo no soy Spider-Ghost" — Lucy respondió mientras caminaba hacia él.
Víctor intentaba entender pero fue interrumpido por Lucy quien lanzó una telaraña para llevarlo hasta ella y terminó con su vida de una forma cruel.


Las sirenas de la policía comenzaron a escucharse a lo lejos. Lucy soltó a Victor, quien cayó inerte ante ella. Se quedó mirando el cadáver del hombre unos segundos, y luego comenzó a llorar del coraje al recordar la imagen de su madre grave en el hospital y mirando la escena con todos los sujetos de los que se había deshecho. Se miró en el reflejo de un cristal roto, pudo ver como su traje se había rasgado casi por completo, su cabello estaba hecho un desastre por el roce con las balas, y por todo su cuerpo tenía heridas y sangre que no precisamente era de ella.

Sin más tiempo, ella salió por el tejado, abandonando la escena antes de que la policía llegara. Regresó al hospital y se infiltró en la habitación donde su madre estaba conectada. A pesar de estar en un cuerpo ajeno, ella se acercó y tomó la mano de su madre, arrodillándose y llorando. Pudo sentir como la mano se movió e intentó abrir los ojos, pero estaba demasiado débil.

— "¿Hija? ¿Eres tú?" — Su madre dijo con una voz muy débil y temblorosa.

Lucy no respondió y solo la miró con lágrimas en los ojos, su emoción era muy grande pero no podía pronunciar ninguna palabra.

— "Sé que eres tú, puedo sentirte aunque tus manos se sienten distintas" — La madre continuó — "Hija, mi Lucy, por favor debes alejarte de esta vida, nunca tiene nada bueno. Y en especial, tienes que proteger a Emilia... por favor".

Las máquinas comenzaron a sonar, el pulso de la señora comenzó a elevarse, Lucy escuchó los pasos de los médicos que venían a toda prisa y salió por la ventana lo más rápido que pudo. Los médicos la estabilizaron pero aun permanecía muy grave, volvió a entrar en coma, por lo que Lucy se alejó al no poder hacer más. Llegó al cuarto de Gwen, en donde lloró hasta quedarse dormida en la cama.


Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9

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